España ratifica la venta de armas a Arabia Saudí

Armas de distracción masiva

Luz verde. España mantiene la venta de armamento a Arabia Saudí con 400 bombas de precisión láser. El contrato, ya comprometido, ha sido defendido públicamente por el ministro de Exteriores, Josep Borrell. Su argumentación sobre que un «armamento de precisión guiado por láser que no produce efectos colaterales, ya que da en el blanco con una precisión extraordinaria», ha levantado indignación a derecha e izquierda. Matar con precisión y pelillos a la mar.

La verdad es la primera víctima de una guerra. España vende armas a Arabia Saudí con la connivencia de EEUU. Desde hace cuatro años, Arabia Saudí lidera con el respaldo directo de EEUU una coalición militar que perpetra en Yemen una cruenta guerra. La más y mejor silenciada en los medios de comunicación. Más de 10.000 víctimas mortales.

La ratificación del contrato y su polémica levanta una polvareda que acaba tapando al director de orquesta. Vendemos armas para una de las peores guerras, instigada por los intereses de Washington, que está armando una suerte de “OTAN sunita-israelí” en Oriente Medio para contrarrestar la influencia de Rusia o Irán.

La coalición de guerra de las monarquías sunitas, dirigida por Arabia Saudí, ha provocado en Yemen que 21 millones de personas (el 80% de la población) necesiten ayuda humanitaria, 15 millones estén sin atención médica básica y 3,2 millones sean desplazados. Allí va destinada la fabricación de armas en España, al servicio de las guerras y el dominio de la Casa Blanca.

Desnudar a un rey para esconder al Emperador

No es nada personal, solo son negocios. Washington y Riad dominan a fuego una zona clave. Yemen es la llave del control a la ruta del 38% del tráfico mundial. Gran parte del petróleo y gas que llega a Europa.

Por un lado, muchos cargan tintas contra la complicidad entre las casas reales española y saudí en esta venta de material bélico, y se pone el peso moral en España como exportador de armas. Pero se busca desnudar a un rey para esconder al Emperador.

Arabia Saudí es ya el ejército mejor dotado de la zona tras Israel, el cuarto del mundo en gasto armamentístico con 227.000 efectivos. Una gigantesca maquinaria bélica -con material bélico vendido en su mayor parte por las industrias del Pentágono- para asegurar el dominio de la superpotencia norteamericana en la región. EEUU es el mayor vendedor de armamento del mundo, y principal fuente de guerra. También se cumple esta máxima en la guerra de Yemen.

Romper la baraja marcada

Por otro lado, se pone entre la espada y la pared la principal opción de creación de empleo que tienen empresas nacionales, astilleros tan importantes como Navantia en Cádiz, que sobreviven últimamente a golpe de contratos navales militares. Pero ¿es que no hay más alternativa para nuestra industria naval que la de producir navíos de guerra para los conflictos del Pentágono?

La sumisión de nuestros distintos Gobiernos a los dictados exteriores no es novedad, pero es la gran asignatura pendiente. Proteger y desarrollar las capacidades de nuestra industria, en vez de entregarla al capital extranjero. O ponerla en función del Pentágono.

Dotar a la industria naval, en particular a Navantia, de los recursos necesarios para desarrollarla como una de las más modernas y competitivas del mundo, manteniendo los puestos de trabajo y mejorando las condiciones laborales de sus trabajadores, no puede ser incompatible con una política de paz y neutralidad para España.

Falta voluntad política, pero sobran posibilidades para crear riqueza y empleo, reindustrializar el país y desarrollar un potente sector naval español que sea puntero a nivel mundial. No hay por qué aceptar este chantaje, “o lo uno o lo otro”.

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