La izquierda saca mayorí­a parlamentaria

Derrota histórica del gobierno de la Troika en Portugal

Quienes sí­ han subido en votos y en capacidad de decidir el nuevo gobierno han sido la Coalición Democrática Unitaria (Partido Comunista de Portugal y Partido Ecologista “Los Verdes”), y el Bloco da Esquerda. Este último ha casi doblado sus votos desde las elecciones de 2011, obteniendo el mayor resultado de toda su historia con 549.153 votos y 19 escaños.

Catarina Martins, portavoz del Bloco, ya había dejado claro a lo largo de toda la campaña que no sería con su apoyo o abstención que la derecha conseguiría formar gobierno. Y así ha sido: han dado su apoyo a la investidura de António Costa, del Partido Socialista. Según la portavoz “se dan las condiciones para una alternativa estable en el parlamento” y recalcó que “ el Bloque de Izquierda reafirma su posición de evitar la investidura de Passos Coelho porque considera que ese gobierno no se corresponde con la voluntad mayoritaria de los electores”.

La respuesta de Cavaco Silva, presidente de la República (que en Portugal tiene el mandato constitucional de decidir a quién le encomienda formar gobierno), ha sido conceder la iniciativa para la formación del nuevo gobierno al candidato conservador de Portugal al Frente Passos Coelho por ser “la lista más votada”. El Partido Socialista, el Bloco y el PC ya han anunciado una moción de rechazo en el Parlamento.

En tales condiciones, la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) no puede imponer sus medidas del mismo modo que lo ha venido haciendo hasta hoy. Con una régimen cuya pata derecha se ha quedado sin mayoría absoluta y una pata izquierda condicionada por partidos que proponen medidas para frenar el saqueo y la intervención de Washington y Berlín, intensificar el saqueo de Portugal se ha convertido en una tarea mucho más difícil.

“Si no vencemos la deuda y terminamos con la austeridad, entraremos en un periodo muy oscuro de la historia de los pueblos”

Tres líneas rojas contra el saqueo

El Bloco ha negociado con el Partido Socialista las condiciones para apoyar su gobierno, y han dejado claro que su apoyo pasa por tres puntos: empleo, salarios y pensiones. Colocar como centro de las exigencias la protección del poder adquisitivo de los trabajadores y los pensionistas implica cuestionar el proyecto hegemonista de intervención y saqueo de bancos y monopolios extranjeros sobre la economía portuguesa.

Las medidas de la Troika han tenido como consecuencia un trasvase de rentas de la mayoría de la población hacia bancos y monopolios extranjeros, así como la privatización de servicios públicos rentables. Centrar sus exigencias en frenar dicho trasvase es un acierto de su línea antihegemonista que va en consonancia con la línea de otras formaciones antihegemonistas, como Syriza en Grecia o Recortes Cero en España. No se puede crear empleo en Portugal sin subir el poder adquisitivo de los pensionistas o subir los salarios. En un país con un salario mínimo de 332 euros netos mensuales, tres euros por debajo del umbral oficial de la pobreza, subir los salarios es ineludible para reactivar el consumo interno y crear puestos de trabajo. Línea de frente contra la Troika

El Bloco da Esquerda es un partido nacido en 1999 de la mano de tres partidos políticos independientes que han seguido manteniendo su autonomía; la Unión Democrática Popular, fundado en 1975 con principios marxistas-leninistas-pensamiento Mao Tse Tung y en oposición tanto al imperialismo soviético como al norteamericano, el Partido Socialista Revolucionario (trotskista) y Política XXI, escisión del prosoviético Partido Comunista Portugués.

En su línea política parten de una posición anti imperialista muy definida. Consideran primordial hacer propaganda sobre el hecho de que el comienzo de la intervención de la Troika determinó todas las políticas económicas en Portugal. La Troika ha facilitado sistemáticamente el abaratamiento del despido, la flexibilización de las condiciones laborales y la precarización y privatización de los servicios públicos en Portugal y el resto de Europa. Piensan que sin acabar con el dominio de la Troika, es imposible satisfacer las demandas del pueblo portugués. En palabras de Joana Mortágua, licenciada en relaciones internacionales y dirigente del Bloco da Esquerda “todos los aspectos de la vida están marcados por la intervención de la Troika (…) Cuando la Troika llegó a Portugal, una de la cosas que hizo fue decir que algunos de los días de fiesta tenían que quitarse porque es malo para la productividad. El Día de la República ya no es un día festivo”. La Troika es, en sus palabras, “contra quien debemos unirnos todas las fuerzas de resistencia popular.”

“La troika es contra quien debemos unirnos todas las fuerzas de resistencia popular.”Considera que “Portugal es hoy un país colonizado (…) casi todo lo que correspondía a la soberanía popular ha sido regalado a la Troika como representante de los acreedores”. Ven la deuda externa como “una herramienta de sumisión de los pueblos por tres razones: se origina en una relación desigual entre acreedor y deudor. En segundo lugar porque tiene capacidad para consumir indefinidamente toda la riqueza que un país genera, y en tercer lugar porque tiene una carga moral muy fuerte, ya que es un instrumento de humillación que empieza en los mercados financieros y termina en la casa de cada uno de nosotros, porque no es el Estado quien debe: somos nosotros. Si no vencemos la deuda y terminamos con la austeridad, entraremos en un periodo muy oscuro de la historia de los pueblos”.

En el Bloco son conscientes de que las recetas que se aplican en Portugal son las mismas para toda Europa del sur y que tarde o temprano llegarán a otros países de Europa, incluida la misma Francia. De acuerdo a las declaraciones de sus dirigentes, “es necesario que se cambie la correlación de fuerzas en los estados de Europa del Sur.” Apoyan al gobierno de Tsipras y consideran que es necesaria tanto una mayoría electoral como una mayoría social que pueda respaldar medidas que puedan cuestionar el poder de la oligarquía y el imperialismo, como la “nacionalización de la banca, al menos de una parte”.

Respecto a la línea de un nuevo gobierno del que pudieran formar parte, según Mortágua “no hay que derribar el gobierno para sustituirlo por otro tipo de pacto por la austeridad como defiende el Partido Socialista en Portugal, aunque sea de austeridad inteligente. No es posible sustituir el memorándum de la Troika por el pacto fiscal europeo.”

Como en el resto del sur de Europa, el viento popular y patriótico también avanza en Portugal. Y los resultados de las elecciones crean unas nuevas condiciones en las que a la oligarquía portuguesa y al FMI y Berlín les va a resultar muy difícil seguir gobernando como hasta ahora.

El Frente anti hegemonista no hace sino crecer en Europa del Sur de la mano de organizaciones que, como el Bloco da Esquerda, consideran prioritaria la defensa de la soberanía nacional y la redistribución de la riqueza.

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