Alberto Martí­nez, miembro de la Plataforma No al TTIP y de la Comisión Internacional de ATTAC

“EEUU ya llama al TTIP la OTAN económica”

ATTAC es la organización responsable de haber puesto en marcha en España la respuesta social al TTIP impulsando y constituyendo una plataforma unitaria de organizaciones y promoviendo actos por todo el paí­s. Alberto Martí­nez es miembro de la Comisión Internacional de ATTAC, de la Plataforma No al TTIP en España, y de la Plataforma STOP TTIP a nivel europeo.

¿En que situación se encuentran ahora mismo las negociaciones del TTIP?

Hasta ahora han habido nueve rondas de negociaciones. En julio, el 13 y 14 en Bruselas se va a llevar adelante la décima ronda por parte de los equipos negociadores de la UE y EEUU. También, precisamente durante esos días, tendrá lugar una reunión estratégica del movimiento STOP TTIP de ámbito europeo.

Las negociaciones están en una situación muy complicada. Por una parte EEUU está intentando llevar adelante dos tratados, el TTP con la cuenca del Pacífico, y el TTIP con Europa. En el caso del TTIP, hace un par de semanas hubo una votación para aprobar la posición del Parlamento Europeo respecto a las negociaciones. El grupo socialdemocracia, que se opone al mecanismo de resolución de conflictos, el ISDS, había dicho que no tragarían, pero al final han llegado un acuerdo con el grupo popular para sacar adelante la resolución. En cuanto se supo se produjo un bombardeo de los 400 movimiento europeos que están en contra del TTIP y se tuvo que paralizar la votación. Ahora no saben ni cuándo podrán volver a llevar el debate al Parlamento. Se están produciendo grietas tanto en el grupo socialdemócrata como en el popular. “El TTIP está en el corazón del proyecto norteamericano”

La campaña contra el TTIP tiene cada vez más fuerza, tanto en el aspecto social de explicarle a la ciudadanía qué es, como en el aspecto de lobby para presionar a los políticos españoles, desde el Parlamento hasta los ayuntamientos. El equipo negociador europeo tiene cada vez más dificultades. Ni si quiera han entrado a discutir los aspectos nodulares.

La idea original era acabar las negociaciones a finales del 2015 e iniciar el proceso de aprobación en el 2016. Eso se les ha venido abajo y ya reconocen que hasta 2017 no terminarán las negociaciones, teniendo en cuenta además las complicaciones que se añaden con las elecciones en EEUU.

Se ha conseguido incidir en las contradicciones políticas de los parlamentarios europeos…

Claro. Hay que tener en cuenta que el TTIP es una gran contenedor en el que todas las grandes multinacionales de los diferentes sectores han ido metiendo sus demandas para desregular los mercados. Esto entra en contradicción con las reivindicaciones ciudadanas. El fin último de este tratado es eliminar todas las barreras para las mercancías y servicios de las multinacionales, algo que choca también con las promesas de los políticos a sus votantes.

La labor de los movimientos es precisamente hacer entrar en contradicción a los políticos con sus intereses electorales.

Por otra parte, el objetivo estratégico de este paquete de tratados, ¿no es hacer frente al avance de los BRICS y de, por ejemplo, los países del ALBA?

Por supuesto. Por la base está el interés de las transnacionales de incrementar sus beneficios, pero luego está el aspecto geoestratégico, desde el que se quiere poner freno al avance de los BRICS, y fundamentalmente a Rusia y China. EEUU ya llama al TTIP la “OTAN económica”. Este es el corazón del proyecto norteamericano para no perder fuerza a escala mundial. De hecho, el TTP, que está negociando con los países del Pacífico, significaría un 40% del PIB mundial, y otro 40% vendría por el TTIP. Es decir, si se aprueban los dos tratados, EEUU, que está el centro de estos acuerdos, podría llegar a controlar el 80% del PIB mundial.

¿Es el TTIP, también, una forma de disciplinar a las oligarquías europeas entorno a los intereses norteamericanos, frente a los fuertes vínculos económicos que tienen, especialmente con Rusia?

Sin duda ninguna. Está ya reconocido por sectores económicos importantes de Europa que el TTIP es un tiro en el pie, y que lo son ya las sanciones que se le han impuesto a Rusia. Leí el otro día un interesante artículo de un banquero alemán criticando radicalmente esta línea de actuación, especialmente al gobierno alemán poniéndole cifras, como la caída del 30% de las exportaciones alemanas. La industria alemana tiene una importante conexión con Rusia. Los italianos están que echan chispas. Hay un importante sector exportador en Italia que está totalmente en contra de las sanciones a Rusia. Es que hasta el Estado español, Rajoy, ha criticado este tipo de actuaciones porque perjudican las exportaciones de bienes y servicios, el turismo o el sector agroalimentario.

Está la ciudadanía, también los políticos, pero hasta los empresarios forman parte de las contradicciones que se les están abriendo. El TTIP forma parte de todo ese conglomerado ideológico ultra-liberal en beneficio de EEUU que quieren llevar adelante.

Por un lado están las corporaciones transnacionales, que son las únicas que se benefician del TTIP, aunque intentan meter a las pymes en los beneficios de las exportaciones, algo que ha quedado demostrado en los resultados de otros tratados como el NAFTA en América del Norte. Por una parte los empresarios pueden estar de acuerdo en eliminar barreras a sus negocios, pero no todos los sectores empresariales tienen los mismos objetivos.

Estos días se está produciendo un importante movimiento europeo de apoyo a Grecia, que precisamente está haciendo valer la defensa de su soberanía nacional frente a las imposiciones de la Europa alemana. Frente al TTIP, ¿es necesario fortalecer en nuestro país la defensa de la soberanía?, aprendiendo del gobierno griego, por ejemplo.

Sin duda. Desde la plataforma No al TTIP hemos lanzado la campaña “Solidaridad con Grecia” que se va a concretar en movilizaciones en varias ciudades. El bombardeo y el chantaje al que están sometiendo a Grecia para imponerle las políticas neoliberales, que además han fracasado rotundamente, está directamente relacionado con lo que quieren hacer con el TTIP. En lo fundamental buscan crear una superestructura absolutamente anti-democrática, por encima de los espacios de soberanía popular, que dicte las normas económicas y comerciales en función de los grandes poderes económicos. Poderes que influyen en los políticos mediante una “puerta giratoria” que les asegura un futuro tranquilo en algún consejo de una multinacional o de un banco.

¿Cuáles son los próximos pasos?

Fortalecer la colaboración de los movimientos sociales de los 28 países de la Unión Europea. Como te decía antes, el 13 y 14 de julio hay una importante reunión.

La campaña Contra el TTIP aquí se fortalece cada vez más, incluso con experiencias unitarias que no se daban desde la campaña del No a la Guerra o del No a la OTAN.

Está la campaña de recolección de firmas a nivel europeo que acaba en octubre y que ha superado ya los dos millones. Y reuniones sectoriales de todo tipo. Hemos conseguido por ejemplo que salgan por primera vez noticias sobre el TTIP en los medios de comunicación.

Y por último seguir con las presión a los políticos europeos en el Parlamento.

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