Ha ocurrido, está decidido. La Xunta de Galicia ha dado un definitivo carpetazo al proyecto de la multinacional Altri de instalar una macroplanta de celulosa en Palas de Rei. Un plan de consecuencias medioambiental y socialmente devastadoras para toda la cuenca del Rio Ulloa, en pleno corazón verde de Galicia, y su desembocadura en la Ria de Arousa.
La Xunta ha decidido denegar la Autorización Ambiental Integrada, indispensable para que el plan siguiese adelante. La negativa del ejecutivo autonómico de Alfonso Rueda, que siempre ha respaldado las pretensiones de Altri, se basa en justificaciones técnicas para garantizar la conexión eléctrica que necesitaría la planta.
Pero todo el mundo sabe que lo que ha acabado enterrando este macrocontaminante proyecto no son los defectos del pliego técnico-administrativo.
Todo el mundo sabe que lo que lo ha derribado es la lucha popular, la contundente, masiva y perseverante movilización de la ciudadanía gallega, que al grito de ¡Altri Non! ha protagonizado en los últimos años algunas de las manifestaciones más multitudinarias de la historia de Galicia, como los más de 100.000 participantes en la masiva protesta de Santiago de Compostela de diciembre de 2024.
Todo el mundo sabe que el carpetazo a Altri no es fruto de las reflexiones de Rueda, sino de la acción organizada y coordinada de un amplio abanico de partidos y ayuntamientos, sindicatos, plataformas ecologistas, organizaciones vecinales, cofradías de pescadores y mariscadores, concellos, y hasta entidades deportivas y culturales.

Contra la destrucción de uno de los enclaves más ecológicamente valiosos y culturalmente valorados de Galicia se ha unido un auténtico frente amplio de unidad en esta comunidad, una unidad trasversal de gentes diferentes, que han arrimado el hombro y que han trabajado codo con codo para que la consigna ¡Altri Non! se convierta en el nuevo «Nunca Máis».
Es a esa inmensa presión popular ante la que se acabado plegando la Xunta de Galicia, por más excusas «técnicas» que ponga.
Sí se puede. La lucha sirve. Las movilizaciones funcionan, aunque a veces tengamos que esperar meses para ver el impacto político que causan en los gobiernos. Y cuando se forma un frente amplio de unidad que abarca de lo social a lo político y que aparca diferencias para luchar por un objetivo justo y común, se puede lograr torcer el brazo de las fuerzas más poderosas.
Esta es una enseñanza que no sólo los gallegos que han logrado esta incontestable victoria -y a los que mandamos desde estas páginas una sincera felicitación- deben recordar, sino que debe servir de ejemplo para las luchas del resto del país.
Lo hemos conseguido. Es una victoria popular incontrovertible. ¡Altri Non!

