Derechos y Libertades

El tabaco y la terapia del terror

Ya es definitivo. Después del verano las cajetillas no sólo informarán de que «El tabaco mata», sino que lo mostrarán en imágenes impactantes. El Gobierno ultima un Real Decreto para poner en marcha esta “terrorí­fica” iniciativa. Bélgica, Reino Unido y Rumaní­a ya lo han hecho, y Francia, Hungrí­a, Irlanda, Malta y Polonia lo harán en breve.

La normativa ahora vigente de rohibición de fumar en los espacios públicos, no solo no es cumplida por muchas Comunidades, sino que los primeros avances en la reducción del número de fumadores pronto han quedado en nada. En España sigue fumando el 24% de la población. A parte de la medida de “asustar” con imágenes, se pretende tomar otras como elevar el precio a través de los impuestos. Por lo menos así lo exige el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo – CNPT -, una organización que agrupa a cuarenta sociedades científicas unidas para luchar contra el tabaco en la que se engloban neumólogos, cardiólogos, oncólogos, médicos de familia, pediatras…. pero a esta petición también se han sumado el Foro Español de Pacientes, la Sociedad Española de Cardiología, la Asociación Española contra el Cáncer y las Sociedades de Neumología y Cardiología Según Ángeles Planchuelo, directora del CNPT: “Bastaría con elevar un 10 por ciento el precio para disuadir al 4 por ciento de los adultos y hasta un 10 por ciento de los menores”. A excepción de los intereses de las tabacaleras, varios frentes saldrían beneficiados: las arcas del Estado se embolsarían unos 430 millones de euros en un año, el consumo se reduciría, a corto plazo, la sanidad haría frente a menos pacientes vulnerables a tuberculosis, neumonía o gripe. Y a medio y largo plazo, descenderían los infartos, algunos tumores y las enfermedades respiratorias crónicas… Para no dejar flecos, las asociaciones de médicos exigen que se suban los precios de la picadura de liar, que al tener menos carga impositiva es mucho más barata, y esto de la crisis ha convertido en el producto estrella del ahorro para los fumadores, incrementando un 66% sus ventas. Pero la pregunta que nadie se hace es ¿por qué todas las medidas están dirigidas a cargar sobre las espaldas de los ciudadanos, con más gasto, o con una especie de “terror inculpatorio”? Podría decirse que porque son ellos – los fumadores claro – los que deciden fumar o no, los responsables en última instancia. Y se diría con razón. Pero lo que se desconocen son los resultados de estudios que establezcan una comparativa de los efectos del tabaco con todos los aditivos añadidos por las tabacaleras o sin ellos. Además de otro tipo de líneas de investigación que permitieran fabricar tabaco que redujera la adicción. No esa especie de “placebo” que son los cigarrillos “light”. A parte de que la línea de causar miedo nunca tiene resultados más allá de lo inmediato. Y lo peor es que los primeros resultados esperanzadores de este tipo de medidas no sirven más que para confundir y retrasar más tiempo la oportunidad de tomar otro camino.Con todo, cualquier fumador menos que pueda contabilizarse es una buena noticia, sobre todo para él.

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