Resultados del PSOE el 19J

El PSOE-A cosecha el peor resultado de su historia

No hay paliativo posible. El PSOE ha obtenido sus peores resultados en Andalucía. Pierden 127.000 votos y tres escaños respecto a las anteriores andaluzas, pero hasta 541.000 votos si tomamos la última fecha en la que los andaluces acudieron a las urnas, en las generales del 10N de 2019.

Si hace 4 años el PSOE ya sufrió un severo revés, este 19J ha tocado suelo al perder 127.000 votos y 3 diputados menos de los que consiguió Susana Díaz en las elecciones autonómicas de 2018. Ha sufrido una derrota sin paliativos. Los resultados son aún más duros si se comparan con las elecciones generales del 10N de 2019: pierden 546.000 votos.

El terremoto que ha sacudido el granero andaluz del PSOE se ha sentido en las ocho provincias andaluzas: ha pasado de ganar en todas a dejar de ser la principal fuerza en las ocho provincias en beneficio del PP. Y no solo en las provincias, también ha perdido el primer puesto en las principales ciudades, las 12 grandes ciudades que superan los 100.000 habitantes. Especialmente significativo es la pérdida de sus principales plazas fuertes, Sevilla, Jaén y Huelva.

Por primera vez el PSOE baja del millón de votos en unas elecciones, cosa que no ocurría en ninguna fueran generales, autonómicas, municipales o europeas. Los socialistas han perdido más de un tercio de su electorado en su principal granero histórico de votos.

Por primera vez, la suma de votos de la derecha (más de 2 millones) prácticamente duplica a la suma de votos de la izquierda (1,1 millones)

Algunas de las razones están claras.

La factura por los 41 años de gestión al frente de la Junta de Andalucía, trufada de corrupción, clientelismo y fracasos estructurales para abordar problemas como el paro o el empobrecimiento sentaron las bases para el hundimiento. Pero también ahora los principales problemas económicos y sociales -una inflación con los precios disparados, el aumento de la precariedad y la pobreza que asola amplias capas de la población andaluza- son contados en el adeudo del gobierno de coalición de la izquierda.

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Revés para el PSOE en su feudo histórico

No hay paliativo posible. El PSOE ha obtenido sus peores resultados en Andalucía. Pierden 127.000 votos y tres escaños respecto a las anteriores andaluzas, pero hasta 541.000 votos si tomamos la última fecha en la que los andaluces acudieron a las urnas, en las generales del 10N de 2019.

Del algo más de un millón de votos que el PSOE logró en las elecciones de 2018, que representaban el 27,94% de los sufragios, más de siete puntos por encima del PP, se ha pasado a un triunfo popular rotundo. Entonces no pudieron gobernar porque la suma no les daba, a diferencia de un PP que sí pudo arrebatarle la Junta gracias a una formación naranja que hoy ya es zumo, y zumo fagocitado. Pero en aquel entonces se pudo sacar pecho de ser el partido más votado en Andalucía. Hoy no es posible consolación alguna.

Tal es la derrota que los socialistas pierden por primera vez unas elecciones en la provincia de Sevilla, un verdadero fortín electoral del PSOE, la patria chica de González, de Guerra o de Susana Díaz. Pero en las otras provincias, los socialistas también se han llevado un varapalo. Han sido en todas las provincias la segunda fuerza, por detrás del PP. En Almería, se han quedado tres diputados por debajo del PP; en Cádiz, se han quedado a cinco escaños; en Córdoba, a cuatro; en Granada, a dos, igual que en Huelva y Jaén, y a seis en Málaga.

Ante el varapalo, Ferraz ha contestado negando la mayor con respecto al «cambio de ciclo», intentando desligar los resultados en Andalucía del futuro de Sánchez y el Gobierno de coalición. «El gobierno de coalición está fuerte» y «la legislatura va a agotarse», ha dicho el portavoz del Comité Ejecutivo Federal del PSOE, Felipe Sicilia. Los malos resultados han sido atribuidos a la desmovilización de los votantes socialistas, a las fechas y al calor, a la falta de proyección pública del candidato, Juan Espadas…

Pero algunas de las razones del batacazo socialista están claras. Primero, los 37 años de gestión socialista de la Junta de Andalucía por un PSOE a menudo antiobrero y antipopular, con graves escándalos de corrupción. Pero muy por encima de eso está que los principales problemas económicos y sociales -una inflación con los precios disparados, el aumento de la precariedad y la pobreza que asola amplias capas de la población andaluza- son contados en el adeudo del gobierno central, y no en el de la Junta.

Así pues, al PSOE sólo le queda un camino si no quiere ver cumplidos los vaticinios del «cambio de ciclo». Empezar a cumplir escrupulosamente sus compromisos con la mayoría social progresista que le llevó a la Moncloa, especialmente en lo que se refiere a la defensa de sus condiciones de vida y trabajo frente al saqueo monopolista que sufre el 90%.

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