Contenido y forma de transmisión. Todas las cadenas de televisión españolas, a las 17:30 horas, han emitido el discurso de Donald Trump al planeta. Una amenaza en toda regla, con una impunidad expresada en la transparencia de objetivos. Ha dicho con claridad que “nos vamos a quedar con el petróleo”, afirmando que “nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares. Ha confesado que “controlaremos Venezuela hasta que haya una transición segura”… para EEUU. No se puede ser más claro. El emperador ha mostrado parte de sus cartas, y en algunas cadenas se emitía su imagen compartida con una foto de Maduro esposado y con una venda en los ojos. ¿Alguna duda?
Esta acción pertenece a un plan general de dominio global, que se ha querido transmitir a toda la población mundial. Con un énfasis especial en la demostración de poder militar, “inalcanzable para cualquier otro país del mundo”. Dejando claro que esta es la política de EEUU y las armas que se tienen para respaldarla.
Junto con algunas payasadas se ha advertido que esto puede volver a pasar. En Venezuela si no se cumplen los planes norteamericanos: “estamos listos para organizar un segundo ataque mucho mayor”. Y para el resto del planeta, advirtiendo “todos los que se enfrentan a EEUU saben que esto puede sucederles”.
En su comparecencia Trump ha situado en la diana a otros países hispanoamericanos, como Colombia o Cuba. Pero la amenaza es global. La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU declaraba la intención de recuperar, a toda costa, el dominio sobre el continente americano, en una reedición de la Doctrina Monroe. Y ese mismo documento declaraba que EEUU busca triturar a la UE, dando un nuevo impulso a la ultraderecha.
EEUU pretende imponer una auténtica dictadura mundial donde la superpotencia no admite límite alguno. La amenaza es directa y ha sido televisada. Enfrentarla, y hacerla fracasar, es una tarea urgente.

