El portaviones norteamericano USS Kearsarge en Valencia

¿Benvinguda Ms OTAN?

Mientras la base valenciana de Bétera se dispone a convertirse en el centro neurálgico de las operaciones “Brilliant Jump” de la OTAN en Polonia, todo un despliegue propagandí­stico -con la presencia del portaviones de la VI Flota USS Kearsarge en el puerto de Valencia- se ha puesto en marcha, dirigido a hacer aceptable -incluso bien vista y celebrada- el nuevo papel de España en la Alianza Atlántica.

El puerto de Valencia como zona de recreo de 2500 marines del portaaviones USS Kearsarge, despues de haber participado, frente a las costas de Jordania, en los conflictos de Oriente Medio. La prensa local haciendose eco ampliamente de las jornadas de puertas abiertas, y de las declaraciones de los ciudadanos “admirados” de sus instalaciones, como el enorme hospital de campaña del barco, con capacidad para 500 camas, tantas como el Hospital La Fe. Una descripción extensa de sus capacidades tecnológicas y de su ultramoderno equipamiento militar -aviones y helicópteros, vehículos anfibios, jeeps…- e incluso del patriotismo norteamericano que impregna todo el buque, con enormes banderas de barras y estrellas.

Y cómo no, la prensa relata embelesada la operación estrella que hizo famoso a este buque. En la Guerra de los Balcanes de los años noventa, el USS Kearsarge sirvió de base para una operación de rescate que fue llevada a la gran pantalla por Hollywood en ‘Behind Enemy Lines’ (Tras las líneas enemigas). El piloto O’Grady, tras escapar al derribo de su avión por los serbios, sobrevivió en los bosques comiendo insectos. A los rotativos se les olvida mencionar que el avión de O’Grady y el propio USS Kearsage no estaban en Yogoslavia lanzando flores, sino participando en el bombardeo de Belgrado, pero claro, eso no queda bonito ni hollywoodiense. Todo un despliegue propagandístico diseñado para hacer aceptable -e incluso simpático- el nuevo papel de España en el diseño bélico norteamericano

Tanta gana de coba no es sólo fruto del ardor pronorteamericano de los jefes de noticias de los rotativos locales, sino el efecto buscado por el mando que ejerce de jefe de prensa del portaaviones. “Nos gusta que suba gente de las ciudades donde recalamos. Para nosotros es un orgullo poder mostrarles el portaaviones”, dice un marine de acento latino al reportero. “De Valencia nos gusta la luz, la gente, la cultura, la comida”, añade. Qué simpática es la VI Flota.No es la única alharaca de las bondades de la pertenencia de España a la alianza norteamericana que se celebra estos días. El ayuntamiento de Rafelbunyol, en L’Horta Nord (PSPV) rememora ahora -con documental incluído- el amistoso partido de fútbol que los vecinos jugaron con los marines de la VI Flota en 1952. En vísperas de la firma de los Tratados Hispanonorteamericanos de 1953 entre Franco e Eisenhower, que certificaron la pertenencia de España a la órbita de Washington y la instalación de bases estadounidenses en nuestro suelo -en Morón, Rota, Zaragoza y Torrejón-, el alcalde falangista, que avituallaba a dos buques de guerra atracados frente a sus costas, organizó una jornada de folcklore y fútbol al más puro estilo de “Bienvenido Mr. Marshall”. Qué bien funciona la recuperación de la memoria histórica cuando quieren las autoridades.

En la vecina localidad de Bétera -sede del Cuartel General de la Nueva Fuerza de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN- la universidad privada CEU-UCH celebra la exposición “15 años de la OTAN en Bétera”, con un amplio reportaje fotográfico de la década y media de la instalación del mando de la Alianza en el Cuartel, y de las últimas megamaniobras “Trident Jucture” de las que Bétera ha sido el centro nervioso.

Todo un despliegue propagandístico concentrado en Valencia diseñado para hacer aceptable -e incluso simpático y grato- el nuevo papel que España está llamada a cumplir en el diseño bélico norteamericano, como punta de lanza de sus guerras en Oriente Medio, el Norte de África o el Este de Europa. Tras las maniobras Trident Juncture, España es el país que ocupará en 2016 el papel de Fuerzas de Alta Disponibilidad.

Precisamente estos días, la Base de Bétera coordina las operaciones de la OTAN de despliegue real en Polonia -conocidas como «Brilliant Jump», «Falcon Valiant» y «Anakonda»- en la que los militares españoles -1.300 efectivos de la Brilat y Bétera y 474 vehículos del Ejército de Tierra- deben demostrar estar preparados para salir a cualquier zona del mundo que se les ordene en 48 horas, en vez de los cinco días de los que disponían hasta ahora. Unas maniobras que suponen un claro mensaje hacia la Rusia de Putin, en un momento en el que se mantiene la tensión entre el Kremlin y la OTAN tras la guerra en Ucrania en 2014.

Un salto en la colocación de España en los planes del Pentágono que nos pone en peligro a todos, y que se enfrenta a una opinión pública mayoritariamente contraria, como demostraron los movimientos contra la OTAN de los 80 o el No a la Guerra de hace 15 años.

Una opinión pública que debe ser convencida de pensar lo contrario.

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