Las fuerzas políticas ante la independencia

Ante el momento decisivo

Celebrada la reunión del Pacto Nacional por el Referéndum, el presidente de la Generalitat sigue con su hoja de ruta, apoyado solo por JxS y la CUP.

La nueva fase en que ha entrado el procés soberanista, con una propuesta de independencia unilateral en primer plano, está ya provocando que se demarquen las posiciones de las diferentes fuerzas políticas en presencia.

Un mapa político donde está presente la radicalización de las fuerzas que apoyan la fragmentación, pero también las resistencias de las que se oponen a la independencia.

La situación de las fuerzas independentistas

Las apariencias nos presentan un campo independentista a la ofensiva, que ha ampliado sus apoyos y que está firmemente unido. La realidad nos presenta un panorama bastante diferente.

En las autonómicas de 2010, CiU obtuvo 62 escaños, y ERC otros 10. Cinco años después, en las autonómicas de 2015, las fuerzas que apoyaban la independencia consiguieron exactamente los mismos escaños. Irrumpió las CUP, con 10 parlamentarios, pero para conservar los 62 diputados que había obtenido en solitario un lustro antes, Convergencia tuvo que agrupar en Junts pel Si a ERC y organizaciones sociales como la ANC.

Los problemas del campo independentista se concentran en su misma cabeza. El procés ha dinamitado CiU, la coalición que gobernó Cataluña cómodamente durante décadas. Y la ex Convergencia, ahora refundada como PDeCAT, que siempre había sido la fuerza más votada en Cataluña, ha perdido la alcaldía de Barcelona y en las generales del 26-J apenas recibió el voto del 9% del censo, relegada al cuarto lugar.“Los problemas del campo independentista se concentran en su misma cabeza, una ex Convergencia a la que solo apoyan menos del 10% de los catalanes”

El campo independentista se reduce a Junts pel Si, con la ex Convergencia y ERC, y las CUP, junto a dos fuerzas minoritarias como Demócrates de Catalunya (escindidos de Unió) o MES (Moviment d´Esquerres, escindido del PSC). El resto de fuerzas políticas catalanas, tanto parlamentarias como extraparlamentarias, están en contra de la independencia.

Y la dirección que todavía ejerce sobre el procés la ex Convergencia -debilitada por un creciente rechazo popular y la sucesión de escándalos de corrupción- genera permanentemente contradicciones en el campo independentista, tanto con ERC como con las CUP.

Las fuerzas políticas que rechazan la independencia

¿Qué tienen en común el PP, el PSOE, Ciudadanos, y Podemos o Catalunya En Comú? Que, desde posiciones enfrentadas y con diferencias abismales, todas estas fuerzas rechazan la independencia unilateral que pretende imponer Puigdemont.

Este hecho objetivo es casi siempre olvidado al valorar la situación política en Cataluña.

¿Qué posición están adoptando ante el órdago de ruptura las fuerzas que no aceptan la fragmentación?

Catalunya En Comú -el partido de Ada Colau-, Catalunya Si Que es Pot -con 11 diputados en el parlament- o Podemos se han posicionado públicamente contra la independencia.

Su defensa de un referéndum pactado les enfrenta hoy a la consulta o independencia unilateral que representa Puigdemont.

A pesar de haber acudido a la reunión convocada por Puigdemont, Podem ha expresado su rechazo a un referéndum unilateral. Si Pablo Iglesias lo ha aceptado ha sido concibiéndolo solo como “una movilización legítima” similar al 9-N, sin otorgarle el carácter vinculante al que aspiran las fuerzas independentistas, y anticipando que “en un referéndum yo votaría no a la independencia”.“La correlación de fuerzas política, tanto en Cataluña como en el resto de España, evidencia que son mayoría las fuerzas que se oponen a la independencia “

Más allá de las diferencias con las posiciones que defienden, colocar a Catalunya En Comú o Podemos en el campo del apoyo a la fragmentación no se corresponde con la realidad, y supone entregarle fuerzas que no son suyas a Puigdemont.

Tras su triunfo en las primarias socialistas ha sido el propio Pedro Sánchez quien ha llamado a Rajoy para anunciarle el apoyo del PSOE ante el desafío presentado por Puigdemont. Las diferencias entre PP y PSOE, que serán mayores con la nueva dirección socialista, no van a afectar a las cuestiones relativas a la defensa de la unidad.

La propuesta del nuevo secretario general socialista de reconocer la plurinacionalidad, y a Cataluña como “nación cultural” es un ofrecimiento, desde el rechazo al referéndum y a cualquier movimiento de ruptura, de una reforma constitucional amplia que reconozca nuevos derechos y privilegios a Cataluña.

La irrupción de Ciudadanos -que es la primera fuerza de oposición en el parlament catalán, con 25 diputados- ha jugado, y va a seguir haciéndolo, un importante papel como dique de contención en Cataluña y en el resto de España contra los proyectos de fragmentación.

Lejos de las superficiales acusaciones de inmovilismo dirigidas contra Rajoy, el PP ha desplegado durante el último año toda una ofensiva contra los riesgos de ruptura.

Primero a través de lo que se ha llamado “Operación Diálogo”, encargada a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Cuyo centro ha sido estrechar las relaciones con los principales nódulos de la gran burguesía catalana contrarios a la independencia. Ofreciendo todo un paquete de inversiones a cambio de la retirada del órdago de ruptura. El acuerdo con el PNV sería un ejemplo de los enormes beneficios que Cataluña puede obtener a través de un acuerdo.

Pero tras la aceleración de los riesgos de ruptura, el PP ha encarnado la respuesta desde el Estado y la oligarquía española. Con un Rajoy que ha expresado rotundamente que “no voy a permitir ningún referéndum”.

La correlación de fuerzas política, tanto en Cataluña como en el resto de España, evidencia que son mayoría las fuerzas que se oponen a la independencia unilateral que abandera Puigdemont.

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