Efecto Le Pen en Vic

«Un verdadero polvorí­n étnico que, con la espoleta de la crisis, lo último que necesita es que sus gobernantes enciendan la mecha del estallido social. Justo lo que ha hecho el Ayuntamiento de Vic al anunciar, primero sin tapujos y luego mediante subterfugios de falsa apariencia jurí­dica, que negará el empadronamiento a los inmigrantes que no tengan sus papeles en regla».

Todo indica que al equio de gobierno, con un alcalde de CiU coaligado con el PSC y ERC, le interesa más conquistar el voto racista que controlar los flujos migratorios. No en vano esta población es el cuartel general del ultraderechista Josep Anglada, concejal de Vic y líder del partido abiertamente xenófobo Plataforma per Catalunya, que en las últimas elecciones obtuvo 17 ediles en toda Cataluña. (EL PAÍS) EL PERIÓDICO.- ¿No será que Vila d’Abadal está encabezando una revolución silenciosa que consistirá en asumir cada vez más competencias estatales hasta alcanzar la autodeterminación de la ciutat dels sants? Lo digo porque sería la forma de poner orden y evitar la inmigración ilegal en Vic, saltándose el trámite intermedio de la independencia de Catalunya: vallas de dos metros en Seva, Gurb, Manlleu, Taradell y Tona, y listos. Sin olvidarse de Santa Eulàlia de Riuprimer ni Calldetenes. Una República Independiente de Vic, ¡qué gran idea! LA VANGUARDIA.- La crisis lo está alterando todo. El mundo es otro. Preside Washington san Martín de Porres. Florida se ha evaporado. Y el problema vuelve a estar en Carolingia, porque en los últimos seis años Zapatero no ha dibujado un triángulo equilátero con París y Berlín. Es muy, muy, amigo de los franceses y no ha sabido sintonizar con los alemanes. Editorial. El País ‘Efecto Le Pen’ en Vic Los daños colaterales de la recesión económica, como la competencia entre los más menesterosos por unas prestaciones públicas siempre insuficientes, pueden agudizarse en las localidades con más población inmigrante, sector social doblemente golpeado por la destrucción de empleo precario y la carencia de las redes familiares de las que sí gozan muchos de los nacionales. Desde hace años, el reto de preservar la convivencia entre la población autóctona y la foránea se somete a prueba casi a diario en la ciudad de Vic (Barcelona), con un 24% de habitantes extranjeros de casi 90 nacionalidades distintas. Un verdadero polvorín étnico que, con la espoleta de la crisis, lo último que necesita es que sus gobernantes enciendan la mecha del estallido social. Justo lo que ha hecho el Ayuntamiento de Vic al anunciar, primero sin tapujos y luego mediante subterfugios de falsa apariencia jurídica, que negará el empadronamiento a los inmigrantes que no tengan sus papeles en regla. A falta de permisos de trabajo o residencia, el padrón es el único registro que garantiza a todos los habitantes de un municipio, extranjeros incluidos, el acceso a servicios públicos tan básicos como la educación, la sanidad o la atención social. Impedir el empadronamiento de un inmigrante sin papeles, o ponerle trabas disuasorias como la amenaza de delatarle ante la policía, equivale, por tanto, a negarle unos derechos fundamentales sólidamente amparados por el Tribunal Constitucional. La iniciativa de este Consistorio catalán, como ha denunciado con firmeza el Gobierno, simplemente no cabe en la legislación en vigor. Otra cosa es que, en caso de sufrir este atropello, algún extranjero se atreva a denunciar al Ayuntamiento ante la justicia. Si el objetivo de los gobernantes locales era transmitir a los inmigrantes que no son bien recibidos en Vic, el daño ya está hecho. Pero todo indica que al equipo de gobierno, con un alcalde de CiU coaligado con el PSC y ERC, le interesa más conquistar el voto racista que controlar los flujos migratorios. No en vano esta población es el cuartel general del ultraderechista Josep Anglada, concejal de Vic y líder del partido abiertamente xenófobo Plataforma per Catalunya, que en las últimas elecciones obtuvo 17 ediles en toda Cataluña. Como le sucedió a una parte de la derecha francesa tras el ascenso del ultra Jean-Marie Le Pen, los partidos que gobiernan en Vic pretenden frenar el auge de las listas xenófobas al precio de abrazar sus postulados. Lo que, lejos de justificarla, agrava su conducta. Y, aunque críticas con esta medida, las cúpulas de estos partidos tampoco han forzado su retirada, acaso para no irritar al electorado receptivo a tales mensajes. El filósofo vigitano Jaume Balmes definió la razón como "un monarca condenado a luchar de continuo con las pasiones sublevadas". Si quien debe domeñar las pasiones se empeña en azuzarlas, la convivencia estará en un serio peligro. EL PAÍS. 13-1-2010 Opinión. El Periódico República independiente de Vic Najat El Hachmi Menos mal que, el sábado, el alcalde de Vic, Josep Maria Vila d’Abadal, explicaba sus razones por el revuelo que ha montado, porque si no habría empezado a pensar mal. En su emotivo artículo, queda claro que lo único que quiere es ayudar a los inmigrantes. Solo me queda una pequeña duda: cuando dice que quiere que se cumpla la normativa vigente, ¿se refiere al empadronamiento o a la ley de extranjería? Tengo entendido que el empadronamiento es un derecho que tienen todas las personas que viven en un municipio, de modo que el alcalde seguramente querrá cumplir la ley de extranjería. Algo valiente, teniendo en cuenta que no tiene competencias. Para eso hay fronteras y policías nacionales en las fronteras, para que nadie sin permiso para entrar en el Estado lo haga. ¿No será que Vila d’Abadal está encabezando una revolución silenciosa que consistirá en asumir cada vez más competencias estatales hasta alcanzar la autodeterminación de la ciutat dels sants? Lo digo porque sería la forma de poner orden y evitar la inmigración ilegal en Vic, saltándose el trámite intermedio de la independencia de Catalunya: vallas de dos metros en Seva, Gurb, Manlleu, Taradell y Tona, y listos. Sin olvidarse de Santa Eulàlia de Riuprimer ni Calldetenes. Una República Independiente de Vic, ¡qué gran idea! Por otro lado, les confieso que me ha roto el corazón la imagen del alcalde «navegando en una pequeña barca a contracorriente, en un mar abierto a los cuatro vientos y sin más apoyo que una pequeña vela». Lamento que se sienta así porque yo habría jurado que en Vic, hace años que en las escuelas, los CAP, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, los servicios sociales y la universidad la gente se arremanga de lo lindo para encontrar soluciones a estos problemas. Incluso mucho antes de que llegaran recursos para acogida, para alumnos con necesidades educativas específicas, planes de entorno y subvenciones a través de la ley de barrios. Pero, si el alcalde dice que se siente tan solo, o yo estaba un poco bizca cuando vivía allí o ha cambiado todo mucho desde que me fui, hace unos tres años. EL PERIÓDICO. 12-1-2009 Opinión. La Vanguardia ¿No nos quiere Carolingia? Enric Juliana José María Aznar intentó convertir España en una segunda Gran Bretaña: relación privilegiada con Washington, tensión con Carolingia (París y Berlín), mal rollo con Marruecos (como consecuencia del movimiento anterior), buena amistad con los euroescépticos del Este (checos y polacos, preferentemente) y entente cordial con Berlusconia. Miami era la cabeza de puente y Florida, el modelo inmobiliario, digo económico, a seguir. El 11-M desbarató la reconversión británica de España y la fenomenal crisis financiera del 2009 ha congelado los alegres palmerales de la ibérica Florida. José Luis Rodríguez Zapatero llegó al Gobierno de sopetón y con tres ideas: regresar a Carolingia, escenificar el enfrentamiento con el Lado Oscuro de la Fuerza (el Washington de ayer) y seguir disfrutando las mieles de Florida (condición indispensable para poder llevar a cabo el movimiento anterior sin riesgo de descalabro). La crisis lo está alterando todo. El mundo es otro. Preside Washington san Martín de Porres. Florida se ha evaporado. Y el problema vuelve a estar en Carolingia, porque en los últimos seis años Zapatero no ha dibujado un triángulo equilátero con París y Berlín. Es muy, muy, amigo de los franceses y no ha sabido sintonizar con los alemanes. LA VANGUARDIA. 13-1-2010

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