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Alemania, la crisis y el G-8

Cuando los líderes del Grupo de los 8 se reúnan en Camp David el viernes, el presidente Obama y los demás deben presionar a la canciller alemana Angela Merkel a comprometerse con un paquete de crecimiento de la zona euro. Este no es momento de pelos en la lengua: Su programa de austeridad de talla única para todos ha sido un fracaso, empujando a los países fuertemente endeudados a una mayor recesión, lo que hace aún más difícil para ellos pagar sus deudas. Lo que está poniendo a una recuperación ya débil en Estados Unidos en situación de riesgo y está alimentando la inestabilidad y el extremismo en Europa.Después de meses de obstinación, la Sra. Merkel ha suavizado su postura – diciendo que Alemania está abierta a los estímulos para impulsar el crecimiento, el empleo y el desarrollo en Grecia y se comprometió a trabajar con el nuevo presidente francés, François Hollande, en un programa para promover el crecimiento frente a una recesión que avanza en Europa. No está claro, sin embargo, si sus comentarios reflejan un cambio verdadero y perdurable.El nuevo giro de la Sra. Merkel parece estar impulsado principalmente por la derrota en Francia de Nicolas Sarkozy, su antiguo socio en la austeridad, el crecimiento del caos en Grecia, donde los votantes anti-austeridad derribaron al gobierno este mes y los temores de que el país podría salir pronto del euro han provocado una corrida en los bancos y fuga de capitales.Los funcionarios alemanes empeoraron las cosas al hablar de la capacidad de la zona euro para seguir adelante sin Grecia. La Sra. Merkel, ahora insiste en que quiere seguir contando con Grecia, pero se necesitarán más que palabras amables para cambiar las cosas.Lo que se necesita es un verdadero “pacto de crecimiento” para impulsar la capacidad del Banco Europeo de Inversiones y otros fondos de la Unión Europea para invertir en infraestructuras y otros proyectos de creación de puestos de trabajo en los países en crisis. Tendría que ir acompañado de un plan para suavizar o retrasar los acordados recortes de gastos. Eso sería un gran avance, pero sólo un comienzo en el camino hacia la recuperación.Alemania todavía se opone firmemente a un plan sensato, aprobado por el Fondo Monetario Internacional, en la que los miembros de la zona euro emitirían en conjunto bonos. Estos bonos serían tanto para ayudar a pagar los proyectos de estímulo como al mismo tiempo para aliviar los costos de endeudamiento de los países vulnerables como España e Italia.Algunos votantes alemanes han comenzado también a cuestionar la austeridad. Pero después de insistir durante tanto tiempo que el libertino debe pagar por sus pecados, la Sra. Merkel necesitará una cobertura política de sus colegas europeos. Y est significa cuestionar que muchos de los países en dificultades necesitan hacer reformas.Grecia y muchos otros tienen que asegurar los ingresos fiscales, reformar sus mercados de trabajo y comprometerse a presupuestos honestos y transparentes. Francia también podría ablandar su resistencia a crear fuertes instituciones paneuropeas. Eso permitiría una mayor eficacia en la toma de decisiones sobre la reforma financiera, la ayuda de emergencia, la disciplina fiscal y las reformas estructurales.Todo el mundo necesita una salida. En la reunión del G-8, los líderes mundiales deben encontrar una.

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