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Austria abre la caja de Pandora: los Estados ya no responden siempre por sus bancos

La decisión de Austria de imponer pérdidas a los acreedores privados del rescatado Hypo Alpe Adria (bail-in) tiene una consecuencia inmediata: los casi 1,3 billones de euros de deuda garantizada, que antes se consideraban sin riesgo, ahora son más peligrosos.

Las nuevas normas europeas, cuyo objetivo es la estabilidad financiera, pueden provocar lo contrario: una incertidumbre generalizada sobre una cantidad enorme de deuda, y España puede ser uno de los más expuestos.

Austria se ha convertido en el primer país de la Unión Europea que aplica la nueva normativa para liquidar una entidad financiera, el Heta Asset Resolution Bank, el banco malo del rescatado Hypo Alpe Adria.

Bajo la nueva Directiva de Resolución y Recuperación Bancaria, aprobada en el marco de la unión bancaria, Austria impuso pérdidas en la deuda subordinada de esta entidad, que se calculan en el entorno de los 1.700 millones de euros. Además, en otra decisión sin precedentes, el gobierno central dejó de responder por las garantías que había puesto el estado de Carintia sobre los bonos senior.

El resultado de todo ello es claro: los tenedores de bonos tienen más riesgo de sufrir pérdidas, y esto puede supone un cambio radical en la forma en que los inversores valoran las garantías explícitas o implícitas que han dado los gobiernos sobre sus sistemas financieros. Las nuevas normas chocan con la tradición, y las consecuencias están por verse.

Demasiada fe en los Estados

“La gente tenía demasiada confianza en las autoridades públicas”, explica Otto Dichtl, analista de crédito en Stifel Nicolaus Europe. “Que Austria deje así a Carintia es un paso extraordinario. Tenemos que ver cómo se desarrolla. Desde un punto de vista legal, es un territorio desconocido”.

En base a los precios actuales, los acreedores senior de Heta, que compraron los bonos con la garantía de Carintia, se enfrentan a pérdidas de hasta el 40% sobre los 10.200 millones de deuda de la entidad. El problema es que el estado de Carintia, con una población de 556.000 personas y unos ingresos de menos de 2.400 millones anuales, quebraría si tiene que responder por la entidad. Y ya no cuenta con el respaldo del gobierno central.

Hasta este año no eran públicas la mayoría de las cifras de garantías públicas sobre la deuda. Sin embargo, con las nuevas normas del Consejo Europeo, en la directiva denominada six-pack, obligó a que se hicieran públicas por primera vez. Y el resultado es enorme: hasta 1,28 billones de deuda estaban garantizados por los gobiernos al cierre del pasado año 2013.

Austria, el que más deuda ha garantizado

No es casualidad que Austria haya sido el primero en intentar reducir su carga, ya que es el mayor garantizador de toda Europa: 113.000 millones de euros, equivalente al 35% del PIB. De cerca le sigue Irlanda, con garantías por valor del 32% de su economía, mientras que Alemania responde por más del 18% de su PIB.

De hecho, las garantías alemanas son las mayores en términos absolutos, 512.000 millones de euros, seguida España, con 193.000 millones (también alrededor del 18% del PIB) y Francia, con 117.000 millones de euros.

A pesar de la decisión de Austria, de forma general se puede seguir manteniendo que la deuda garantizada por los Estados es segura, añade Dichtl. El problema es si se convierte en la excepción o en la regla, y los inversores comienzan a preguntarse quién puede ser el siguiente.

¿Quién será el siguiente?

“No parece que los austriacos vayan a dar marcha atrás. ¿Y quién puede ser el siguiente, los griegos?”, señala Roger Kiem, socio de la firma de abogados White & Case en Fráncfort, quien señala a España, ya que “se podría dudar si miras a sus obligaciones”. No hay que olvidar que el Estado español ha garantizado deudas de bancos rescatados como BFA, Catalunya Banc, Novagalicia y de las entidades que se quedaron con ellos, como BBVA o CaixaBank.

La historia de Hypo Alpe es conocida. Con el respaldo de su Estado y el crédito barato anterior a la crisis decidió embarcarse en una agresiva expansión por los Balcanes, especialmente los mercados de Croacia, Serbia y Eslovenia. Su crecimiento atrajo al Bayerische Landesbank, el segundo mayor banco estatal alemán (similar a una caja de ahorros) que entró en el capital de Hypo Alpe en 2007.

Con la crisis financiera, el banco quebró y Austria tuvo que salir al rescate, con una factura de 5.500 millones, aunque el agujero crecía hasta que el gobierno decidió dejar de poner dinero. Ahora, se enfrenta a una batalla legal con el banco alemán por las pérdidas, aunque tiene hasta otras ocho demandas judiciales.

De momento Heta, el banco malo que surgió del desmantelamiento de Hypo Alpe, ha suspendido los pagos hasta que el regulador austríaco decida el nivel de pérdidas. No hay que olvidar que con las nuevas normas europeas, se deben imponer antes de inyectar dinero público.

La deuda pública ya no es segura

Lo que sí que ha dejado claro Austria con su decisión es que la deuda pública no es segura “porque los gobiernos pueden cambiar las normas”, aseguraba el pasado 12 de marzo el consejero delegado de Commerzbank, Martin Blessing. “La situación austriaca puede guiar a los inversores sobre la deuda garantizada en otros países”, añade Carola Schuler, analista de Moody´s. “Lo que muestra el caso es que el valor de las garantías depende de la estructura legal y de la sostenibilidad económica”.

“Tienes leyes muy viejas como las garantías bancarias mezcladas con leyes muy nuevas como la directiva de resolución bancaria, que son conceptualmente completamente distintas”, añade Schuler. “Esto crea incertidumbres legales sobre la situación de los diversos acreedores, y esto probablemente no se va a resolver durante un tiempo”.

“La ironía de todo esto es que un instrumento que fue diseñado para promover la estabilidad financiera ahora causa incertidumbre. Solo es una cuestión de tiempo que los inversores se pregunten si realmente hay garantías públicas de otros países”, concluye Roger Kiem, de White & Case.

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