100 días de Gobierno de Sánchez

El Gobierno que no puede ser

Se cumplen 100 días del Gobierno de Pedro Sánchez desde el triunfo de la moción de censura que sacó a Rajoy de la Moncloa. Empañados por la dimisión de la ministra de Sanidad, Carmen Montón y la guerra de los másteres que ha tocado hasta la tesis doctoral de Sánchez. Pedro Sánchez ha tomado la iniciativa política y establecido un nuevo terreno de juego cambiando el que habían establecido los Gobiernos de Rajoy.

Hay tres claves determinantes a la hora de analizar los 100 días del Gobierno del PSOE y su significado. Las líneas rojas que marcan el terreno de juego. La actuación del Gobierno en los dos frentes que deciden la política nacional: Cataluña y la negociación de los nuevos presupuestos que deciden la legislatura. Y el avance de un “viento popular” cada vez más decisivo, que favoreció el triunfo de la moción de censura y la llegada de Pedro Sánchez y empuja hacia políticas a favor de la unidad y la redistribución de la riqueza.

Las líneas rojas del terreno de juego

El terreno de juego del Gobierno socialista de Pedro Sánchez está marcado por líneas rojas incuestionables e indiscutidas. Esta es la primera clave.

Son líneas rojas impuestas por los organismos internacionales dependientes de las grandes potencias en Washington y Berlín, el FMI y Bruselas, para que no se cuestione el euro ni se toquen los límites del déficit, las reformas estructurales del mercado laboral y de las pensiones, que garantizan las superganancias de las multinacionales, bancos y monopolios.

Líneas rojas establecidas también desde los principales centros económicos de la oligarquía española. Los grandes bancos y monopolios del IBEX 35, donde el capital extranjero controla ya el 45% de las acciones, han lanzado una oposición frontal a la subida de impuestos a la banca y a las rentas de los ricos. Para el consejero delegado del banco Santander el impuesto a la banca es una medida “unilateral que podría tener efectos perniciosos para el empleo”, y el de CaixaBank se permitía decir que “la mejor manera de mantener el Estado del bienestar” sería reducirles los impuestos. Eso mientras presentaban beneficios por 9.000 millones en los primeros seis meses del año, un 12% más que en 2017; y se conocía el informe de Hacienda demostrando que las grandes empresas solo tributan el 6,14% sobre sus beneficios.

Líneas rojas que se trasladan al terreno militar. Incluyen la integración cada vez mayor en la maquinaria militar norteamericana y la OTAN y aumentar los recursos económicos. Trump no ha dudado en enviar una carta al nuevo presidente de Gobierno recordándole los compromisos contraídos personalmente por el anterior presidente Mariano Rajoy y que “España tiene que asumir”, exigiendo el incremento de los gastos militares de Defensa hasta el 2% del PIB, unos 18.000 millones de euros.

Nadie, en lo fundamental, cuestiona estas líneas rojas. Quizás lo más significativo es que a la hora de establecer o negociar medidas, como los presupuestos, nadie las menciona.

¿Qué pasa en el campo de juego?

La vida política se juega en un terreno marcado por líneas rojas pero no está todo decidido. También lo que ocurre en el terreno de juego es determinante.

Pedro Sánchez inició su Gobierno con tres mensajes inequívocos.

Un Gobierno “feminista”. Su Gobierno es el que más mujeres tiene del mundo en el Consejo de Ministros, lanzando un mensaje de compromiso con las políticas de igualdad, las reivindicaciones del 8M y con los acuerdos el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Un ministro de la unidad y europeísta. Josep Borrell llevaba escrito el mensaje de la unidad frente al desafío secesionista en Cataluña, y él mismo lo dejó claro en su toma de posesión como ministro: “Son tiempos difíciles, España se enfrenta al principal problema al que se puede enfrentar un país: el de su integridad territorial”.

Aquarius, un mensaje a Europa. Con la acogida del Aquarius el nuevo Gobierno dejaba clara su intención no solo de defender ante la UE una política migratoria de acogida sino de jugar un papel más activo como aliado estable de Merkel y Macron en una UE necesitada de estabilidad.

El nuevo Gobierno ha tomado medidas y compromisos con un marcado carácter social que le comprometen con ese “viento popular” y esa mayoría social que ha empujado el cambio de Gobierno.

La sanidad universal es una promesa hecha realidad con la aprobación en el Congreso del Real Decreto que devuelve la tarjeta sanitaria universal que recortó el PP y garantiza la asistencia en igualdad de condiciones a todas las personas que viven en España, incluidos los inmigrantes en situación irregular.

Subir los salarios. En su reunión con los sindicatos y la patronal, Pedro Sánchez bendijo la subida salarial pactada en torno al 3% hasta 2021 y un salario mínimo por convenio de 1.000 euros en 2020. Pero sobre todo se comprometió a extender a todos los asalariados, con o sin convenio, las subida del salario mínimo, SMI, hasta los 1.000 euros al mes en 2021,

Garantizar la revalorización real de las pensiones según el IPC. La negociación de los presupuestos para 2019 con Podemos incluye dos pagas adicionales para compensar las posibles subidas de los precios por encima del IPC previsto.

Subir el Impuesto de Sociedades y los impuestos a las rentas más altas. Pedro Sánchez se ha propuesto unos presupuestos “más sociales” con dos medidas para que contribuyan más quienes más ganan. Por un lado, subiendo el IRPF a las rentas más altas, a los que ganan por encima de los 150.000 euros anuales. Y por otro, imponiendo una tributación mínima del 15% en el Impuesto de Sociedades a las grandes corporaciones, bancos y monopolios que solo pagan un 6,14% de impuestos gracias a los privilegios fiscales de los que gozan.

Eliminar el “impuesto al sol” antes de fin de año y no renovar las nucleares a medida que cumplan sus 40 años de vida útil tecnológica. La ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera se ha comprometido además a presentar la Ley de Cambio Climático y un Plan Energético de Transición Ecológica para la próxima década, apostando por las energías limpias y por reducir un 45% la emisión de gases de efecto invernadero.

El Gobierno ha tomado también iniciativas en otros terrenos como el de la memoria histórica, con el decreto para sacar a Franco del Valle de los Caídos, aprobado en el Congreso por mayoría absoluta, con solo dos votos en contra de diputados del PP y la abstención del PP y Ciudadanos. O en educación, donde la Ministra Isabel Celaá ha anunciado un Anteproyecto de Ley para acabar con algunos de los recortes en educación del PP.

Sin embargo el Gobierno tiene aún bastantes retos pendientes para cumplir las expectativas despertadas en una mayoría social cuyo apoyo sube en las encuestas. Muchas de las iniciativas no tienen medidas concretas ni fechas sobre cómo llevarlas adelante, otras no han pasado de las declaraciones de intenciones, como blindar las pensiones en la Constitución; algunas se han quedado por el camino, como el impuesto sobre los beneficios de la banca para financiar la Seguridad Social y las pensiones o la reforma laboral que se prometió derogar y todavía no sabemos en qué va a quedar lo de eliminar los aspectos más lesivos de la misma. De otras ni siquiera se habla, como la contribución fiscal del capital extranjero, por no hablar de los compromisos militares con la OTAN o el aumento de los presupuestos militares exigidos por Trump.

2 comentarios sobre “El Gobierno que no puede ser”

  • ESte es un gobierno golpista. ¿Donde está el cumplimiento de sus promesas para convocar a la mayor brevedad elecciones generales anticipadas? Hoy hace todo lo que hace para oponerse a ello y cumplir con los que lo apoyaron en contra de los intereses populares y nacionales para agotar la legistalura iniciada por Mariano Rajoy con la misma política en cuanto a sus principios básicos, sometimiento doble a los gobiernos antiespañoles de Euskalduna y de la Generalidad golpista y a los gobiernos extranjeros de Washintong y Berlín. ¿En qué se diferencia pues del programa real con el que sin embargo Mariano Rajoy ganó las elecciones?

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