Editorial

El problema es la desigualdad

Hay crecimiento económico verídico, sostenido y robusto. Pero es sólo una cara de la moneda. Porque la otra -la que percibe la gran mayoría de ciudadanos- es la de una desigualdad que no deja de crecer.

Empecemos por las buenas noticias.

Nuevo récord de empleo. El paro en España baja del 10% por primera vez desde 2008.

Tras crear 605.400 empleos en 2025, la ocupación marca un nuevo récord con 22,46 millones de empleados, gracias a la inmigración y el tirón de los servicios. La tasa de paro se sitúa en el 9,93%, con 2,47 millones de desempleados

Otra buena noticia. El PIB español ingresa en el selecto club de las economías mundiales que suben de los 2 billones de dólares (1,6 billones de euros). El PIB español cerró 2025 con un crecimiento del 2,8%. Son dos décimas más de lo que se preveía. Más del doble que la media de la UE, o 14 veces más que Alemania, la tradicional “locomotora europea”, que se queda en un exiguo 0,2%. Todos miran ya al milagro económico español con envidia.

Son dos buenas noticias, de verdad. No hay trampa ni cartón. Son dos hechos reales, más que contrastados.

Muestran una cara de la moneda, la de un crecimiento económico verídico, sostenido y robusto.

Pero es sólo una cara de la moneda de la realidad social y económica de España. Porque la otra -la que percibe la gran mayoría de ciudadanos- es la de una desigualdad que no deja de crecer.

«La economía va como un cohete», nos dicen desde el gobierno. El empleo en máximos históricos. Pero al mismo tiempo la desigualdad y la pérdida de poder adquisitivo, junto a problemas tan sangrantes como el aberrante atraco de la vivienda, se ceban con la población.

¿Cómo pueden ser verdad las dos cosas al mismo tiempo? Pues así es.

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Tres grandes bloques

Los discursos triunfalistas que sólo miran la brocha gorda de las favorecedoras cifras macroeconómicas no calan entre la mayoría de la población. ¿Por qué? Porque no es esa la realidad que perciben. Lo que sí se percibe para millones de personas es la desigualdad.

Según sus condiciones de vida podemos dividir a la sociedad española -excluyendo a banqueros o monopolistas, que “viven en otra dimensión”- en tres grandes bloques.

Existe un primer bloque al cual las cosas “le van bien”. Diversos estudios revelan que el 20% de la población con las rentas más altas ha aumentado su poder adquisitivo en los últimos 5 años entre un 2% y un 3%. Beneficiándose del crecimiento económico.

Pero para el resto, para la mayoría, la derivada es descendente. El poder adquisitivo se desliza cuesta abajo en una pendiente más pronunciada o más contenida.

Un sector importante se ha visto arrojado a un abismo que bordea la pobreza. Según Eurostat el 26,5% de los españoles, 12,7 millones de personas, están en riesgo de pobreza o exclusión social.

Para este sector, tener trabajo ya no es un “seguro de vida”. Gracias a los sueldos bajos un 12% de los trabajadores, 2,5 millones, son pobres. Y si nos guiamos por los estándares de pobreza europeos se elevan a 3,3 millones.

Pero el más abultado es un tercer bloque, el de quienes no sufren la amenaza de caer en la pobreza, pero sí han visto recortadas sus condiciones de vida.

Son el 48,5% de los españoles que tienen dificultades para llegar a fin de mes.

O el 59% de la población que, con los datos del INE, ha perdido poder adquisitivo desde 2021.

Su salario real se ha visto recortado por la inflación. Hoy el poder adquisitivo medio de un trabajador es un 2,5% menor que en 2019. Como si cada año nos quitaran 700 euros.

En este bloque están las familias que han visto cómo la factura de la hipoteca se duplicaba. O muchas pymes y autónomos que ahora pagan el triple de intereses.

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¿Para quién crece la economía?

La economía española crece. Eso es innegable. Pero ¿para quién? ¿Quién se beneficia? Los propietarios de bancos, monopolios, fondos extranjeros, que configuran la élite del 1% más rico, se apropian de una parte cada vez mayor de la riqueza.

Portada DV#03 de 2024

No lo decimos nosotros, también lo admiten ellos. Un reciente estudio de Fedea, un centro participado por bancos y grandes empresas, bajo el título “Evolución de la Riqueza de las Familias en España”, lo dice textual: «en los últimos 20 años, la riqueza de los españoles se ha multiplicado, pero el número de carteras entre las que se reparte se ha reducido»

El 1% más rico del país acumula más riqueza. En 2002 poseía el 13,6% ahora atesora el 21,1%. Si contamos el 10% más acaudalado el porcentaje se eleva al 53,7%, más de la mitad. Mientras que el 50% más pobre debe conformarse solo con el 7%.

Es decir, el 1% posee tres veces más que la mitad de la población.

Lo dicen ellos. Una ínfima minoría, una clase dominante, una élite económica de grandes ejecutivos de bancos, monopolios y fondos extranjeros, que configuran ese 1% más rico, se apropian de una parte cada vez mayor de la creciente riqueza que el país genera, mientras que la mayoría, la mitad o más de la población, vemos rebajadas, recortadas, nuestras condiciones de vida.

Esta es la realidad del país, la que determina nuestras vidas. Una gigantesca transferencia de riqueza, desde todos nosotros a una hiper élite, que abre un abismo social cada vez mayor y más agudo.

Enfrentarlo, desde una alternativa basada en la Redistribución de la Riqueza, es el problema principal que debemos abordar.

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