SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Argentina y la llamada “soberaní­a hidrocarburí­fera”

Había ocurrido en el México de Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938, cuando el presidente nacionalizó los intereses petroleros de Shell y Standard Oil. En Irán, el 1 de mayo de 1950, en que el primer ministro Mohammad Mossadegh forzó al Sha a decretar la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company (hoy, British Petroleum). En Cuba, tras el triunfo de la Revolución de 1959, entre el 29 de junio y el 1 de julio de 1960, al responder con la intervención –y posterior nacionalización– de las refinerías de Texaco y Esso a la negativa de ambas de refinar crudo de procedencia soviética.También en Argelia, en junio de 1970, cuando el presidente Houari Boumedienne nacionalizó todas las empresas petroleras no francesas. En la Libia del Coronel Gadafi, en septiembre de 1973, con la nacionalización de los intereses de Topco, Liamco y Calasiatic. Y en Venezuela, un 29 de agosto de 1975, en que el presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, puso el “ejecútese” a la ley que reservaba en exclusiva al Estado venezolano la industria y el comercio de los hidrocarburos.Con el proceso de descolonización y la Guerra Fría proliferaron las compañías nacionales de petróleo (National Oil Companies o NOC) que desplazaron a la iniciativa privada, consagraron la propiedad del Estado sobre los medios de producción y mutilaron los derechos de propiedad de las compañías privadas.

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