Ashton Carter, secretario de Defensa nortemericano visita España

El procónsul imperial pasa revista y pone deberes

Mientras los medios de comunicación dirigen la atención de la opinión pública hacia las andanzas de Rato, los rifirrafes entre Aznar y Rajoy o el enésimo capí­tulo del culebrón de la investidura de Artur Mas, el jefe del Pentágono Asthon Carter, como auténtico procónsul imperial con mando en plaza, visita la provincia hispánica, pasa revista a las tropas y pone nuevos deberes a los funcionarios locales.

Una visita que se produce justo en el momento en que se inician unas maniobras militares de la OTAN que desplegarán 36 mil soldados, 145 aeronaves y 60 buques y submarinos en suelo, aguas territoriales y espacio aéreo de España, Italia y Portugal. El ejercicio Trident Juncture no son sólo las mayores maniobras militares de la OTAN desde la Guerra Fría, sino el mayor despliegue de tropas que ha conocido Europa desde el desembarco de Normandía en la IIª Guerra Mundial.

Su objetivo es adiestrar y certificar la Fuerza de Respuesta Aliada, una fuerza de alta disponibilidad y dotada de todos los recursos operativos, tecnológicos y logísticos para desplegarse en un corto periodo de tiempo en cualquier lugar del planeta donde se considere necesaria su intervención.

Con Trident Juncture, fuerzas especializadas de la OTAN realizarán un enorme ejercicio táctico de carácter ofensivo, ejercitando de forma práctica la capacidad de reacción y de respuesta de sus tropas en un conflicto real. Maniobras que constituyen un paso previo imprescindible para intervenir en Siria si en un futuro inmediato se considera necesario.

Se desarrollan en 16 escenarios localizados principalmente en España, Portugal y en aguas del Atlántico y el Mediterráneo. Los 20.000 combatientes de las fuerzas terrestres se distribuirán entre Zaragoza, Almería, Cádiz y Chinchilla (Albacete). Las fuerzas aéreas y cazas de combate utilizarán las bases aéreas de Torrejón, Zaragoza, Albacete y Son San Joan. El centro de operaciones sobre el terreno estará situado en el cuartel de la OTAN de Bétera (Valencia), donde se recibirán, trasmitirán y coordinarán las órdenes del Mando Aliado Conjunto con sede en Norfolk (Virginia, EEUU).

España es el país que, además de poner su territorio a disposición de la OTAN, aporta la mayor cantidad de tropas al ejercicio, con más de 8.000 soldados, 12 buques, 45 aeronaves y 125 blindados.

Con su visita, Ashton Carter ha certificado el papel prioritario que, en el diseño geoestratégico del Pentágono, ha pasado a ocupar nuestro país. Mientras las fuerzas norteamericanas han retirado en los últimos años aviones de combate de las bases de Italia o Alemania y han reducido en más de 10.000 efectivos los soldados estacionados en distintos países europeos, la semana pasada llegaba a la base de Rota el último de los cuatro destructores que forman parte de la división naval del escudo antimisiles norteamericano en Europa, capaz de interceptar misiles en el Mediterráneo y alcanzar todo Oriente Medio y buena parte de África.

Y la base de Morón de la Frontera (Sevilla) ha pasado a convertirse en la sede central del AFRICOM, el comando de EEUU para la intervención en África, hasta ahora con sede en Alemania. Después de que países como Marruecos, Argelia, Mauritania o Senegal denegaran al Pentágono la autorización para instalar el centro operativo de su alto mando para misiones africanas, PP, PSOE y CiU votaban en el parlamento español una enmienda al Convenio de Cooperación para la Defensa España-EEUU, gracias a la cual se transforma Morón en sede permanente para la fuerza de reacción rápida estadounidense en África, con más de 3.000 marines y 21 aviones de combate instalados de forma permanente. Si la intervención militar contra Libia en 2011 se diseño, coordinó y dirigió desde la base norteamericana de Stugart, a partir de ahora cualquier intervención militar norteamericana en África pasará a estar centralizada desde España.

No es por eso de extrañar que el jefe del Pentágono haya declarado en su visita que España es un “ejemplo” para la OTAN y “uno de los aliados más fuertes en Europa” de EEUU. El nuevo papel asignado por el Pentágono convierten a España, en palabras de Ashton Carter, en un país “que será clave para hacer frente a las amenazas y retos de Europa hacia el sur y el este”, es decir el norte de África y Oriente Medio.

Pero el imperio no se contenta con esto. Según Carter, este papel clave de España “genera nuevas oportunidades para la cooperación conjunta”, es decir, para un mayor encuadramiento de nuestro país en las necesidades militares. Para lo cual, el Secretario de Defensa yanqui ya ha advertido en sus reuniones con el ministro de Defensa, con Mariano Rajoy, con el Alto Estado mayor español y con los máximos dirigentes del CNI (los servicios secretos españoles) que para que España continúe “con este legado y haciendo aportaciones muy valiosas” es imprescindible que aumente su inversión “tanto en personal como en capacidades militares”. Marcando un objetivo concreto. “Conforme su economía se refuerce”, ha dicho públicamente Ashton Carter, España debe más que duplicar su inversión en materia de Defensa e incrementar la fortaleza del organismo militar, pasando del actual 0,9% del PIB a un 2% en los próximos años.

El significado de la visita del jefe del Pentágono y sus palabras, junto a la realización de las maniobras de la OTAN y la ampliación de los Acuerdos para convertir Morón y Rota en sedes permanentes del AFRICOM y del escudo anti-misiles, suponen un salto cualitativo en la integración de España en la estrategia militar norteamericana y, por lo tanto, en parte cada vez más sustancial de su maquinaria de guerra. Una maquinaria que aumenta su agresividad al mismo ritmo al que se acentúa la decadencia de su hegemonía. Y que amenaza con arrastrarnos a nuevas guerras.

EEUU ha fijado el creciente encuadramiento militar de España en su estrategia bélica, la ampliación y el reforzamiento del papel de las bases y la mayor implicación en la OTAN, como una de las líneas rojas que “no se puede traspasar”. Que PP, PSOE o Convergencia corran a cumplir con sus exigencias y mandatos es lo suyo. Que Ciudadanos no se atreva a levantar la voz contra el gran patrón yanqui entra, hasta cierto punto, dentro de la lógica política. Pero que Pablo Iglesias y la dirección de Podemos no digan una palabra sobre estas cuestiones mientras sus bases y círculos locales en Aragón, Andalucía o Valencia se movilizan contra ellas, es tan vergonzoso como intolerable. Luego se quejarán de sus “decepcionantes” resultados electorales. Pero quién siembra renuncias y aceptaciones del estatus quo sólo puede cosechar una creciente desafección de las expectativas levantadas.

Cada vez es más urgente volver a levantar un movimiento por la paz y la neutralidad para nuestro país si no queremos vernos arrastrados a sus guerras imperiales. Apoyando y promoviendo las incipientes movilizaciones que fuerzas como las Asambleas contra las maniobras de la OTAN, los Comités anti OTAN, las asambleas locales de Recortes Cero o nuestro partido estamos impulsando.

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