La OPA del fondo australiano IFM sobre Naturgy

El interruptor de la luz, en manos extranjeras

Hay silencios más importantes que cualquier grito. 

Un fondo de inversión australiano, IFM, pretende adquirir el 22,69% de Naturgy, la tercera eléctrica española. De prosperar la operación, más del 60% de sus acciones estarán en manos extranjeras, y sucederá lo mismo en las otras dos grandes eléctricas, Iberdrola y ENEL.

Se sellaría el control sobre la electricidad en España por parte del capital extranjero. Pero esto no forma parte del debate político.

Que caigan las tres

El pasado mes de enero, en plena ola de frío, el precio de la electricidad se elevaba… un 36%. La indignación no ha podido ocultarse. ¿Pero quién se queda los beneficios de este “atraco eléctrico” a la población? El capital extranjero, principal accionista de todas las grandes eléctricas españolas.

Faltaba Naturgy, y ahora se pretende “cuadrar el círculo”.

El “brazo ejecutor” de la operación ha sido un fondo australiano, IFM Global Infraestructure, que ha presentado una oferta para comprar el 22,69% de las acciones de Naturgy. IFM es un fondo de pensiones que controla los ahorros de 30 millones de  australianos, y en España ha comprado ya Aqualia, el gestor de aguas de FCC y el negocio mexicano de OHL. 

Australia es “el Reino Unido del Pacífico”, con una vinculación directa con Washington, y ha ganado peso global gracias al empuje de Asia.

Esta operación se ha acordado con los otros dos grandes fondos extranjeros –el estadounidense GIP y el británico CVC- que ya controlan el 41,3% del capital de Naturgy. De prosperar la operación, tres fondos de capital anglosajón controlarían el 63,5% de la tercera eléctrica española. Y el 24,4% de La Caixa, hasta ahora el accionista de referencia, quedaría en un segundo plano.

Para entender el mapa eléctrico español hay que mirar a los otros dos gigantes, Iberdrola y Endesa, que junto con Naturgy controlan el 90% del sector en nuestro país.

En 2009, la italiana ENEL tomaba el control de Endesa, de la que ahora posee más del 70% del capital. En ese mismo año, el capital extranjero controlaba el 30% de las acciones de Iberdrola, hoy ese porcentaje se ha elevado hasta el 66%.

Un sector absolutamente estratégico, la energía es la sangre que hace funcionar el capitalismo. Y muy rentable, gracias al precio de la luz, el más alto de Europa. Las tres grandes eléctricas obtuvieron el año pasado, en plena pandemia, beneficios por valor de 4.686 millones de euros. 

Control y beneficios en manos del capital extranjero.

El valor estratégico de Naturgy

Naturgy es la tercera eléctrica española. Un gran conglomerado monopolista resultado de la fusión de Catalana de Gas y Gas Madrid, junto a la posterior adquisición de Enagas o Unión Fenosa.

Esto ya la convierte en una de las “joyas de la Corona” industriales.

Pero, además, uno de sus principales activos es el gasoducto Medgaz, que transporta el gas natural desde Argelia a España, y cuyo valor geopolítico es incalculable.

Puede pasar a manos del capital extranjero, y además hacerlo a “precio de ganga”, gracias a la devaluación –hasta en un 20%- de las acciones del Ibex-35 durante la pandemia. IFM ofrece un precio de 23 euros por acción, lejos de los 25 donde cotizaba hace un año y de los 28,7 que Bank of America considera como su precio objetivo.

Asistimos a una auténtica carrera por parte del capital extranjero por hacerse a precio de saldo con gigantes de la industria española. Durante el último año dos fondos norteamericanos y uno inglés se han adueñado de MásMovil, la francesa Vivendi ha adquirido el 9,9% de Prisa -El País, la cadena SER…- que ya estaba controlado por capital estadounidense, el fondo norteamericano Carlyle va a comprar un importante paquete de Cepsa…

España está en venta, y a bajo precio. Pero eso no genera gritos, sino silencio, en un debate político exageradamente crispado para otras cuestiones.

¿Francia sí, España no?

El gobierno francés acaba de vetar el intento de compra sobre Carrefour del grupo canadiense Couche-Tard, alegando que es “un eslabón esencial de la soberanía y de la seguridad alimentaria”.

Francia no permite que el control de la electricidad esté en manos extranjeras, y eso lo asegura el Estado, que posee el 84,4% de la primera eléctrica, EDF, y el 24% de la segunda, Engie.

Sin embargo, en España la UE nos obligó a vender las acciones públicas de Endesa… para acabar entregándola a ENEL, cuyo principal accionista es el Estado italiano.

La oferta de IFM sobre Naturgy debe contar con la aprobación del gobierno, gracias al “escudo” aprobado el pasado marzo, que permite vetar la adquisición de más del 10% de una empresa estratégica por parte del capital extranjero.

Ya hay un debate en el seno del gobierno, con la vicepresidenta Calviño apoyando la venta, y otros ministros socialistas, como Ábalos, junto a los de Unidas Podemos, defendiendo que debe impedirse.

Naturgy no puede caer en manos del capital extranjero. Especialmente cuando las energías renovables van a ser uno de los pilares de los planes a los que se destinarán los fondos europeos.

Es una cuestión de soberanía: la llave de la luz no puede estar en manos extranjeras. Pero también repercute en nuestras vidas: el control de grandes fondos foráneos no hace sino espolear el atraco a la población que suponen los abusivos precios de la electricidad en España.

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