Las facturas del Imperio

EEUU se prepara para la ciber-guerra

Año y medio después de aquello, se empieza a conocer cómo la vigilancia masiva de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) era sólo el comienzo. Los nuevos documentos filtrados por Edward Snowden muestran cómo la agencia de inteligencia está armando a EEUU para futuras guerras digitales y cibernéticas, una lucha por el control de internet que ya está en marcha.

Diversos departamentos de la NSA se dedican en la actualidad a planificar las guerras del futuro en las que internet jugará un papel fundamental. Su objetivo es ser capaces de utilizar la red para paralizar las redes de ordenadores de un Estado “hostil”. Y, al hacerlo, desactivar toda la infraestructura que controlan, incluyendo conducción de energía y agua, fábricas, aeropuertos o el flujo de dinero.“La NSA está armando a EEUU para futuras guerras digitales y cibernéticas” Hasta ahora, las teorías convencionales sobre conflictos bélicos en la segunda mitad del siglo XX ponían el acento en las llamadas armas ‘ABC’, es decir, atómicas, biológicas y químicas. Sin embargo, al comenzar el siglo XXI una generación de nuevas armas digitales (denominadas “armas D”) se han desarrollado para la guerra en internet. A diferencia de las ABC, para las armas D apenas existen convenios internacionales o autoridades de control. Y la única ley que se aplica es la supervivencia del más fuerte. A pesar de que tanto la Armada como la Infantería de Marina y la Fuerza Aérea de Estados Unidos ya han establecido sus propias fuerzas cibernéticas, es la NSA -que a pesar de estar compuesta de civiles, en realidad es oficialmente un organismo militar- la que ha asumido el liderazgo. No es casual que el director de la NSA actúe también como jefe del Comando Cibernético de Estados Unidos. Líder en el espionaje de datos del país, el almirante Michael Rogers es también el primer guerrero cibernético con cerca de 40.000 empleados encargados tanto del espionaje digital como de los ataques destructivos en la red.La “Alianza de los Cinco Ojos”En 1994, el ex consejero de Seguridad Nacional con Carter y actual asesor de Obama, Zgnieb Bzrezinski escribía un libro imprescindible para cualquiera que desee conocer el pensamiento estratégico de las élites imperiales norteamericanas. En el libro (titulado El Gran Tablero Mundial) Bzrezinski, al hacer un recorrido sobre los jugadores activos del tablero que potencialmente pueden cuestionar la hegemonía norteamericana, afirmaba que a pesar de que “Gran Bretaña no es un jugador geoestratégico (…), no tiene una visión ambiciosa del futuro de Europa y su declive relativo ha reducido también su capacidad de desempeñar el papel tradicional de ‘fiel de la balanza’ europeo” sigue siendo, sin embargo, importante para EEUU. “Es el apoyo clave de los Estados Unidos, un aliado muy leal, una base militar vital y un socio muy próximo en actividades de inteligencia de máxima importancia”. Por eso no es extraño que a mediados del pasado mes de enero, sólo unos días después de los atentados de París, Obama y Cameron llegaran a un acuerdo para que el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional trabajen conjuntamente con las agencias británicas de espionaje y seguridad GCHQ y MI5 a fin de propiciar una mayor coordinación en ciberseguridad y sumen fuerzas en un nuevo programa para entrenar a una nueva generación de “ciberagentes”. Junto con Canadá, Australia y Nueva Zelanda, Reino Unido y EEUU forman la llamada “Alianza de los Cinco Ojos”, un sistema integrado de interceptación y desciframiento capaz de controlar las comunicaciones y los enlaces de seguridad de todo el planeta y con la capacidad de tener a su alcance el 90% de todas las comunicaciones mundiales que se realizan a través de internet. Aunque formalmente es una alianza entre iguales, la realidad es que éste es un camino en el que la NSA lleva una amplia delantera.De hecho, desde el punto de vista militar, para la NSA la amplia vigilancia sobre internet que actualmente ya posee no es más que la ‘Fase Cero’ en la estrategia de guerra digital diseñada por EEUU. Los documentos internos de la NSA desvelados por Snowden indican que esta vigilancia masiva sólo es el requisito previo para todo lo que tiene que venir a continuación. Mientras que la ‘Fase Cero’ de la vigilancia no tiene otro objetivo que la detección de las principales vulnerabilidades en los sistemas enemigos, la ‘Fase Uno’ implica la colocación de los llamados “implantes furtivos” para infiltrarse en los sistemas enemigos, lo que permite accesos permanentes a esos sistemas y, en consecuencia, adquirir la capacidad de controlarlos y dominarlos no sólo en caso de estallido de un conflicto, sino de forma habitual y permanente.El “ciber Pearl Harbor”A comienzos de 2013, el Washington Post anunciaba a bombo y platillo haber descubierto cómo una serie de ciberataques contra su periódico, así como a otros medios de comunicación y grandes empresas norteamericanas procedían de hackers chinos, insinuando la participación del gobierno de Pekín en los ataques y el robo de datos e información. Uno de los máximos jefes del Pentágono llegó a calificar entonces lo ocurrido como un nuevo “cíber Pearl Harbor”.“EEUU tiene la capacidad de lanzar auto-ataques cibernéticos para presentarlos como actos hostiles” Sin embargo, sólo 3 meses después, la huida de Snowden permitía conocer los datos reales que certificaban cómo Washington había “hackeado” masivamente y con éxito durante cuatro años miles y miles de ordenadores de civiles ubicados en China y Hong Kong. En una entrevista exclusiva al diario chino South China Morning Post, Snowden entregó cientos de documentos con fechas precisas y direcciones de IP de ordenadores espiados. Desde esta intrusión en indefensos ordenadores de civiles de un país extranjero, la NSA y sus comandos cibernéticos ha adquirido la capacidad de lanzar auto-ataques para presentarlos como “actos hostiles” de potencias o países extranjeros. Algo así como las operaciones terroristas de “falsa bandera” a la que tan adicta es la CIA, sólo que esta vez replicados en el terreno cibernético. Para mucha gente, la actual guerra que EEUU está librando para el control hegemonista del ciberespacio no parece sino un extravagante escenario de película de ciencia-ficción de serie B, sin embargo hoy es necesario pensar ya en las armas cibernéticas como algo utilizado por actores reales que tienen planes reales, intereses reales y costes reales que pagar si algo se tuerce. Mucho más, cuando de estas herramientas cibernéticas dependen muchos de los más sofisticados sistemas de armamentos. Sin ir más lejos, el USCYBERCOM (United States Cyber Command) está compuesto por un Mando Estratégico que además de encargarse de los asuntos cibernéticos, es directamente responsable del uso de las Fuerzas Nucleares Estratégicas, del Escudo Antimisiles y de las operaciones en el espacio.En este terreno el Pentágono y la NSA, apoyándose directamente en las grandes multinacionales norteamericanas (Apple, Microsoft, Yahoo, Google, Facebook,…) lleva varios cuerpos de ventaja sobre cualquier contrincante. Y pretende hacer la distancia mucho mayor todavía. Y es que hoy la red de comunicaciones que engloba todos los continentes es un elemento clave del funcionamiento de la sociedad actual, desde el pago de los salarios hasta el control de las tropas. Sin ella no despega ni aterriza ni un avión, no trabaja una fábrica, ni se desplaza una unidad militar. En otras palabras, el valor del control sobre la Red es, en nuestros días, tan extraordinariamente alto que constituye un elemento estratégico de primer orden. Como decía años atrás un editorial del New York Times, “Estados Unidos ya cuenta con un número creciente de armas cibernéticas en su arsenal y debe preparar estrategias para su uso -como elemento de disuasión o junto a las armas convencionales- en una amplia variedad de posibles conflictos en el futuro”. Mecanismos y horarios de reabastecimiento de combustible de aviones en el aire, los sistemas de planificación de la logística militar, los sistemas de navegación de misiles y otros altos proyectos de defensa secretos son objeto de seguimiento por parte de los miles de guerreros cibernéticos que tienen a su disposición la NSA.En su desarrollo, la tecnología defensiva ante ataques cibernéticos se ha convertido en un instrumento de ataque. El método se describe como “ingeniería inversa, reutilización del software” e implica programas que pueden llegar a implicar a millones de ordenadores que pertenecen a usuarios normales a los que se les ha instalado de forma encubierta el software. De este modo, se pueden controlar de forma remota como parte de un “ejército zombi” que o bien actúa de forma inconsciente al servicio de los hackers de la NSA o bien son usados como escudos humanos a fin de ocultar sus propios ataques.‘Politerain’, el arma con el que EEUU quiere ganar la III Guerra MundialBorja M. Herraiz Imagine que, en un momento dado, el suministro eléctrico de una ciudad queda interrumpido, al tiempo que todas las comunicaciones se cortan y el servicio de tráfico se colapsa hasta anular por completo los transportes. Esta situación, calificada por los expertos militares como la ‘triada perfecta’, es lo que lograría que una sociedad quedara anulada por un tiempo indefinido.Este escenario, tan inimaginable en nuestra rutina diaria, es el que contemplan los estadistas militares para combatir al enemigo en una posible y probable guerra del futuro. Los conflictos del mañana no distinguirán entre tropas regulares y población civil, por lo que tan valioso será atacar una base aérea o un portaaviones como una ciudad.Este lunes, el diario alemán Der Spiegel publicaba en una extensa información las últimas revelaciones del exespía Edward Snowden sobre el programa militar de Estados Unidos. Las filtraciones rallan la ciencia ficción, pero no por ello dejan de ser tan inquietantes como alarmantes de cara a una futura Tercera Guerra Mundial.“Haciéndose valer de los más sofisticados programas, EEUU realiza desde la sede de la NSA incursiones en toda clase de sistemas estratégicos” Washington, según revela Snowden, puso en marcha hace ocho años el programa conocido como ‘Politerain’, un proyecto de reclutamiento de miles de ciberguerrilleros que llevan casi una década documentando y desarrollando toda clase de virus informáticos, programas espías, software encriptado y demás herramientas digitales con las que hacer frente a un conflicto venidero.‘Politerain’, con un presupuesto que ronda los 40 millones de dólares anuales, está bajo la supervisión de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) y más en concreto de una de sus operaciones más opacas, la Tailored Access Operations (TAO), un reducido pero selecto equipo de ‘hackers’ cuya misión es simple y directa: “romper cosas”, y cuanto más se rompan y más preciadas y delicadas sean para el enemigo, mejor. Depuradoras, hospitales, alumbrado urbano, telefonía, flujo de dinero… Lo que sea con tal de bloquear a la población.Haciéndose valer de los más sofisticados programas y virus informáticos, estos guerrilleros de la red realizan desde la sede de la NSA en Fort Meade (Maryland) incursiones en toda clase de sistemas estratégicos, ya formen parte de un Gobierno o de una empresa privada, con el objetivo de identificar vulnerabilidades y atacarlas con el fin de inutilizar posibles amenazas presentes o futuras. Uno de sus ataques más sonados fue el que infectó la red nuclear iraní en 2010 gracias a los destrozos que causó el virus ‘Stuxnet’. Y es que no es casualidad que el máximo responsable de la NSA, el almirante Michael Rodgers, sea a su vez el jefe del CiberComando de Estados Unidos.Pero el programa ‘Politerain’ no es de uso exclusivo de Estados Unidos, sino que atiende a los intereses de un grupo muy particular de países que compondrían la denominada ‘Alianza de los Cinco Ojos’. Este club lo formarían, además de EEUU, algunos de sus tradicionales amigos: Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. La Unión Europea está fuera de esta alianza y de hecho ha sido víctima del programa en varias ocasiones, como cuando el virus ‘Regin’ se inflitró en la red de comunicaciones de la Cancillería alemana o se atacó a la compañía Belgicom en 2011.Además, ‘Politerain’ TAO no sólo son consideradas armas ofensivas, sino también defensivas, pues son la primera línea de defensa cibernética frente a ataques provenientes, en su mayoría, de Rusia y China, aunque también desde Corea del Norte, Oriente Medio o el sudeste asiático.Lo que se esconde detrás de ‘Politerain’ es que las guerras del futuro no se librarán sólo en los campos de batalla, sino también en las ciudades, en las urbanizaciones, en las casas de los ciudadanos. Aquel contendiente que no sólo lograra imponer su supremacía sobre el terreno, sino también en el ciberespacio tendría la contienda ganada, y por eso Estados Unidos lleva años desarrollando un arsenal digital que le permita afrontar desde una posición de dominio una hipotética Tercera Guerra Mundial.EL IMPARCIAL. 20-1-2015

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