Productoras y distribuidoras independientes rescatan al cine español

Cuando los leones duermen, los ratones bailan

Ante la retirada de los estrenos de las “majors” norteamericanas, el cine independiente ha demostrado su vitalidad, sosteniendo la exhibición en las salas en plena pandemia.

En los momentos difíciles es cuando se comprueba cuáles son las prioridades de cada uno, en definitiva, de qué lado está. La pandemia ha multiplicado el consumo audiovisual en cada domicilio, pero ha colocado a la exhibición tradicional en las salas de cine ante una crisis sin precedentes. Durante los tres meses de confinamiento total, las salas acumularon pérdidas valoradas en 200 millones de euros. Y cuando, con enormes medidas de seguridad, los cines pudieron volver a abrir, la taquilla se ha reducido hasta en un 73%.

Ante esta situación, las “mayors”, las grandes productoras y distribuidoras norteamericanas, han pospuesto casi todos los estrenos. Exhibir los títulos más taquilleros ahora, en unos cines con aforo limitado, supondría recortar sus beneficios.

Quien ha acudido, en estas condiciones críticas, al rescate de salas y espectadores ha sido el cine independiente. 

Hasta el 93% de los estrenos en salas tras el confinamiento han sido aportados por productoras y distribuidoras independientes, ajenas al control de las majors. Ellas son las que han sostenido la exhibición cinematográfica en salas, asumiendo unos riesgos que los gigantes norteamericanos se han negado a cargar.

Y permitiendo que el cine español pudiera incluso ganar terreno. Adicine, la principal agrupación de distribuidores independientes, ha puesto en circulación en 2020 hasta un 50% más de películas españolas que el año anterior. Con el sorprendente y positivo dato de que, a pesar de la pandemia, esos títulos nacionales han incrementado su recaudación un 30%.

La lista de los nominados a los Premios Goya en 2021 vuelve a mostrarnos la vitalidad del cine independiente español. Si otros años lograban el 25% de las nominaciones, en esta edición el porcentaje se dispara hasta el 60%. El cine independiente aporta a los Goya 19 películas y 63 nominaciones, incluyendo cuatro de las cinco candidatas a mejor película.

Pluralidad frente a dependencia

La pandemia ha demostrado que el domino de las “majors” sobre la producción y distribución limita el desarrollo de nuestro cine. Cuando los gigantes norteamericanos se han “retirado”, el cine independiente ha podido ocupar un terreno que antes le estaba vedado.

España es uno de los países del mundo donde Hollywood ejerce un mayor control sobre el cine. Durante el quinquenio 2015-2019, el cine estadounidense acaparó el 74,8% del mercado español. Y un selecto club de solo cinco grandes distribuidoras norteamericanas concentró el 90% de la cuota de espectadores.

Este dominio -y no la calidad de las películas- es lo que determina que en nuestro país el cine independiente tenga la menor cuota de toda Europa -un 18%-, en comparación con el 50% en Francia, el 41% en Italia o el 30% en Alemania.

Esta losa perjudica a todo el sector cinematográfico nacional. Miguel Morales, presidente de ADICINE, remarca que “los exhibidores se han dado cuenta de que esa excesiva dependencia de las majors, que no tienen en otros países, es lo que ha llevado a una situación muy difícil”. La retirada de los estrenos de las majors ha agudizado la caída de las cifras de taquilla, un 73% menos en España, cuando en Francia el retroceso ha sido solo del 20%. Para Enrique González Kuhn, de Caramel Films, las razones son evidentes: “Aquí las multinacionales han secuestrado las películas y se ha notado muchísimo. Si ese cine estuviese en nuestras manos, estaría ahora mismo en cines. Ahí está la diferencia”.

Necesitamos un cine español que no dependa de las imposiciones de los gigantes norteamericanos. Es la única forma de garantizar la pluralidad y la creación artística libre. Nombres como Pedro Almodóvar o Isabel  Coixet en España, o Michael Haneke o Lars Von Trier en otros países europeos, pudieron abrirse paso gracias al apoyo de distribuidores independendientes.

Las principales asociaciones del cine independiente en España (ADICINE, Próxima, Acontracorriente…) han planteado sus reivindicaciones. Llamando a la unidad de productores, distribuidores y exhibidores nacionales para defender los intereses comunes frente a las majors. Y han reclamado a la administración el incremento de las ayudas -por debajo de la media europea-, o el aumento de la compra de cine nacional e independiente por parte de televisión española.

Los gigantes norteamericanos se movilizan para impedir que se pueda proteger al cine nacional y conservar sus privilegios en España. Según Miguel Morales, de ADICINE, hablamos de “presiones muy fuertes”, donde “lo único que ha faltado es la séptima flota desembarcando en España”.

Presionan porque quieren más. Lo denuncia González Kuhn: “desde hace años las grandes empresas americanas querían quedarse con un monopolio total con los tres tramos -producción, distribución y exhibición-, y si al final controlan todos los canales acabaremos viendo todos lo mismo”. 

Una  potente industria cultural nacional es una cuestión estratégica. El cine independiente ha demostrado, incluso en los momentos más difíciles, en plena pandemia, su vitalidad. Hace falta voluntad política para protegerlo y garantizar su futuro.

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