Crispar para degradar, degradar para saquear el país

Ya todos lo admiten. El clima político en España se ha crispado hasta extremos pocas veces vistos tras el triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez que defenestró al Gobierno de Rajoy. Según van pasando los meses esa crispación se va haciendo más y más intensa.

Seguramente su episodio más grotesco se vivió hace pocos días en el Congreso, con el maleducado incidente buscado y provocado por el diputado de ERC y especialista en «performances» Gabriel Rufián contra el el ministro de Exteriores, Josep Borrell, y el cruce de acusaciones posterior sobre un posible escupitajo de un diputado de ERC. Pero los máximos exponentes de la crispación y de la bronca permanente vienen de las filas de Ciudadanos y en especial del PP. El líder de estos últimos, Pablo Casado, tomando prestado el estilo duro y faltón de otro de sus clásicos mamporreros, Rafael Hernando, llegó a llamar «cómplice del golpismo» separatista al propio Sánchez.

Todo se llena de barro. El Supremo ha evidenciado a quién sirve tras el escándalo mayúsculo de la sentencia sobre el impuesto hipotecario. El pasteleo de PSOE y PP en el reparto de puestos en el Poder Judicial no ha contribuído a apagar las llamas. A todo ello se suma un Parlamento en el que casi semanalmente hay una tangana verbal.

Todas estas sacudidas de izquierda a derecha, todo este encharcamiento no es casual. Buscan hacer zarandear la vida política, enfrentar y dividir a la población.

Objetivamente, la crispación sirve a la degradación de España en el plano internacional, condición fundamental para que los centros de poder mundial puedan derribar las resistencias y lanzarse al saqueo contra el 90% de la población.

Justo en el momento en el que el enfrentamiento político llega a nuevas cotas, aparece el FMI, la OCDE o la Comisión Europea con una nueva ofensiva, rechazando los presupuestos fruto del acuerdo entre PSOE y Unidos Podemos y atacando sus medidas sociales (salarios, pensiones) en un momento de dificultad. Proponiendo todo un programa alternativo de gobierno al servicio del saqueo hegemonista: rebajar salarios, vincular las pensiones a la productividad…

La crispación sirve a la degradación. Y más degradación de la vida política española solo crea más y mejores condiciones para intensificar el saqueo de la oligarquía española y de los centros de poder mundial sobre el 90% de la población española.

Un comentario sobre “Crispar para degradar, degradar para saquear el país”

  • SOBERANÍA INALIENABLE dice:

    Las cámaras de representación contenidas en el Estado sólo deben alojar a partidos y entidades colectivas con voluntad de usar el sistema para mejorar la sociedad y el país a través del Estado y sus instituciones. Cualquier uso del Estado contra la sociedad, perjudicándola para favorecer a una parte o a una comunidad autónoma concreta, debe ser considerada actividad antisocial y prohibida por Ley.

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