¿Centros de asilo?

Encerrar a los refugiados. ¿No hay alternativa?

El 7 de junio varios gobiernos europeos, entre ellos Holanda, Dinamarca y Austria, propusieron la creación de campos de “asilo” para enviar a los refugiados que no obtienen la aprobación. Ante una crisis humanitaria como la que afecta a cientos de miles de refugiados, exiliados de guerra e inmigrantes, ¿no hay una alternativa más justa?

Estos países europeos (incluida Alemania, que impulsó este plan pero aún no ha anunciado su adhesión) proponen una fórmula, desvelada por el primer ministro danés Lars Lokke Rasmussen, consistente en buscar un país de Europa continental pero fuera de la UE en el que instalar, a cambio de una generosa aportación económica, un centro para albergar a los inmigrantes cuya petición de asilo haya sido rechazada. No se sabe aún en qué país se instalará, ni la cuantía del pago al Estado en el que se instale. Dicen, eso sí, que deber ser poco atractivo para los traficantes de inmigrantes.

La política de la UE respecto al tratamiento de los inmigrantes irregulares es clara y las expulsiones de extranjeros se han convertido en su punta de lanza. La Comisión Europea instó a los socios europeos a expulsar a más de un millón de inmigrantes irregulares. Incluso recomendó detener más tiempo a los extranjeros que obstaculicen su expulsión o planeen fugarse.

De los extranjeros ilegales que tienen orden de expulsión en la UE, en 2015 solo deportaron a un 36%. Explican que es debido a trabas burocráticas de sus países de origen, la dificultad de tramitar la documentación o a que esos países están más interesados en las aportaciones económicas que reciben.«Mientras la UE responde con expulsiones de inmigrantes, el pueblo trabajador promueve la más amplia solidaridad»

Está por ver si la legalidad internacional y los países implicados permiten esta bochornosa alternativa. El ejemplo de Australia puede dar luz. Desde 2013, año en que sufrió un récord de llegada de inmigrantes por barco, creó un centro de asilo en una remota isla del Pacífico donde ha tenido recluidos a 773 personas. Esta ignominia, perpetrada en nombre de “disuadir” la llegada de más inmigrantes, provocó la denuncias de varias ONG y la ONU. El centro fue clausurado en octubre de 2017, tras declararlo ilegal el Tribunal Constitucional de Papúa – Nueva Guinea, y con una multa que supera los 3.000 millones de euros para el Estado australiano, además de la indemnización a los recluidos.«La política más reaccionaria carga contra los derechos de los inmigrantes y refugiados.»

La UE durante los años de crisis atacó sin dudar las condiciones de vida de las clases trabajadoras para mantener sus beneficios, generando un amplio rechazo popular hacia las políticas de austeridad y contra los intereses del pueblo. Manifestado en dos aspectos; por un lado las alternativas nacionalistas más reaccionarias y que crecen enfrentando a las clases trabajadoras entre sí y con los inmigrantes y refugiados. Por otro, borrando el origen de la inmensa mayoría de la inmigración: países hiperexplotados por esa misma burguesía en África para expoliar sus riquezas (Sierra Leona, Mali, Congo, etc) o sumidos en guerras provocadas por sus insaciables intereses en Oriente Medio (Siria, Libia, Irak, Yemen…). Pueden engañar, pero no por mucho tiempo.

La solidaridad por delante, una alternativa justa

El aspecto más importante, que se impone sobre esa posición reaccionaria, es el rechazo de una gran mayoría del pueblo trabajador y la clase obrera que hemos sufrido estos años la opresión, saqueo y enfrentamiento. Contra las tradicionales políticas europeas, y por encima de la reaccionaria y racista extrema derecha, un viento de unidad de clase, de lucha popular y de solidaridad con nuestros hermanos de otros pueblos ha emergido incontenible en los países del sur de Europa, anteponiendo los derechos y libertades a las exigencias de los gerifaltes de la Comisión Europea.

Iniciativas como Bienvenidos Refugiados, respaldada en muchos ayuntamientos de España, y con enormes manifestaciones en todas las capitales –decenas de miles de manifestantes en Barcelona, Valencia, Murcia, etc– reclamando la acogida a la que se comprometieron los gobiernos -España 17.680 solicitantes-, o Abriendo Fronteras, que reclama facilitar el tránsito de los refugiados que quedan atrapados meses o años a las puertas de las fronteras o en campos de refugiados.

¡Ni ahogados en el Mediterráneo, ni enjaulados! ¡Libres!

Un comentario sobre “Encerrar a los refugiados. ¿No hay alternativa?”

  • Esta muy bien. Pero la solucion a esos problemas-que en primer lugar son de los propios. migrantes , que necesitan asilo y acogida ..y en segundo lugar de todos , no llegara en mucho tiempo , pareceria una cuestion de ‘programa maximo’ algo que es tan sangrante y de supervivencia o infamia. Hay que ir en esa direccion , y no perder los nervios , por que en el mejor de los casos solo conseguiremos parches durante bastante tiempo. Salud y adelante!

Deja una respuesta