Los masivos ataques militares de EEUU e Israel contra Irán colocan a todo el planeta en una situación critica. Azuzando una guerra en una zona explosiva como Oriente Medio, poniendo en grave peligro la paz mundial. Dinamitando una vez más, como ya hizo al atacar Venezuela, el derecho internacional, para imponer una dictadura mundial. Y generando una crisis energética que, como sucedió tras la invasión de Ucrania, va a impulsar una oleada inflacionista que se utilizará para incrementar el saqueo sobre la población.
La ofensiva desplegada por EEUU e Israel no es una reedición de la agresión que ya lanzaron contra Irán en junio del año pasado. Entonces fueron ataques demoledores pero limitados. Ahora se anuncia una operación masiva, que en palabras de Trump puede prolongarse durante semanas o “el tiempo que fuera necesario”. Y EEUU ha anunciado que están dispuestos a asumir “bajas norteamericanas”.
La operación se ha planificado durante meses por parte de Washington, desde antes del ataque contra Venezuela. Y se ha ejecutado a pesar de que existían negociaciones donde el régimen iraní estaba dispuesto a aceptar las condiciones que se le imponían.

Los masivos bombardeos han asesinado al ayatolah Ali Jamenei, el lider supremo de Irán, y a otros 48 altos cargos del régimen, entre ellos el ministro de Defensa y el comandante supremo de la Guardia Revolucionaria.
Y los ataques de Washington y Tel Aviv ya han provocado 600 muertes, la inmensa mayoría de ellos civiles. EEUU e Israel ya han dejado claro hasta donde están dispuestos a llegar. Han bombardeado una escuela infantil en la localidad iraní de Minab, asesinado a 148 personas, la mayoría de ellas niñas. Y, como ya lo han hecho en Gaza, han lanzado misiles contra el hospital Gandhi en Teherán.
Atacar masivamente a Irán es encender la mecha de una guerra regional en Oriente Medio de consecuencias devastadoras. Ya está sucediendo.

Irán no es Venezuela. Tiene casi 100 millones de habitantes. Es el cuarto mayor productor de petróleo del mundo y tiene la mayor reserva de gas del planeta. Puede movilizar a un millón de soldados. Y el el 15º país del mundo por poder militar.
Ante un ataque que amenaza su supervivencia, el régimen iraní ya ha dado una contundente respuesta. Irán ha atacado las 27 bases que EEUU tiene en la región, Washington reporta ya tres bajas, y tres F-15 han sido derribados. Teherán ha atacado territorio israelí, con al menos diez víctimas civiles. Y está atacando a todos los paises de la zona que colaboran con EEUU, desde Arabia Saudi o Catar a Kuwait o Bahrein. La guerra ya se ha extendido a Libano, con Hizbulá reanudando sus ataques contra Israel, que no se producían desde 2024.
El ataque de EEUU e Israel ya está incendiando Oriente Medio, una de las áreas más explosivas del planeta. La explosión de una guerra regional puede tener incalculables consecuencias, poniendo, como no sucedía desde hace décadas, en grave riesgo la paz mundial.

EEUU e Israel han dinamitado todo el derecho internacional al bombardear un país soberano sin un ataque previo y asesinar a su máximo dirigente. Con el ataque a Venezuela, EEUU presentó el rostro de la dictadura mundial que pretende imponernos. Ahora dobla la apuesta, de la mano de su genocida gendarme local, Israel. Washington, que mantiene sus amenazas sobre Cuba, Groenlandia o México, se auto otorga la potestad de agredir a quien quiera, esgrimiendo como única carta su superioridad militar. Ahora la superpotencia evidencia que está dispuesta a poner en peligro la paz y la estabilidad mundiales.
Los ataques de EEUU e Israel van a atacar también las condiciones de vida de todos los pueblos del planeta. Ya se ha cerrado el estrecho de Ormuz, salida natural de las riquezas energéticas del Golfo Pérsico, por donde circula el 20% del petróleo y el gas mundial. Generando una crisis energética que ya ha provocado un incremento del 50% del precio del gas, y amenaza con disparar, hasta incluso duplicarlo, el del petróleo. Azuzando una oleada inflacionaria que dispare los precios. Y que, como sucedió con la invasión rusa de Ucrania, dispare una nueva oleada de saqueo, que multiplique las ganancias monopolistas y golpee a nuestros bolsillos.
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Una incendiaria ofensiva… a la defensiva
La ofensiva desplegada por EEUU, junto a Israel, busca recuperar el terreno perdido en un área clave del planeta como es Oriente Medio, disparando también -y sobre todo- contra China.

No es verdad que EEUU se haya dejado arrastrar esta vez por el belicismo de Israel. Ni que Trump busque con este ataque fortalecer su posición ante unas elecciones “de medio mandato” en EEUU de resultado incierto. Las razones de esta agresión hay que buscarlas en los imperativos estratégicos de la superpotencia.
Desde la fallida ocupación de Irak, EEUU ha perdido terreno en una zona clave. Lo ha ganado Irán… y sobre todo China. El 80% del petróleo iraní se dirige a China, a un precio por debajo del de mercado. Y Pekín no lo paga en dólares sino en yuanes. Atacar a Irán es golpear a China. Pocos días antes del ataque de EEUU e Israel contra Irán estalló una guerra entre Pakistán y Afganistán… en las mismas fronteras chinas.

Al mismo tiempo, EEUU ataca por primera vez a un miembro de los BRICS, la plataforma en ascenso que impulsa una alternativa a su hegemonía.
Esta ofensiva entraña un gravísimo peligro, pero vuelve a ser una maniobra a la defensiva por parte de unos EEUU que buscan recuperar el terreno perdido por el avance de los pueblos.
Washington persigue imponer un reordenamiento regional en Oriente Medio. Que debilite a Irán, el jugador activo que EEUU no controla, fortalezca a Israel, su gendarme local, y de un nuevo impulso a los acuerdos de más países árabes con Tel Aviv, bajo el padrinazgo norteamericano.
Un Israel más fortalecido tendría todavía mas manos libres para culminar el genocidio en Gaza o la anexión de Cisjordania.
No sabemos hasta donde está dispuesto a llegar EEUU. Una opción es obligar a Irán a aceptar un acuerdo con draconianas condiciones, que acaben con su influencia regional. Otra es apostar por un cambio de régimen.

EEUU afronta en Irán más dificultades que en Venezuela. Washington no tiene la capacidad de intervenir en Teherán, como sí tenía en Caracas. Todo indica que no hay una “Delcy Rodríguez” iraní, un sector del régimen que acepte las condiciones impuestas por Washington. Y derrocar al régimen iraní son palabras mayores. Como los hechos indican, Teherán se ha preparado para una guerra larga. En Siria la operación “cambio de régimen” desató una cruenta guerra civil.
Las dos últimas grandes operaciones de EEUU en Oriente Medio se han saldado con un sonoro fracaso. Fue incapaz de estabilizar la ocupación de Irak y tuvo que retirarse. Y el final del régimen sirio solo se ha conseguido a costa de convertir el país en un agujero negro.
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Las bases norteamericanas en España, una diana en nuestra espalda
La utilización de las bases de Rota y Morón por parte de EEUU en el ataque a Irán nos coloca en el centro de la diana, amenazando la seguridad nacional.

Aviones con base en Rota y Morón se han sumado al despliegue bélico de EEUU en Oriente Medio. Decenas de aviones que han participado en el ataque contra Irán han hecho escala en las bases norteamericanas en España. Y dos de los destructores que EEUU tiene desplegados en Rota han participado en los bombardeos contra Irán.
El embajador iraní en España ha asegurado que atacaran las bases norteamericanas en España “si fuera necesario”. Afirmando estar dispuestos a hacerlo aunque esperan “no tener que hacerlo”.
Teherán ya ha atacado una base militar de Reino Unido en Chipre, país de la UE, tras anunciar el primer ministro británico que prestará más ayuda a EEUU.
Según las últimas informaciones, el gobierno español no ha dado permiso para que EEUU utilice los aviones de Morón y Rota para los ataques contra Irán. Washington los ha trasladado a bases en Francia o Alemania. Pero el gobierno español no tiene capacidad para impedir otras acciones norteamericanas que implican a sus bases en nuestro país.
Es el momento de exigir la retirada de las bases norteamericanas en suelo español, en cumplimiento de las condiciones aprobadas por el pueblo español en referéndum en 1986. Con Trump en la Casa Blanca, EEUU está desplegando una feroz ofensiva bélica. No podemos permitir que Washington utilice suelo español para agredir a otros países y atacar la paz mundial. Y ya se ha demostrado que albergar Rota o Morón nos coloca ante el riesgo real de sufrir ataques.
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El planeta contra la Dictadura Mundial de Trump
La corriente principal en el mundo es la condena de la agresión de EEUU e Israel, defendiendo la paz y el derecho internacional, y exigiendo el final de la guerra.

Canadá, cuyo gobierno se había enfrentado a Trump, apoya ahora sin reservas la agresión de EEUU e Israel contra Irán. Y Francia, Alemania y Reino Unido afirman que colaborarán con EEUU, declarándose dispuestos a atacar Irán para defender sus intereses en la región.
Pero esta es solo una pequeña parte del planeta. En el Tercer Mundo la corriente principal es la de condenar la agresión o reclamar el fin de la guerra para poder encontrar una solución diplomática.
Ningún país de los BRICS+ ha respaldado el ataque contra uno de sus miembros. China, Rusia, Brasil, y por supuesto Irán, lo han condenado tajantemente. El resto exige una desescalada, poner en primer plano los esfuerzos diplomáticos y respetar la legalidad internacional.
En Hispanoamérica todos los gobiernos progresistas se han posicionado contra la agresión. Brasil condena el ataque “en medio de las negociaciones” y llama a “respetar el derecho internacional”. El gobierno chileno de Boric condena el ataque y reclama el cese de la violencia. Y el gobierno mexicano llama a “luchar por la paz” y “defender la estabilidad en la región”, “privilegiando la vía diplomática” y “absteniéndose del uso de la fuerza”.

Y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condena los ataques de EE UU e Israel y la represalia de Irán “por toda la región”. Afirmando que ambas cosas “socavan la paz y seguridad internacionales”. Llama a la desescalada, recordando que la legalidad internacional, incluyendo la Carta de Naciones Unidas, prohíbe “claramente la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia de cualquier Estado”. Y urge “a todas las partes a volver inmediatamente a la mesa de negociaciones”.
Organizaciones progresistas de Irán, que sufren la represión del régimen teocrático, han condenado la agresión de EEUU e Israel. La Asociación Iraní pro Derechos Humanos España, miembro de Pararlaguerra, “condena enérgicamente el ataque de EEUU e Israel contra Irán y lo considera una violación del derecho internacional contra un país soberano y un atentado contra los derechos humanos de las personas inocentes atrapadas en esta guerra. Creemos firmemente que ni el Sr Trump ni el carnicero del pueblo palestino, Netanyahu, tienen el más mínimo interés en establecer democracia y derechos humanos en Irán. Su objetivo es un Irán débil y sumiso que ponga sus enormes recursos naturales y sociales al servicio de ellos”. Y el Partido de la Izquierda de Irán ha rechazado tajantemente “los ataques de EEUU y del régimen mataniños de Israel”, afirmando que “el cambio de régimen solo puede ser obra del pueblo iraní”.

El rechazo a la agresión de la superpotencia e Israel también existe en EEUU. Según la encuesta de Reuters/Ipsos solo el 27% de los estadounidenses aprueban los ataques, mientras que un 43% los condenan. Y según el sondeo de Quinnipiac, el 70% de los norteamericanos están en contra de intervenir en Irán.
El gobierno chino ha expresado su posición a través de un editorial del Global Times, titulado: “La comunidad internacional debería adoptar una postura más clara y firme en oposición a la ley de la selva”.
Denuncia que “EEUU lidera la lucha contra el derecho internacional lanzando un ataque contra un Estado soberano”. Afirmando que “EEUU es la causa raíz de la agitación en Oriente Medio”. Advierte que “el caos que EEUU e Israel han creado en Irán y en todo Oriente Medio es muy probablemente el preludio de una convulsión trágica aún mayor”.
Señalando que, a pesar de su agresividad y del daño que generan, el hegemonismo está en retroceso: “Desde el colapso de los sistemas coloniales hasta el final de la Guerra Fría, y el auge colectivo de los países del Sur Global, la multipolarización del mundo y la democratización de las relaciones internacionales son tendencias irreversibles de la época. La ley de la selva no tiene futuro y el hegemonismo es impopular”.
Y llamando a la unidad frente al dominio norteamericano: “La comunidad internacional debería emitir una voz más clara y definitiva contra la regresión a la ley de la selva. Esto debería convertirse en el consenso más fuerte de la actual comunidad internacional. Los cambios repentinos en Oriente Medio han puesto aún más de manifiesto la urgencia y la extrema importancia de promover la reforma en el sistema de gobernanza global. Una vez más confirma que la igualdad soberana es la piedra angular de la paz global, mientras que la arrogancia y el acoso hacia los débiles son las causas raíz de los conflictos y la turbulencia. La comunidad internacional necesita unirse más estrechamente, defender la justicia, defender el Estado de derecho y practicar el multilateralismo para eliminar por completo el terreno de la política de poder”.
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El lado correcto de la historia
Apoyamos el posicionamiento del gobierno español condenando el ataque de EEUU e Israel. En la sociedad española existe una amplia mayoría, en la izquierda pero también en la derecha, que defiende la paz. Al mismo tiempo los sectores más proyanquis están respaldando la agresión de la superpotencia.

Pedro Sänchez ha condenado el ataque de EEUU e Israel contra Irán, afirmando que contribuye a “un orden internacional más incierto y hostil”. Reclamando “respeto por el derecho internacional”, y afirmando que “es hora de retomar el diálogo y alcanzar una solución política duradera para la región”. Puntualizando que “Hoy es imprescindible recordar que se puede estar contra un régimen odioso y estar a la vez en contra de una acción militar injustificada. Que se debe estar contra una guerra sin autorización del consejo de la ONU y del Congreso de Estados Unidos”.
El conjunto de las fuerzas de la izquierda, desde Sumar o IU, presentes en el gobierno, a Podemos, han condenado el ataque de EEUU e Israel.
Pero también el Rey ha advertido del “claro riesgo de escalada regional” y de “las consecuencias impredecibles del conflicto”. Llamando a “la máxima moderación en el uso de la fuerza, el respeto por la vida de los civiles y la búsqueda de una salida diplomática a esta lógica actual de confrontación”.
Una vez más el gobierno español ha encabezado en Europa una posición contra las agresiones trumpistas. Uniendo a otros países como Suecia, Irlanda, Dinamarca o Eslovenia.
Pocas horas después del ataque la UE emitió un comunicado donde se reclamaba “respeto a la legalidad internacional” y se llamaba a “explorar las vías diplomáticas” frente al uso de la fuerza. Pero Francia, Alemania y Reunio Unido ya se han declarado dispuestos a intervenir militarmente contra Irán, para defender sus históricos intereses imperialistas en la región. Y la Italia de Meloni estrecha sus vínculos con Trump.
En España los sectores más proyanquis han tomado posición. Es significativo que las FAES de Aznar -que sí adoptó una distancia crítica frente al ataque norteamericano en Venezuela- ahora apoye cerradamente la agresión contra Irán. En un editorial señala que “la caída de la teocracia terrorista de los ayatolás sería una buena noticia para el mundo”. Y arremete contra la posición del gobierno español, acusándole de “complicidad ante las violaciones de los derechos humanos de Irán”.

