Pensiones

El futuro de las pensiones

Después de ser esquivado o pospuesto durante años, se ha abierto el debate sobre las pensiones. Se inician tres meses de comparecencias ante la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo, al final de las cuales se harán una serie de recomendaciones. El Gobierno quiere incluir en los presupuestos algunas medidas. ¿Cómo afectan a las pensiones presentes y futuras?

En sede parlamentaria, Fátima Báñez prometió por activa y por pasiva que las pensiones no se van a tocar. “El sistema público de pensiones son el corazón del Estado del Bienestar junto con la asistencia sanitaria”, y la misión del Gobierno es garantizar “su suficiencia y sostenibilidad en el tiempo”, dijo la ministra. Para resolver el problema de tesorería de la Seguridad Social, con un Fondo de Reserva que va rumbo de quedar vacío en 2017, Báñez adelantó varias medidas.

Primero, que una parte del sistema de pensiones se pueda financia vía impuestos. Hasta ahora, las reducciones a las cotizaciones de la SS -llamada popularmente ‘tarifa plana’ de los contratos- habían creado un agujero de 1.900 millones de euros a las finanzas de las pensiones. El gobierno propone financiar esa tarifa plana, junto a las pensiones por viudedad, con otras transferencias presupuestarias del Estado. La reducción de las cotizaciones se convertiría en bonificaciones a cargo de la cartera de Empleo. Segundo: el gobierno estudia subir el techo de cotización a los salarios más altos. Tercero: la consabida receta del PP de “crear empleo” para garantizar las pensiones.

¿Se ha convertido el PP en un garante de las pensiones públicas?. De ninguna manera, pero no pueden arremeter contra él. Si hay un tema de alto voltaje social y político, ese es el de las pensiones. Siempre han ido paso a paso en su proyecto de reforma, y en esta legislatura, un ejecutivo que no tiene mayoría absoluta y que se enfrenta a un viento popular cada vez mayor va a tener que ir con pies de plomo. La correlación de fuerzas no permite el hachazo, sino el sigilo del carterista.

Mientras haya en España un sistema sostenible, universal y digno de pensiones públicas, no podrá despegar un sistema de fondos privados de pensiones, ansiado por grandes bancos nacionales y extranjeros, que buscan apropiarse de un nicho de negocio potencial que mueve 118.000 millones de euros al año. Quieren avanzar hacia un proyecto mixto, público-privado, donde las grandes aseguradoras puedan sacar tajada, complementando unas pensiones púbicas cada vez más bajas con un plan de pensiones, para quien se lo pueda pagar. Cambiarán el ritmo y las formas, pero ése es su objetivo.

Es cierto que la mejor forma de garantizar el futuro de las pensiones es crear empleo. Pero es precisamente el tipo de empleo que ahora se crea -bajos salarios, empleos temporales y a tiempo parcial, autónomos falsos, etc…- bajo el marco de la reforma laboral del 2012, lo que crea una bajada de la base de cotización que socava las entradas al sistema público de pensiones.

No va a haber en lo inmediato un tajo a las pensiones, pero sí una caída abrupta de su poder adquisitivo. Mientras se mantiene el incremento anual de las pensiones en un 0,25%, se espera que el IPC suba este año un 0,9%, y que lo haga mucho más en 2017 a caballo sobre todo del encarecimiento de la energía.

Es preciso lograr un Pacto Nacional por las Pensiones, que tenga por objetivo la protección integral del sistema público y el blindaje del poder adquisitivo de los pensionistas. Un pacto transversal, que una de derecha a izquierda y de lo social a lo político, que incluya a partidos y sindicatos, y a organizaciones de lucha populares y plataformas en defensa de las pensiones, como la Mesa estatal Pro-Referéndum de las Pensiones (MERP). Que ponga veto cualquier ambición monopolista de recortar, privatizar o excluir del sistema a una parte de la población. La apertura de este “melón de debate” es una buena oportunidad para avanzar hacia ese pacto.

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