Comic

El cómic africano clama al mundo

Una nueva generación de dibujantes y guionistas nacidos en África, reivindican su presencia en el mundo de la narración gráfica, hasta ahora desconocida. Lo hacen a través de polémicas temáticas, con marcado contenido social, tratando temas como la ablación, el racismo o el colonialismo. Por primera vez fueron expuestas al mundo estas obras en el Studio Museum de Harlem, en Nueva York.

El lenguaje directo, sencillo y opular del cómic, nunca ha sido patrimonio exclusivo de los países desarrollados. Así lo demuestran decenas de autores, que desde sus talleres en los países del África negra, elaboran excelentes álbumes, de géneros diversos, y temáticas verdaderamente interesantes. Entre ellos destaca el senegalés Cisse Samba Ndar, sobre todo por su obra Oulaï, pour que cesse l’excision, un duro relato en contra de la ablación del clítoris, práctica común en la mayoría de estos países. Otros autores emergen al mismo tiempo, retratando la realidad que les rodea. Entre ellos se encuentra el mozambiqueño Laércio George Mabota, creador de una curiosa “superwoman” negra llamada Princess Wella, y el sudafricano Anton Kannemeyer, más conocido como Joe Dog, que hace una sátira del racismo, parodiando Tintín en el Congo.Hasta ahora la principal difusora en el mundo de estas obras ha sido la fundación italiana África e Mediterraneo, a través de su proyecto África Cómics, distribuyendo sus publicaciones y otorgado el recientemente creado premio al mejor autor del continente. Actualmente pueden encontrarse obras de autores procedentes de Angola, Benin, República Centroafricana, Camerún, República Democrática de Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Gabón, Costa de Marfil, Kenia, Madagascar, Malí, Mozambique, Nigeria, República de Congo, Ruanda, Senegal, Sudáfrica, Tanzania y Togo.El lenguaje de la historieta demuestra una vez más su imparable capacidad de romper barreras, no sólo fronterizas. La agilidad y popularidad con la que el cómic puede transmitir historias reales, facilita continuamente la aparición de voces que nos ofrecen su narrativa y su arte como instrumento de conocimiento, entretenimiento, y también de denuncia.

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