Las fuerzas represivas están asesinando a la gente, a ciudadanos pacíficos en la calle. Simplemente por protestar, por grabar en vídeo su brutalidad.
Esta afirmación no es sobre Irán o Venezuela, es sobre EEUU, un país que siempre ha hecho propaganda de sí mismo como «la democracia más grande del mundo»
Ha pasado casi un mes del asesinato de Renee Good a manos de un agente de la migra (ICE), y el area de las «ciudades gemelas» (Minneapolis – Sant Paul) donde se produjo es prácticamente una zona de guerra. En un claro pulso contra los que protestan por sus políticas, y en particular contra las autoridades demócratas -el alcalde de Minneapolis y el gobernador de Minnesotta- la Casa Blanca ha desplegado en esta zona metropolitana más de 3.000 agentes federales, que superan por 5 a 1 a las fuerzas de la policía local.

Cada día, miles de manifestantes se enfrentan -desde la resistencia pacífica- a un cuerpo paramilitar fuertemente armado, tratando de frustrar sus cacerías de migrantes y sus detenciones arbitrarias, que ya se producen en cualquier parte: en las calles, en los centros comerciales, en los hospitales, en las escuelas… Los activistas organizan grupos vecinales que persiguen y rodean a los agentes, les pitan, les abuchean e insultan, y les graban para documentar sus actos, tan brutales como claramente inconstitucionales.

Eso es lo que estaba haciendo Alexander «Alex» Jeffrey Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, vecino de Minneapolis. En una de tantas protesta contra ICE por las calles de la ciudad, Alex Pretti trató de proteger a una mujer a la que los agentes federales estaban empujando. Sus «armas» eran un pito en su boca, y un móvil con cámara en su mano derecha.
Al tratar de interponerse entre la mujer y el agente, el miembro de ICE también empujó a Pretti, al tiempo que le rocíó con spray de pimienta en la cara, mientras el enfermero trataba de cubrirse con la mano izquierda.
Pretti cayó al suelo, y entonces se abalanzaron sobre él siete u ocho agentes, todos encapuchados y fuertemente armados, y comenzaron a propinarle una lluvia de patadas, puñetazos y golpes.
Entonces, ya con Pretti completamente indefenso y reducido en el suelo, rodeado de una melée de matones, uno de los agentes de ICE saca su arma y le dispara a bocajarro, asesinándolo en el acto.

De nuevo, el trumpismo, los portavoces del gobierno -como JD Vance- y sus altavoces mediáticos han comenzado a difundir el bulo de que la víctima era un «terrorista doméstico», y que lo que portaba en la mano derecha era un arma. Pero el crimen ha sido grabado por diferentes cámaras y móviles y desde diferentes ángulos, y no deja lugar a dudas.
Alex Pretti, de 37 años -al igual que Renee Good- trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en el Minneapolis VA Health Care System (el hospital de veteranos de la ciudad), y como la madre asesinada el 7 de enero, ha sido descrito por su entorno como una persona bondadosa y altruista, comprometida en varias causas sociales como voluntario.
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La Dictadura Mundial de Trump también es contra el pueblo norteamericano
El brutal y cobarde asesinato de Alex Pretti no es casual, ni fruto de un «calentamiento» de los agentes. Como tampoco lo fue el de Renee Good. Como tampoco las 32 personas migrantes que han muerto bajo custodia de la migra.

Trump ha formado un cuerpo paramilitar que ya ha demostrado -por dos veces- que está dispuesto a asesinar a sangre fría a ciudadanos estadounidenses, claramente caucásicos, delante de decenas de cámaras, demostrando que desde la Casa Blanca les han dado carta blanca para eliminar a cualquiera que alce la voz contra el trumpismo y sus políticas, y que se atreva a interponerse en el camino de sus matones y a dejar constancia gráfica de sus crímenes.
El presupuesto de ICE supera al del FBI, el de la agencia antidroga (DEA), la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) y policía federal (USM) juntos.
El Imperio está secuestrando a la democracia estadounidense. Para imponer su Dictadura Hegemonista Mundial, Trump necesita crear el clima de represión, brutalidad y terror para acallar a la fuerte oposición interna, y más en un momento donde su popularidad va a la baja.
Este es el contexto donde EEUU se encamina hacia un régimen cada vez más autoritario, cada vez más próximo al fascismo, donde las libertades y los derechos civiles -de los trabajadores migrantes o de cualquier ciudadano estadounidense- son violentados y triturados con total impunidad.
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Las tácticas fascistas de la migra
Deteniendo niños de cinco años y usándolos de cebo
La abyecta crueldad de la Gestapo migratoria de Trump tiene una nueva imagen: la de Liam Conejo Ramos, un niño de tan sólo 5 años, apresado por los agentes de ICE tras salir del colegio, y utilizado como cebo para que su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, abriera la puerta de su domicilio y los federales pudieran allanarlo y detenerlo.

Según denuncias de su propia profesora de preescolar, Ella Sullivan, los agentes habrían ordernado al niño, aterrorizado por la presencia de los paramilitares, que llamara a la puerta para comprobar si había más personas dentro de la casa, utilizando al menor como presión para capturar a su familia.
Ahora, padre e hijo se encuentran bajo custodia del ICE en San Antonio, Texas. Su abogado, Marc Prokosch ha explicado que ambos han seguido todos los procedimientos legales de inmigración, desde solicitar asilo en la frontera hasta esperar la resolución de su caso.
Otros funcionarios escolares de Minneapolis han denunciado que al menos otros tres niños del distrito fueron detenidos recientemente por ICE, generando un intenso miedo en la comunidad migrante, y que muchos niños no se atrevan a ir al colegio.
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Selección de Prensa
¿Qué sucede en Minneápolis?
Este es el testimonio de Argemino Barro (corresponsal en Nueva York para Atresmedia), publicado en X
Lo que vemos es un régimen de ocupación. Por la cantidad de agentes migratorios (ICE, Border Patrol): 3.000. Cinco veces más que los 600 agentes de la policía local.
Y, sobre todo, por la manera en que operan.

Hasta el año pasado, Border Patrol (CBP) actuaba en un radio de 100 millas desde la frontera, una tarea para la que estaba entrenada. Ahora opera en los vecindarios de las ciudades demócratas.
ICE se fundó en 2003. Con límites: no hacía redadas en iglesias, colegios, hospitales, ni entraba en domicilios sin orden judicial. Ahora sí. Antes, ICE se centraba en los inmigrantes sin papeles con historial criminal. Ahora se centra en quien se ponga por delante.
Esto último es literal: los agentes enmascarados, con metralletas, andan pidiéndole los papeles a la gente en la calle. Lo cual es ilegal. Se los piden (como atestiguan varios comisarios de policía) a gente de piel oscura o con acento raro, aunque sean ciudadanos de EEUU.
Como consecuencia, hay un clima de terror: negocios cerrados, clases en remoto y mucho miedo a que te puedan parar, maltratar o matar. La ciudad está paralizada. Y han estallado protestas.
Que se iba a formar un caldo de cultivo para la desgracia era totalmente predecible.
Cualquiera que haya estado en una zona de guerra reconocerá estas dinámicas. A mí me recuerda al Donbás de 2014. Paramilitares con pasamontañas, metralletas, pidiéndote la identificación en puestos de control, choques desordenados, arbitrariedad, goteo de cadáveres.
Pero, ¿por qué Mineápolis?
Es extraño. Minnesota es de los Estados con menos inmigrantes sin papeles (≈2,2% de una población total de 5,7 millones). En California, Texas y Florida hay para dar y tomar, pero, ¿3.000 agentes de ICE/CBP? ¿En Mineápolis?
¿Por qué?
Esta Administración valora mucho el espectáculo, y Mineápolis es el escenario perfecto: una ciudad mediana (430.000 habitantes) por la que es fácil moverse: es fácil de “ocupar”. Y es una ciudad izquierdosa.
El epicentro de las protestas post-George Floyd.
La ocupación (de nuevo: 5 federales vs 1 local) iba a generar resistencia con total seguridad: vídeos de los hombres de Trump cazando inmigrantes y metiendo en vereda a activistas progres, golpeándolos, rociándolos con gas lacrimógeno.
Montones de vídeo, montones de clics.
Con estas imágenes, Trump manda un mensaje claro de qué es lo que pasa cuando te opones a sus políticas.

Desde los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti, el cálculo de riesgo de salir a protestar contra ICE, para millones de estadounidenses, probablemente ha cambiado.
También se especula con que Trump quiere invocar la Ley de Insurrección, que le permitiría usar a las fuerzas armadas en tareas policiales.
De hecho, Trump acusó al gobernador de Minnesota y al alcalde de Mineápolis de “incitar a la insurrección”.
Lo veremos invocar esta ley con total seguridad, solo falta saber el cuándo.
En cualquier caso, Trump recurre a un viejo truco de manual: crea las condiciones propensas al caos y la violencia para luego presentarse como cura. Capitaliza la anarquía que él mismo ha creado.
El Gobierno ha reaccionado a los dos asesinatos de la misma manera: llamando a Good y a Pretti, contra toda evidencia, “terroristas domésticos”, y hablando de redes “extremadamente organizadas”, pintando el fantasma de saboteadores y quintacolumnistas.
El mensaje, de nuevo, es obvio: si te opones a Trump, es que estás financiado por quién sabe qué mano negra manipuladora. Como en Rusia o Bielorrusia. Lo que abre la puerta a lo que quieren hacer: ilegalizar a las organizaciones de izquierda (véase el NSPM-7)
Al final, Mineápolis podría ser una ventana al futuro de este país: la construcción, usando la inmigración de coartada, de un Estado policial.
¿Y para qué sirve un Estado policial? Garry Kasparov, que pasó por algo similar, cree que sirve para no tener que dejar el poder.

