A 40 días del inicio de la guerra en Oriente Medio

El mundo empuja hacia la paz… y Washington apuesta por la guerra

Mientras que el conjunto de países y pueblos apuesta por la paz y la estabilidad, la superpotencia alimenta sin cesar la escalada bélica. EEUU busca fortalecer una hegemonía cuestionada, aunque sea a través de una escalada de guerra en Oriente Medio que pone en grave peligro la Paz y la estabilidad mundial.

Dos fuerzas chocan frontalmente y van a decidir el futuro de la guerra y de la paz. Por un lado EEUU e Israel, azuzando una guerra en una de las zonas más explosivas del plantea. Por otro la presión de la mayoría de países y pueblos del planeta, que defienden la paz y se enfrentan a los planes bélicos de Washington y Tel Aviv.

La colisión entre estos dos vectores explica tanto la declaración de un alto el fuego, y la apertura de negociaciones entre EEUU e Irán, como los intentos por dinamitar esta oportunidad para la paz.

Trump arrojó un ultimátum, anunciando que, si Teherán no acataba sus condiciones, lanzaría un ataque masivo contra instalaciones civiles y energéticas. Llegando a amenazar con que “toda una civilización morirá esta noche”.

Pero las dificultades a las que se está enfrentando obligaron a la superpotencia a dar marcha atrás. Irán no solo no ha implosionado sino que manifiesta una enorme capacidad de resistencia. Una marea global exige poner fin a la guerra. Y tanto EEUU como Israel están cada vez más aislados.

Se ha desplegado una fuerza mundial por la paz. No está organizada en una plataforma ni tiene una dirección única, y muchas veces se expresa a través de impulsos individuales. Pero es global y tiene una enorme influencia. Ha impuesto a Washington un alto el fuego temporal, durante dos semanas, que permita una negociación entre EEUU e Irán.

Pero casi al mismo tiempo que se anunciaba el alto el fuego, Washington y Tel Aviv, los mismos que han iniciado la guerra, lo atacaban frontalmente. Con el amparo norteamericano Israel lanzaba el ataque más destructivo sobre Líbano desde el inicio de la guerra. 100 bombas en solo 10 minutos.

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Los objetivos de EEUU en la guerra

La ofensiva que EEUU está desplegando, primero en Venezuela y ahora en Irán, es criminal pero no es una reacción alocada. EEUU tiene un plan, y lo está ejecutando.

Tel Aviv tiene sus objetivos regionales: busca acabar con Irán, anexionarse Palestina, ocupar Libano… Pero quien manda en la relación entre Washington y Tel Aviv es la superpotencia. Israel exista por el apoyo norteamericano para que actúe en Oriente Medio como su gendarme local.

Trump no ha sido arrastrado a la guerra por Netanyahu. EEUU ha impulsado el ataque contra Irán desde sus objetivos como superpotencia.

Washington está sacudiendo el planeta para fortalecer una hegemonía cada vez más cuestionada por el avance de la revolución y la lucha de los pueblos, por el ascenso de China o la emergencia de los BRICS… Quieren dar un golpe en el tablero mundial para “restablecer el orden”, su orden.

¿Y qué busca EEUU en esta guerra?

En primer lugar “remodelar Oriente Medio” para ampliar su influencia sobre una zona clave, fortaleciendo a Israel, debilitando a Irán, atacando a los BRICS y frenando la influencia de China.

El Roto en El País

EEUU es la potencia dominante en Oriente Medio. Posee bases militares en Barein, Jordania. Kuwait, Catar, Emiratos Arabes Unidos, Turquia, Arabia Saudita, Egipto…

Pero tras su fracaso en Irak, su influencia ha decrecido, y ha aumentado la de quienes escapan a su dominio o cuestionan su hegemonía.

Irán, la potencia regional no controlada por Washington, ha ampliado su influencia en la zona. Desde 2024 en Oriente Medio hay tres miembros de los BRICS, la plataforma que impulsa un orden global alternativo al de EEUU. Son Irán, Emiratos Árabes Unidos y Egipto. Arabia Saudí estuvo a punto de hacerlo, y Turquía es miembro asociado. Mientras China juega un papel cada vez más relevante en Oriente Medio.

Esto es lo que EEUU no puede permitir. Busca revertir esta tendencia, aunque para ello deba sumir a la región en una cruenta guerra.

En segundo lugar, con esta guerra EEUU busca empuñar su superioridad militar para pulverizar el derecho internacional y dar un nuevo salto en la imposición de una auténtica dictadura mundial.

La actual legalidad global lleva el sello de EEUU, la superpotencia surgida tras la Segunda Guerra Mundial. Pero bajo ella China ha emergido como gran potencia, desafiando su hegemonía.

Están avanzando en la imposición de su dictadura, donde la única ley sea los intereses de la superpotencia. Atacaron Venezuela y secuestraron a su presidente. Ahora bombardean Irán, asesinando a su jefe de Estado.

En tercer lugar, EEUU quiere imponer a los países bajo su dominio un mayor encuadramiento en sus proyectos y que paguen más tributos al imperio. Forzando a los países árabes a firmar acuerdos con Israel, que fortalezcan a su gendarme regional. Imponiendo a Europa la participación en una guerra que nos perjudica. Y anunciando una nueva oleada de saqueo global por parte de EEUU. Quieren que financiemos el elevadísimo coste de su guerra. Y que los bancos y monopolios de la superpotencia amplien su atraco sobre el planeta al calor de la subida de precios.

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Los problemas de una superpotencia

¿Está consiguiendo EEUU los objetivos que perseguía con esta guerra? Solo parcialmente. Ha descabezado al régimen iraní, debilitándolo considerablemente. Amplia su presencia militar en la zona. Se fortalece la posición de Israel, su policía local. Ha forzado a los países árabes a participar en la contienda a través de las bases militares que EEUU posee en ellos.

Pero EEUU también se está enfrentando a serias dificultades. Incluso mayores de las previstas.

Portada De Verdad nº6 de 2026

En primer lugar Washington se enfrenta al mismo problema que sufrió en Vietnam, Afganistán o Irak. Puede exhibir un descomunal poder militar. Pero es incapaz de quebrar la resistencia de los países que pretende invadir y ocupar.

Irán no se ha desmoronado, y ha respondido a los ataques de EEUU e Israel. Más allá del carácter reaccionario del régimen de los ayatolás, Irán, como país, se enfrenta a la agresión de una potencia extranjera. Teherán ha evidenciando poseer importantes cartas, como su capacidad para bloquear el Estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta.

Y Pekín, la gran amenaza a la hegemonia norteamericana, ha emergido como un actor clave para abrir camino a la paz. Detrás de la mediación de Pakistán, que albergará las negociaciones entre EEUU e Irán, si finalmente se producen, está el respaldo de China.

En segundo lugar, la voluntad de guerra de Washington y Tel Aviv ha desatado una ola global de movilizaciones por la paz. El mundo no acepta la dictadura mundial que Trump pretende imponer a golpe de ataques ilegales, primero contra Venezuela, luego en Irán. Clama para que se ponga fin a la guerra en Oriente Medio y se detenga el genocidio en Gaza.

Y en tercer lugar, EEUU, y su policía regional Israel, están más solos que nunca. En el Tercer Mundo es abrumadora la corriente que exige a Washington y Tel Aviv detener los ataques y alcanzar un acuerdo que acabe con la guerra. Todos los organismos internacionales, comenzando por la ONU, han declarado que la guerra iniciada por Trump y Netanyahu es ilegal.

Y las fisuras y enfrentamientos entre Washington y los países que domina están más abiertas que nunca. Por primera vez Reino Unido no ha participado en una guerra impulsada por EEUU. Japón, la mayor colonia norteamericana en Asia, también se ha negado a entrar en el conflicto. Ningún país de la OTAN ha querido participar en los ataques de EEUU e Israel. Y en la UE la posición española, que se enfrentó a la guerra desde el primer día, gana terreno.

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La imperiosa necesidad de defender la paz

Los problemas que enfrenta EEUU no reduce su extrema peligrosidad. La paz mundial sigue estando en serio peligro.

La guerra en Oriente Medio está colocando al mundo al borde del abismo, poniendo en grave peligro la paz mundial, causando más de 5.000 muertes, cientos de ellos niños, y más de un millón de desplazados.

Se ha evidenciado la fragilidad de la economía mundial. El cierre del Estrecho de Ormuz, cerrando el grifo de una parte importante del petróleo y el gas mundiales, ya está provocando convulsiones. Y se está ya ejecutando un gigantesco atraco monopolista y financiero, donde bancos y grandes monopolios utilizan la subida de precios para maximizar sus ganancias.

EEUU e Israel han violado el alto el fuego que acaban de firmar. Trump ha ha declarado que se mantendrá el despliegue militar en Oriente Medio, y amenaza con “una ofensiva más grande y más fuerte” si no se alcanza el acuerdo que Washington desea.

Washington, e Israel, son la principal amenaza para Oriente Medio y para todo el planeta. Si Trump y Netanyahu acaban acordando la paz es porque les habremos obligado a ello.

Israel está lanzando feroces bombardeos sobre Líbano. Pero Netanyahu ha debido aceptar, por primera vez desde el inicio de la guerra, abrir negociaciones con el gobierno libanés para alcanzar un alto el fuego.

Es el momento de redoblar las movilizaciones y la presión para detener la guerra y hacer fracasar los panes bélicos de Trump y Netanyahu.

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