El cambio silencioso

Olas de calor, sequías, huracanes… el cambio climático, sin hacer ruido, se convierte día a día en un protagonista más importante en la vida de todo el planeta.

Son más de 300 las personas fallecidas a causa de los huracanes que han azotado el Atlántico este año. Su brutal intensidad y los incalculables destrozos provocados han conmovido al mundo. Hoy, son muchos los que han querido comprender por qué suceden estas catástrofes y, especialmente, descubrir qué relación guardan con el afamado cambio climático.

Los huracanes son catástrofes naturales no provocadas por el calentamiento global. Sin embargo, los científicos explican cómo la intensidad con que se producen sí está afectada por las alteraciones en la temperatura del planeta.

Por un lado, parece ser que la atmósfera retiene más vapor de agua conforme aumenta su temperatura. Esta relación (definida por la ecuación Clausius-Claperyon) implica un incremento del 7% en la capacidad de retención de humedad de la atmósfera por cada grado centígrado extra en su temperatura. En consecuencia, los sucesos que implican precipitaciones son más extremos. A la vez, el ascenso de la temperatura de la superficie del mar, también provocado por el calentamiento global, incrementa la potencia y magnitud de las tormentas.

Aun así, ésta es solo una, aunque quizá la más impactante, de las maneras en que el cambio climático determina nuestras vidas. El suministro de agua del 63% de las ciudades del mundo está en riesgo a causa de la sequía y Europa ha hecho récord de calor este verano, alcanzando unas temperaturas inimaginables en el siglo pasado.

En España la media de temperatura estival en este 2017 se ha situado 1,6ºC por encima de la media de la estación. El año hidrológico, clausurado el pasado Septiembre, ha sido un 15% más seco que la media de los últimos 30 años. La sequía extrema amenaza con afectarnos si no llueve este otoño. El cambio climático azota el país, y sus consecuencias cada vez son más visibles.

Desde la biodiversidad…

La sequía extrema azota el Pirineo desde primavera. Los registros de precipitaciones en algunos municipios, como Boltaña o Nerín, han rondado los 20-40 litros por metro cuadrado cuando normalmente no descienden de los 700. Y la Confederación Hidrográfica del Ebro señala que la mayor parte de los sistemas fluviales de la cuenca están en situación de alerta o emergencia.

La sequía está asfixiando la actividad ganadera, de la que dependen varios cientos de familias en la zona. Los costes de producción van a dispararse, pues no hay alimento suficiente para el ganado. De hecho, la ausencia de pastos en las montañas y praderas ha obligado a meterlo en establos a mediados de Septiembre, un mes antes de lo habitual.

Pero el efecto de las altas temperaturas y escasas precipitaciones alcanza a toda la vida silvestre. Las especies autóctonas tienen dificultades para adaptarse a los cambios. Los estudios realizados por SEO-Birdlife muestran cómo el éxito reproductivo de las aves que habitan en zonas de cultivos agrarios está seriamente afectado. Tienen un gasto mayor de energía para desplazarse a zonas con agua, el alimento disponible es menor y la reducción de la vegetación silvestre aumenta su exposición ante los depredadores.

Por otro lado, se han encontrado aves originarias del Sur de la Península Ibérica y del Norte de África en el Valle del Ebro, especialmente en las zonas en riesgo de desertificación. En ellas se ha vuelto común ver al camachuelo trompetero, originario del Magreb y de Oriente Medio, o el vencejo pálido, que se ha instalado en el mismo puente de piedra de Zaragoza. A la vez, aves que pasan por humedales en sus rutas migratorias, como la laguna de Gallocanta, no han realizado su parada a causa de la sequía. Se está haciendo patente que el calentamiento y la sequía significan una grave pérdida de biodiversidad.

… A nuestra salud

El Medio Ambiente es decisivo para toda actividad humana. En consecuencia, las alteraciones de este impactan sobre nuestras vidas, condicionando la actividad económica, alterando nuestras poblaciones, dibujando los límites de los recursos… y determinando nuestra salud.

Las olas de calor, las inundaciones o las sequías son los peligros más evidentes para la salud humana, pero no los únicos. Desde el Observatorio de Salud y Cambio Climático se ha señalado, por ejemplo, cómo la propagación de algunas enfermedades de transmisión hídrica y alimentaria pueden estar regidas por las perturbaciones del clima. Así, los casos de salmonelosis aumentan cuando las temperaturas son más altas.

De una manera sigilosa pero terminante, el cambio climático hace presencia en nuestras vidas. Es cada día más urgente unir esfuerzos para asegurar y conservar la habitabilidad del planeta, antes de que sea demasiado tarde.

Un comentario sobre “El cambio silencioso”

  • Gran artículo y gran análisis estupendamente documentado. Hace falta este tipo de artículos para recordarnos que nuestro planeta es un ser vivo y que no podemos abusar de él como si no tuviera un límite. La naturaleza es sabia pero no siempre nos va a sacar las castañas del fuego sino ponemos de nuestra parte.

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