Un salto cualitativo en la lucha contra el cáncer

El santo grial de la vacuna universal contra el cáncer

Un equipo de científicos norteamericanos han publicado un estudio que abre la posibilidad de una “vacuna universal” contra el cáncer.

Habitualmente concebimos las vacunas como medicamentos que contienen una versión atenuada de virus y bacterias patógenas, o ciertas proteínas de éstos, que inyectadas en nuestro cuerpo hacen que nuestro sistema defensivo guarde memoria de ellos. De forma que en el momento que dichos microorganismos nos invadan nuestras defensas impedirán que se desarrolle la enfermedad.

Justamente, el origen de la palabra proviene del siglo XVIII cuando un médico inglés comprobó que  las personas que trabajaban cuidando el ganado con viruela bovina eran inmunes a la viruela, e inoculó los virus de las pústulas de las ubres de las vacas a otras personas para prevenirla.

Cuando hablamos de la lucha contra el cáncer, no hablamos dominantemente de prevenir su aparición, si bien es cierto que la vacuna del papiloma virus o la del virus de la hepatitis B tienen un efecto preventivo al considerarse estos causas del cáncer de cuello de útero o de hígado, respectivamente.

Mayoritariamente son vacunas que exponen al sistema inmunitario proteínas claves para el tumor, de forma que provocan una respuesta inmunitaria potente dirigida selectivamente a impedir su desarrollo y provocar su regresión. Forman, pues, parte de la llamada inmunoterapia contra el cáncer.

¿Vacuna universal?

Dicho esto, un equipo de científicos ligados a la Universidad de Harvard en Boston y dirigido por el médico y experto en inmunoterapia Kai Wucherpfennig ha conseguido diseñar una vacuna que impide que los tumores en los que se han aplicado se conviertan en indetectables para las “antenas” de nuestro sistema inmunitario.

La vacuna permitiría atacar por distintos frentes al cáncer

En efecto, buena parte del éxito de los cánceres para crecer lo suficiente como para causar enfermedad, extenderse a órganos vitales (metástasis) y provocar la muerte se basa en pasar desapercibido para las células que patrullan nuestro cuerpo con capacidad  de destruirlas. Estas son las células T  y las NK (asesinas naturales). Si miramos un análisis de sangre, están englobadas en el grupo de los linfocitos.

Los datos de este estudio, son todavía muy iniciales, pero son alentadores. Demuestran que se puede anular la invisibilidad del tumor al sistema inmunitario, reduciendo considerablemente la tasa de metástasis en ratones afectados por melanoma y cáncer de mama al que se le ha removido el tumor primario; cánceres por otro lado altamente metastatizantes. En monos la vacuna fue bien tolerada y no sufrieron efecto secundario alguno. En 2023 se esperan los primeros ensayos en humanos para testar su seguridad.

Es más, el estudio afirma que se ha desarrollado una vacuna contra el cáncer “conceptualmente nueva”.  ¿En qué aspecto representa un nuevo concepto de vacuna? En el aspecto de que abre la posibilidad de dirigirse a varias proteínas propias de las células cancerosas y desencadenar un ataque inmunitario de múltiples frentes contra el tumor.

Hoy, la mayoría de las vacunas actuales contra el cáncer están muy personalizadas para una particularidad específica o estimulan un solo tipo de respuesta inmune. Pero los tumores cambian sus proteínas y escapan a la acción de estas vacunas.

El mecanismo

Esta vacuna, por el contrario, no necesita de un proceso de personalización largo y costoso.

La vacuna usada en el estudio apunta a las proteínas MICA y MICB, ambas presentes en las células cancerosas de muchos tipos, no así en células sanas.

En condiciones normales, una vez producidas, se sitúan en la membrana de dichas células cancerosas para alertar al sistema inmune y que éste las detecte y destruya.

Sin embargo, la célula cancerosa ha desarrollado  mecanismos para cortar dichas proteínas y hacer que se desprendan de la membrana celular, con lo cual ya no pueden atraer a las células defensivas.

El descubrimiento de este mecanismo llevó a los investigadores a desarrollar una vacuna que  indujera la formación de anticuerpos que bloquean el sitio específico donde se cortan estas proteínas; y por tanto permitiendo que estas proteínas acerquen ambos tipos de linfocitos destructores de tumores, las células T  y las células asesinas naturales (NK). Esto le permite tratar cánceres que son resistentes a otros tipos de vacunas.

Este podría ser el primer paso hacia la creación de una inyección universal contra el cáncer.

Oncología personalizada

Hoy prevalece la concepción de que el cáncer no es una sola enfermedad, sino 700 enfermedades diferentes que se definen por perfiles moleculares distintivos.  A medida que se ha profundizado el conocimiento de la genética de los tumores se apunta a que cada tumor es diferente al resto de la misma familia, puesto que tiene unas mutaciones que lo hacen único. El futuro de la oncología se adivina así como la medicina personalizada.

La oncología personalizada no basta para derrotar al cáncer

Personalizar los tratamientos es un avance que ayuda a ganar tiempo de vida y calidad de vida. Evita dar tratamientos que ahora se sabe no van a funcionar pero sí van a dar toxicidad. Pero una medicina personalizada para una enfermedad que genera 18 millones de casos nuevos cada año es poco menos que una quimera.

Este  estudio ha reavivado el sueño de una vacuna polivalente contra el cáncer que, en combinación con otras terapias, promete dar un salto en la batalla contra el cáncer. Estaremos pendientes.

Deja una respuesta