Derechos y Libertades

Carolina y los “Think Tank”

“Retos ante la crisis” es el tí­tulo del libro que presenta el proyecto Iberoamérica 2020. Una obra en la que se reúne el trabajo de 32 profesionales de la polí­tica, la técnica y la intelectualidad, dirigidos por el ex presidente del gobierno Felipe González; suya es la introducción al libro. La edición y promoción corre a cargo de la Editorial Siglo XXI y la Fundación Carolina. El “think tank” del PSOE a pleno rendimiento.

En el 2008 las fundaciones de todos los artidos con representación en el Congreso de los Diputados, se repartieron 2.200.000 euros de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional. A través de sus instituciones PP y PSOE se repartieron 2 millones y un poco más. El resto se lo han repartido CiU, ERC, IU, PNV y BNG.Marcos Roitman, profesor de estructura social de América Latina en la UCM explica como “desde finales de los años ‘70, el PSOE empezó a crearlas – las fundaciones – para favorecer sus intereses políticos”. La Fundación Carolina cuenta con financiación del Santander, BBVA, Endesa, PRISA y 25 multinacionales españolas más con intereses en Iberoamérica. La Fundación se ha convertido en un lobby empresarial que trabaja por orientar la política exterior de los principales países iberoamericanos conforme a los intereses de las grandes multinacionales, bancos y empresas que desde 1998 se han convertido en los primeros inversores, solo por detrás de los EEUU, en América latina. El amplio despliegue de concesión de becas que pone en marcha anualmente la Fundación responde a la formación de los nuevos líderes autóctonos para las empresas y futuros cuadros políticos que garanticen la intervención orgánica de los Estados. En el 2009 La Fundación Carolina ya ha anunciado la concesión de 15 millones de euros a la formación de estudiantes latinoamericanos, con un total de 1.700 becas que la entidad otorgará para el curso 2009-2010.La Fundación trabaja en estrecha colaboración con otras plataformas de pensamiento que orientan las estrategias de intervención. Un ejemplo es el artículo de análisis publicado en el Real Instituto El Cano por Javier Noya, un año después de la victoria del PSOE en las Elecciones Generales en las que se estrenó Zapatero.Noya sitúa, después de la contextualización del documento en la acción cultural exterior española en Iberoamérica, cuál debe ser el ejemplo a seguir:“Si vamos a transmitir una imagen de cultura de prestigio a la vanguardia, es imprescindible usar los nuevos medios. En este sentido el British Council, modélico en muchos aspectos, también lo es en la combinación de la promoción de nuevos valores, como el multiculturalismo, a través de nuevos medios, como Internet. El BC ha llegado a colaborar con el Banco Mundial en el programa de “conocimiento para el desarrollo” o de promoción de la sociedad civil. El objetivo es activar comunidades y promover valores democráticos. En cuanto a los medios, el BC ha apostado decididamente por una ‘people to people (PtoP) public diplomacy’ (diplomacia pública de la gente a la gente, y no de las élites a las masas), en la que a través de las nuevas tecnología se fomenta el diálogo –en inglés, por supuesto- entre distintas culturas y etnias. Pensemos en los recursos que España podría movilizar en este mismo sentido: los hispanos en EEUU o las comunidades de emigrantes españoles en América Latina.”Para acabar dando una orientación precisa y “progresista” que facilitará la implantación de los intereses “españoles” en la región:“Supongamos que son tres o cuatro las dimensiones básicas de lo que entendemos por “cultura”: historia/futuro, culto/popular, arte/costumbres y humanista/científica. Claramente la política española actual se sitúa en el primer polo (pasada, estética, elitista y humanística) cuando la tendencia actual, como acabamos de ejemplificar con el British Council, es la contraria (futuro, popular, antropológica y científico-tecnológica). Después de una fase de crecimiento desordenado, parece necesario racionalizar y (pos-) modernizar los fines y los medios de nuestra acción cultural exterior”.La Fundación Carolina hace sus deberes.

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