Aznar pide un cambio de gobierno cuanto antes

“No es la primera crisis grave de la eurozona. í‰sta tuvo lugar entre 2002 y 2004, y los participantes eran distintos. Entonces, Francia y Alemania no crecí­an, el paro en ambos paí­ses estaba aumentando, y sus finanzas públicas se habí­an deteriorado hasta tal punto que no cumplí­an con el pacto de estabilidad y crecimiento, el reglamento fiscal de la UE. Parí­s y Berlí­n decidieron cambiar las normas del juego y relajar los criterios para los déficit presupuestarios. Fue un grave error. La eurozona recoge ahora lo sembrado.”

Esaña necesita cumplir de nuevo con el pacto de estabilidad y crecimiento original. Necesita fuertes recortes en el gasto público para recuperar la disciplina presupuestaria, y un paquete completo de reformas estructurales que permita a la economía española recuperar la flexibilidad y competitividad perdidas. El actual Gobierno socialista es incapaz de resolver los problemas de España y de dar los pasos necesarios. Es algo que sólo puede hacer un nuevo gobierno, y cuanto antes, mejor. (FINANCIAL TIMES) THE NEW YORK TIMES.- las instituciones aparentemente seguras de las economías más sólidas como Francia y Alemania tienen grandes cantidades de bonos de sus vecinos más inestables, como España, Portugal y Grecia. Los inversores temen que, con muchos gobiernos gimiendo bajo el peso de un enorme déficit, la deuda de las naciones más débiles que utilizan el euro tendrá que ser reestructurada, bajando profundamente el valor de sus bonos. Eso afectaría duramente a las instituciones financieras europeas, y puede rebotar a través del sistema bancario mundial. Las bolsas y las acciones de los bancos en Europa cayeron el viernes debido a estos temores, con Wall Street siguiendo su ejemplo. Las acciones también cayeron en Tokio y Australia en las primeras operaciones del lunes. "Este rescate no se hizo para ayudar a los griegos, sino que se hizo para ayudar a los bancos franceses y alemanes", dijo Niall Ferguson, un historiador de la economía en Harvard. "Ellos han derramado un poco de agua sobre el fuego, pero el fuego no se ha apagado." Reino Unido. Financial Times Europa debe volver al pacto original de estabilidad y crecimiento José María Aznar La unión monetaria europea sufre una nueva crisis. Es una mala noticia, ya que la divisa única es uno de los símbolos del éxito de la integración europea. El reto reside en garantizar que el euro sigue dando estabilidad a todos sus miembros. Pero para que esto ocurra, Europa debe entender la causa subyacente de la crisis: el exceso de gasto y políticas que minan el crecimiento económico. No es la primera crisis grave de la eurozona. Ésta tuvo lugar entre 2002 y 2004, y los participantes eran distintos. Entonces, Francia y Alemania no crecían, el paro en ambos países estaba aumentando, y sus finanzas públicas se habían deteriorado hasta tal punto que no cumplían con el pacto de estabilidad y crecimiento, el reglamento fiscal de la UE. París y Berlín decidieron cambiar las normas del juego y relajar los criterios para los déficit presupuestarios. El pacto se reformó para evitar la aplicación de las regulaciones sobre excesivos déficit. Fue un grave error que sembró las semillas de la irresponsabilidad presupuestaria. Grecia –pero no solo ella– aprovechó la nueva relajación. La eurozona recoge ahora lo sembrado. La UE debería admitir su error y cambiar el rumbo. Una vuelta al pacto original de estabilidad y crecimiento, que incluía requisitos de sostenibilidad más estrictos para las cuentas públicas, enviaría una señal positiva a los mercados y reforzaría al euro. Además, la UE debería fomentar pactos de estabilidad nacionales para todos los estados miembros. La Unión también necesita revitalizar el crecimiento y la creación de empleo, algo que sólo es posible con una nueva agenda de Lisboa de reformas estructurales económicas. Para que tenga éxito, debe ser exhaustiva y requerir un estricto cumplimiento. Para fortalecer el euro, también debe transmitirse el mensaje de que el paquete de ayuda financiera para Grecia no es un “rescate”, algo contrario a la idea y espíritu de la unión económica y monetaria europea, sino un préstamo a devolver. De lo contrario, el riesgo moral minará la credibilidad del euro y reducirá los incentivos para que los gobiernos sigan manteniendo en orden su situación fiscal. Grecia tiene que implementar profundas reformas estructurales para reforzar sus finanzas públicas, cumplir con sus compromisos financieros y devolver el dinero prestado a sus socios europeos bajo las condiciones del plan de rescate de la semana pasada, acordado entre los ministros de Finanzas y los banqueros centrales de la UE, y el Fondo Monetario Internacional. Pero el resto de países de la eurozona necesitan hacer gala de una austeridad similar, especialmente aquellos vigilados más de cerca por los inversores internacionales. España es uno de esos países. El fuerte deterioro de sus finanzas públicas (que han pasado del superávit a un déficit del 12% del producto interior bruto en sólo dos años) es un motivo de seria preocupación. El paro en el país supera de nuevo el 20%, casi el doble de la media europea. Pero España no es Grecia. Es una sociedad dinámica con empresas que pueden crear millones de puestos de trabajo. Sin embargo, España necesita cumplir de nuevo con el pacto de estabilidad y crecimiento original. Necesita fuertes recortes en el gasto público para recuperar la disciplina presupuestaria, y un paquete completo de reformas estructurales que permita a la economía española recuperar la flexibilidad y competitividad perdidas. España necesita con urgencia: 1) una reforma laboral a gran escala para transformar los convenios colectivos, liberalizar los servicios de contratación, rebajar los impuestos sobre los trabajadores y favorecer que los desempleados se incorporen al mercado laboral; 2) una nueva política energética para evitar el cierre de las centrales nucleares, liberalizar los mercados y reducir las subvenciones a las fuentes de energía renovable poco eficientes; 3) una reforma del sistema bancario, incluida la autorización de la inversión de capital privado en las cajas de ahorros; 4) radicales reformas para reducir el tamaño de las administraciones regionales y crear un Estado viable y eficiente; 5) cambios en el sistema estatal de pensiones para garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo; 6) profundizar en la desregularización de determinados mercados para aumentar la competencia, incluidas reformas en el estado de bienestar y nuevas privatizaciones de empresas públicas; 7) una reforma fiscal para fomentar la competitividad. La decisión del Gobierno de subir impuestos es un error que agravará la crisis. En los últimos 160 años ningún gobierno de izquierdas ha podido rescatar a España de una crisis económica. No parece que esta vieja regla vaya a romperse tampoco en esta ocasión. El actual Gobierno socialista es incapaz de resolver los problemas de España y de dar los pasos necesarios. Es algo que sólo puede hacer un nuevo gobierno, y cuanto antes, mejor. FINANCIAL TIMES. 17-5-2010 EEUU. The New York Times Se intensifican los temores a que la crisis del euro se agrave Nelson. D. Schwartz y Eric Dash Después de un breve respiro tras el anuncio la semana pasada de un plan de rescate de cerca de un billón de dólares para Europa, el temor en los mercados financieros ha reaparecido nuevamente, esta vez por los temores de que los bancos más grandes del continente frente a las tensiones que traban las economías europeas. En una señal de la profundidad de la ansiedad, el euro cayó el viernes a su nivel más bajo desde que empezó la crisis financiera, ya que los inversores abandonaron la moneda europea y cambiaron sus activos en favor del oro y otros activos que consideran que ofrecen una mayor seguridad. En las primeras operaciones del lunes por la mañana, el euro cayó una vez más, llegando a alcanzar su nivel más bajo en cuatro años con respecto al dólar. El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, en una entrevista publicada el sábado, advirtió que Europa se enfrenta a «tensiones graves» y que los mercados eran frágiles. Para los bancos de Europa, los problemas son de dos tipos. el coste de los préstamos a corto plazo está subiendo, lo que podría llevar a las instituciones a reducir los nuevos préstamos y encarecer los antiguos, ralentizando el crecimiento económico. Al mismo tiempo, las instituciones aparentemente seguras de las economías más sólidas como Francia y Alemania tienen grandes cantidades de bonos de sus vecinos más inestables, como España, Portugal y Grecia. Los inversores temen que, con muchos gobiernos gimiendo bajo el peso de un enorme déficit, la deuda de las naciones más débiles que utilizan el euro tendrá que ser reestructurada, bajando profundamente el valor de sus bonos. Eso afectaría duramente a las instituciones financieras europeas, y puede rebotar a través del sistema bancario mundial. Las bolsas y las acciones de los bancos en Europa cayeron el viernes debido a estos temores, con Wall Street siguiendo su ejemplo. Las acciones también cayeron en Tokio y Australia en las primeras operaciones del lunes. "Este rescate no se hizo para ayudar a los griegos, sino que se hizo para ayudar a los bancos franceses y alemanes", dijo Niall Ferguson, un historiador de la economía en Harvard. "Ellos han derramado un poco de agua sobre el fuego, pero el fuego no se ha apagado." El plan de rescate europeo, por un total de 750.000 millones de euros tiene por objeto evitar el riesgo de impago, pero aumentaría enormemente el endeudamiento. Eso podría paralizar la incipiente recuperación de Europa. De hecho, fue el exceso de deuda lo que causó el problema en primer lugar: un nuevo informe del Fondo Monetario Internacional advierte de que "altos niveles de endeudamiento público podrían pesar sobre el crecimiento económico durante años". El déficit presupuestario del mundo como porcentaje del Producto Interior Bruto se ubica actualmente en el 6%, frente al 0,3% de antes de la crisis financiera. Si la deuda pública no baja de nuevo a los niveles anteriores a la crisis, dice el informe del FMI, el crecimiento en las economías avanzadas podría disminuir en medio punto porcentual al año. Es cierto que no todas las tendencias son negativas. Un euro a la baja realmente hará que las exportaciones europeas –ya sea automóviles alemanes o cuero italiano– sean más asequible y más competitivas en todo el mundo. Y Grecia, España y Portugal dieron los primeros pasos hacia la reducción de su déficit presupuestario promulgando la semana pasada medidas de austeridad. Esas medidas no fueron suficientes para evitar una crisis en los fondos del mercado monetario, una esquina crucial, pero poco conocida, del sistema financiero en el que los inversionistas estadounidenses proveen más de 500 mil millones de dólares en préstamos a corto plazo para ayudar a los bancos europeos a financiar sus operaciones diarias. El dinero procede de los conservadores fondos que mantienen las grandes corporaciones norteamericanas y los consumidores individuales estadounidenses. Hasta ahora, el paquete de rescate propuesto no ha logrado despejar las preocupaciones de estos fondos, que han recortado sus préstamos a los bancos europeos y están exigiendo tarifas más altas y una más rápida amortización. "Más gente está dudando si retirarse del mercado y mantener su dinero cerca de casa", dijo Lou Crandall, economista jefe de Wrightson ICAP, una firma de investigación del mercado de dinero. Inicialmente, fueron los bancos griegos y portugueses los que fueron ninguneados por los prestamistas estadounidenses. Sin embargo, durante las últimas dos semanas los grandes bancos de España, Irlanda e Italia se han esforzado por obtener fondos a corto plazo de los Estados Unidos a medida que la ansiedad se extendía. El viernes, incluso los bancos de las economías europeas más sólidas como Francia, Alemania y los Países Bajos quedaron atrapados en la resaca, de acuerdo con los analistas del mercado y los intermediarios. "Los inversores están esperando a ver si el paquete de la estabilidad se pone en marcha", dice Alex Roever, analista de renta fija a corto plazo para JP Morgan Securities. "Hasta que los inversores obtengan una mejor sensación, permanecerán en el limbo." Debido a la retirada de los prestamistas estadounidenses, el precio del dinero que los se cobran entre sí por préstamos de un día, conocida como Libor por el London Interbank Offered Rate, no ha dejado de subir. Y el significado de Libor se extiende mucho más allá de las costas de Europa: este es el punto de referencia que ayuda a determinar el tipo de interés de muchas hipotecas y tarjetas de crédito de los consumidores estadounidenses. Las tasas de los préstamos de los bancos están todavía muy por debajo de donde estaban en el momento más alto de la crisis. Sin embargo, los temores de que los problemas en Europa podrían rebotar hacia Estados Unidos, llevó a la Reserva Federal a reiniciar las líneas de crédito con el Banco Central Europeo y otros bancos centrales en relación con el paquete de rescate europeo anunciado hace una semana. La medida garantiza que las instituciones europeas podrán tomar prestados dólares para prestarlos a su vez a sus clientes, pero que será más caro que depender de los inversores privados. "No lo hacemos por un amor especial a Europa", dijo Narayana R. Kocherlakota, presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis, a un grupo de propietarios de pequeños negocios en Wisconsin el jueves. "Estamos encargados de la política norteamericana, y tomamos decisiones para mantener la economía norteamericana fuerte." Sin embargo, añadió, "los problemas de liquidez en los mercados europeos mostraban signos de creación de peligrosos problemas de iliquidez en los mercados financieros de nuestro propio país". Esa no es la única ficha de dominó que podría caer. Mientras que la exposición directa de los bancos estadounidenses a Grecia es mínima, las instituciones financieras estadounidenses están estrechamente entrelazadas con muchos grandes bancos europeos, que a su vez tienen grandes inversiones en los países europeos más débiles. Por ejemplo, los bancos portugueses deben 86 mil millones de dólares a sus homólogos de España, que a su vez deben a instituciones alemanas 238 mil millones dólares y a los bancos franceses 220 mil millones dólares. Los bancos norteamericanos también son grandes propietarios de la deuda bancaria española, manteniendo casi 200.000 millones de dólares, según el Banco de Pagos Internacionales, una organización mundial cuya fuente son los bancos centrales. Por otra parte, los responsables de la política financiera se están quedando sin armas en su arsenal. Después de endeudarse en billones para estimular sus economías y aliviar las preocupaciones de crédito durante la última ola de miedo a finales de 2008 y principios de 2009, los gobiernos no pueden seguir pidiendo prestado miles de millones más sin correr el riesgo de una mayor inflación y echar del mercado a otros prestatarios como los individuos y empresas. Las tasas de interés a corto plazo, ya cercanas al cero por cien en Estados Unidos, no se pueden bajar más. Y medidas vitales como aumentar los impuestos o reducir el aumento del gasto podría echar abajo los comienzos de una recuperación en el norte de Europa y empeorar el dolor en las economías maltratadas por la recesión, como España, donde el desempleo pasó del 20% recientemente. Con la excepción de los períodos de guerra, "las finanzas públicas en la mayoría de los países industriales avanzados se encuentran hoy en un estado peor que en cualquier otro momento desde la revolución industrial", escribió Willem Buiter, economista superior de Citigroup, en un informe reciente. "Restaurar el equilibrio fiscal será un lastre para el crecimiento en los próximos años." THE NEW YORK TIMES. 16-5-2010

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