Aumenta el poder del capital extranjero sobre la bolsa española

Dándole rango de editorial, y bajo el título de “Crece la presencia extranjera en la bolsa”, un medio de referencia como La Vanguardia abordaba uno de los debates más decisivos, y paradójicamente más ocultos: el preocupante aumento del grado de dependencia de la economía española respecto del capital extranjero.

El editorial de La Vanguardia arrancaba de un significativo dato: “los inversores extranjeros ya son propietarios del 44% del valor de mercado de las empresas cotizadas en España, lo que supone un nuevo máximo histórico”.

Otros organismos, como Bolsas y Mercados Españoles -la empresa que controla las bolsas nacionales- sitúa el grado de penetración del capital foráneo en el 45%. Incluso algunos analistas han aventurado que, si salieran a la luz algunas participaciones opacas, los grandes fondos extranjeros controlarían más de la mitad de las acciones del IBEX 35. Pero es que el control de los inversores extranjeros es todavía más elevado, si tenemos en cuenta que negocian directamente ocho de cada diez euros que se mueven en las bolsas españolas.

No es un fenómeno propio de la globalización. La penetración del capital foráneo en la bolsa española es sensiblemente mayor que la media europea, situada en el 38%. ¿Qué repercusiones tiene para la economía española?El editorialista de La Vanguardia afirma que “hay que verlo como hecho positivo porque refleja la confianza de los inversores extranjeros en la economía del país (…) y refleja la buena marcha de las empresas en que invierten”. Pero inmediatamente nos recuerda “el aspecto más preocupante de la situación”, es decir “la creciente pérdida de soberanía financiera que comporta la masiva presencia de capital internacional en las empresas españolas”.Si estamos en manos de grandes fondos de inversión norteamericanos o alemanes, ellos pueden apoderarse de una parte importante de nuestras riquezas, y también ejercer un control directo sobre la economía española. Por poner un solo ejemplo, la compra del 20% de Gas Natural por el fondo británico CVC empieza a dibujar un sector energético en manos directas del capital extranjero. Como ya sucede con el automovilístico. La llave del desarrollo productivo -la energía- y la mayor industria nacional -el automóvil- están en manos del capital extranjero.Este es el mayor riesgo, como reconoce el editorial de La Vanguardia: “la creciente presencia de fondos internacionales en las empresas españolas puede suponer, asimismo, un factor de vulnerabilidad, porque no tienen el mismo grado de fidelidad y de permanencia en las compañías que podían tener el Estado, los bancos nacionales o las familias propietarias”. Y porque “limita al mínimo los márgenes de maniobra de sus dirigentes, tanto políticos como empresariales”.La dependencia de la financiación exterior, especialmente de la financiación del capital extranjero, es el principal lastre para la economía española, impidiendo un desarrollo independiente, restándonos prosperidad y sumando más peligros y amenazas. Así lo reconoce un medio nada sospechoso de “izquierdismo” o “populismo” como La Vanguardia, histórico representante de la alta burguesía catalana.¿Por qué esto no se coloca en el centro del debate político, ocultando por el contrario el peligro y las nefastas consecuencias que puede acarrearnos?

Un comentario sobre “Aumenta el poder del capital extranjero sobre la bolsa española”

  • Es muy peligroso que nos gobiernen desde Berlin, dando órdenes de obligado cumplimiento a nuestro supuesto gobierno, y mucho más peligroso que los que tienen la llave de la caja sean las empresas buitre extranjeras, cuyo grado de compromiso con nuestro pueblo es nulo y lo único que harán será destruir al especular.
    Somos el único país de la UE que pone por delante cumplir los tratados de esta organización, postergando la defensa de los intereses nacionales. El Reino Unido se va por eso; Alemania con la boca chica ordena liquidar todas las inversiones públicas, mientras defiende a capa y espada su industria y su banca; Francia, Italia, hasta Portugal, siguen el mismo camino.
    En lo político, Hungría, Polonia, Rep. Checa y otros, se pasan por el arco del triunfo los «buenismos» de la UE. No quieren bárbaros en sus tierras, y así sucesivamente.
    No sé si somos los más quijotes o los más estúpidos.

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