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EEUU pone firme a Europa

Obama ha iniciado en Grecia una gira por Europa que culminará en Alemania. Los grandes medios afirman que tras la victoria de Trump, Obama ha “tranquilizado” a la UE, afirmando que con el nuevo presidente EEUU va a mantener su “relación privilegiada” con Europa y su papel en la OTAN.

¿Existe alguna posibilidad de que con Trump, EEUU “abandone” a Europa y deje de imponer su liderazgo en la OTAN? ¿Es “tranquilizador” que se mantenga la “relación”, es decir la dependencia, de Europa hacia EEUU?

Obama lo ha dejado claro, con Trump EEUU mantendrá el “vínculo trasantlántico” con Europa y sus compromisos con la OTAN.

Desde el fin de la II Guerra Mundial el primer pilar de la “construcción europea” no ha sido el Estado el bienestar ni los derechos humanos, sino la intervención norteamericana y el sometimiento a los planes y proyectos de la superpotencia.

Esto, y no “los efectos de la crisis o de la globalización”, es lo que ha provocado una aguda crisis en Europa.

Ha sido con la presidencia de Obama -que ahora se presenta como “salvador” ante el desastre Trump- cuando EEUU ha dado una nueva vuelta de tuerca en sus imposiciones hacia Europa. Cargándole, vía recortes, con buena parte de la factura de una crisis generada por EEUU. E imponiendo una mayor participación, en primera línea, de los países de la UE en la resolución de los conflictos abiertos por Washington.

Trump va a apretar más la soga que asfixia a Europa, ya colocada por Obama.

Exigiendo que el aumento de la contribución de “los aliados” a la OTAN, hasta un mínimo del 2% del PIB, y cuya ejecución se planteaba progresiva hasta 2024, se acelere. Según el think thank norteamericano Bruegel, supondrá un desembolso extra de 96.000 millones de euros para los países de la UE. Que, dado el rígido control del déficit impuesto por Alemania, solo puede venir de más recortes.

Imponiendo que “los aliados asuman más responsabilidades en su defensa”, incrementando la participación en conflictos bélicos bajo mando norteamericano.

Y arrastrando a Europa hacia la “guerra comercial” para contener la expansión de China y otros países emergentes.

Su defensa del Bréxit, o que el primer líder europeo con el que se ha reunido Trump sea el lider del antieuropeista partido británico UKIP, marcan una línea de hurgar en las heridas europeas, incrementando la debilidad de la UE para imponerle nuevas exigencias.

Esta dependencia hacia EEUU es la que provoca una mayor marginalidad de Europa en el tablero mundial, cuyo centro se desplaza hacia Asia, y la que agudiza la crisis en la UE.

Quien ahora presenta como alternativa a Trump una mayor integración europea bajo el liderazgo de Alemania difunde una mentira interesada. Alemania es el “virrey norteamericano” en Europa. Y cuando toma iniciativas propias es para aumentar el saqueo sobre los países más débiles, principalmente en el sur del continente, desde Grecia a España.

Obama se reunirá en Berlín con los principales líderes europeos. Estará Merkel, el presidente francés y el primer ministro italiano, incluso la premier británica que gestionará el Brexit. Pero no estará Rajoy. Es un ejemplo más de la degradación política de España, la cuarta economía de la zona euro, que -con Trump como antes con Obama- es la gasolina que facilita imponernos un mayor saqueo.

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