Listas de espera en Catalunya

¿Auxilio? Paga o espera

Esta impúdica salida al estrangulamiento que sufre la sanidad catalana a mano del infame gobierno de Artur Mas y su ciega obediencia al FMI y Bruselas no hace más que seguir los pasos del Hospital Clí­nic o de otros menores que han asomado a los titulares ofreciendo diferentes tiempos de espera según la capacidad adquisitiva del paciente.

¿Nuevas fórmulas de financiación en tiempos de crisis? Menuda desvergüenza. Querrán decir nuevas fórmulas de saqueo del erario público y de la salud colectiva. En 2012, la Generalitat financió al hospital con 309,5 millones de euros. En ese período la espera en cirugía vascular se ha doblado. Si la asistencia a los pacientes de la sanidad pública supone la gran parte —más del 97%— de los ingresos del hospital, ¿cómo es que no se le retira la financiación o se le imponen condiciones para cobrar ese dinero entorno a la mejora y no el deterioro de la asistencia?“¿Por qué no se impone la mejora de la asistencia como condición al cobro de dinero público?” Dinero hay. Desde 2009 el seis veces centenario hospital contrató a la consultora norteamericana PricewaterhouseCoopers para que elaborara siete informes para “explorar” la asistencia privada y los sistemas de información por un valor de ¡420.000 euros en un año! según un reciente informe de la Sindicatura de Cuentas. Mientras tanto, en urgencias del Sant Pau moría una paciente por falta de cirujano y de ambulancia que la trasladara. Era la primera víctima de los recortes en Catalunya.Para más inri, los informes fueron encargados por el entonces gerente, Jordi Varela, hoy imputado por irregularidades y pago de sobresueldos escandalosos a ciertos directivos, vinculados al PSC, de la fundación gestora del hospital.Pese a estar financiado casi totalmente por la Generalitat, Sant Pau tiene autonomía de gestión. El dinero entra por la puerta pública y sale por la privada. Cuenta con tres fundaciones —una que gestiona su patrimonio, otra la asistencia sanitaria en el hospital y la tercera las áreas de investigación— participadas por la Iglesia, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. Esta peculiar estructura ha hecho posible, por ejemplo, que a la hora de construir el nuevo edificio del hospital fuera la Generalitat la que pagara los 297 millones de coste del inmueble pero que su propiedad quedara en manos de una de estas fundaciones. Mientras el área asistencial acumula pérdidas, el área patrimonial acumula beneficios a costa de todos. Mientras unos pierden horas de salud y de vida, otros se forran. Estas son las auténticas puertas.

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