Bicentenario Marx

De la Liga de los Justos a la Liga de los Comunistas

De 1842 a 1848 Marx asienta los cimientos del marxismo como teoría revolucionaria, pero en modo alguno es un desarrollo teórico desligado de la práctica.

Marx y Engels llevan adelante una frenética práctica revolucionaria, cuyo objetivo es dotar a un movimiento obrero cuya lucha está en ascenso, de una teoría y una organización propia al servicio de sus intereses como clase. Tal y como plantea Engels, “nuestra intención no era, ni mucho menos, comunicar exclusivamente al mundo erudito, en gordos volúmenes, los resultados científicos descubiertos por nosotros. Nada de eso. Los dos estábamos ya metidos de lleno en el movimiento político, teníamos (…) grandes contactos con el proletariado organizado. Estábamos obligados a razonar científicamente nuestros puntos de vista, pero considerábamos igualmente importante el ganar al proletariado europeo para nuestra doctrina”.

Al mismo tiempo que están asentando las bases teóricas del marxismo, Marx y Engels desarrollan un incansable trabajo de propaganda y organización entre la clase obrera y el movimiento obrero.

De este trabajo nacen el Comité de Correspondencia Comunista, la Asociación de Obreros Alemanes, la Sociedad de los Demócratas, el Club de Obreros… Organizaciones donde se difunden las nuevas ideas del marxismo, uniendo en torno a ellas a los elementos más avanzados y revolucionarios. De ellas surgirá una generación de cuadros revolucionarios, que jugarán un papel fundamental en la formación de la Liga de los Comunistas.

Marx y Engels entablan relaciones con todas las organizaciones obreras, desde las dirigidas por el pensamiento del socialismo utópico a las teóricamente más reformistas, como los cartistas ingleses. Uniendo en torno a la línea que el marxismo representa a sus sectores más revolucionarios.

Fruto de este empeño, el Comité de Correspondencia Comunista, dirigido por Marx y Engels, entra en relación con la Liga de los Justos, una organización obrera enfrentada al reformismo pero todavía bajo la dirección de los socialismos utópicos. El propio Marx da en la asociación educativa de la Liga conferencias a los obreros, que luego se convertirán en el libro “Trabajo asalariado y capital”. Los sectores más adelantados de la Liga se adhieren al marxismo. El Comité de Correspondencia Comunista se integrará en la Liga, que adoptará el marxismo como guía ideológica y teórica, convirtiéndose en el primer partido comunista.

Para ello, Marx y Engels, junto al grupo de cuadros gestado en los círculos marxistas, deben dar en los dos primeros congresos del nuevo partido -en 1846 y 1847- una batalla ideológica, teórica, y organizativa contra las ideas del socialismo utópico.

La Liga de los Justos cambia su nombre a Liga de los Comunistas. Y su idealista lema “Todos los hombres son hermanos” se sustituye por el revolucionario “¡Proletarios de todos los países, uníos!”.

El primer artículo de los nuevos estatutos traza una línea de demarcación con las concepciones reformistas. El proyecto presentado, todavía bajo la influencia del socialismo utópico, decía: “La Liga tiene la meta de liberar al hombre de la esclavitud, mediante la difusión de la comunidad de bienes y su realización práctica lo más rápida posible”. La enmienda de Marx y Engels, apoyada mayoritariamente, plantea por el contrario: “El propósito de la Liga es el derrocamiento de la burguesía, la dominación del proletariado, la superación de la vieja sociedad burguesa que se apoya en los antagonismos de clase y la fundación de una sociedad sin clases y sin propiedad privada”.

Inmediatamente, la Liga edita su propio periódico, la “Revista Comunista”, con el objetivo, expresado en su editorial, de “dotar al proletariado de un órgano propio de difusión”. Su publicación será posible gracias a una campaña de suscripciones entre los obreros.

La Liga de los Comunistas va a jugar un papel activo en el ciclo revolucionario abierto en Europa en 1848, donde por primera vez el proletariado actúa con una organización propia, no supeditada a la burguesía. Marx se traslada a Alemania para encabezar la revolución. La Liga exigirá que se arme a los trabajadores, participará en mítines masivos, o creará milicias populares. Marx escribe los “Diecisiete puntos del Partido Comunista”, un programa inspirado en el presentado en El Manifiesto que exige la nacionalización de los bienes de la reacción, de los bancos y de la tierra.

El gobierno prusiano lanzó una campaña de represión contra la Liga. Sus principales dirigentes son llevados a juicio acusados de alta traición. Aunque algunos son condenados, otros, entre ellos Marx, son absueltos. La razón principal fue la enorme manifestación organizada por la sección de la Liga en Colonia a las puertas del juzgado.

Obligado a marchar al exilio, Marx dirigirá desde Bruselas el Comité Central de la Liga de los Comunistas. Mientras Engels continúa en Alemania, participando en la insurrección armada en el Palatinado. En medio de una situación revolucionaria, Marx insistirá en la necesidad de organizar el partido y en la defensa de su independencia. En la Circular del Comité Central a la Liga de los Comunistas, en 1850, expresa con rotundidad: “La máxima aportación a la victoria final la harán los propios obreros alemanes cobrando conciencia de sus intereses de clase, ocupando cuanto antes una posición independiente de partido e impidiendo que las frases hipócritas de los demócratas pequeñoburgueses los aparten un solo momento de la tarea de organizar con toda independencia el partido del proletariado”.

Un comentario sobre “De la Liga de los Justos a la Liga de los Comunistas”

  • EL PROLETARIADO ES dice:

    Saludos! Marx se metió años en la biblioteca nacional británica, sin demasiado tiempo para “el contacto con la práctica” mientras escribía Das Kapital, obra cumbre que, lejos de “explicar la marcha del capitalismo”, aquello explicado es cómo está determinado a devorar trabajo acumulado y objetivarlo como nuevo capital a lo largo y ancho del Planeta, de manera que produce su propia negación. Es decir, que El Capital es la práctica de la cuarta Tesis sobre Feuerbach. En El Capital se señala no el curso del mundo, sino el movimiento real en curso que suprime el curso del mundo y lo trasciende: la AUFHEBEN hegeliana pero no vista desde la determinación del sujeto pensante que se piensa a sí mismo trascendiendo su propia alienación, SINO vista desde la fuerza material puesta en pie por el Capital por su inevitable auto-afirmación.
    Pero resulta que la práctica de la interpretación es la superación misma de la mera interpretación, ya que el sujeto no es una entidad de comprensión, sino una entidad actuante (redimensionalización del sujeto como entidad objetiva: 1ª TESIS sobre Feuerbach).
    Todas las desviaciones empiristas y obreristas son en el fondo nihilismo, es decir, incomprensión depreciadora del sujeto CONCRETO PROLETARIO, quien es pensamiento y acción sin necesidad de la actividad pseudo-comunista empirista. Si hay proletariado, dónde hay proletariado, ALLÍ ESTÁN LAS MASAS. Ellas necesitan como el pan y la sal fundirse con su partido, el partido comunista, en la andadura histórica que pasa por encima de todas las desviaciones buscadoras de pescar en ríos donde no hay peces.

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