Sociedad

75 años de New Deal

Con el nacimiento del SEC, Comisión de Seguridad y Divisa, Roosevelt dijo cumplir su palabra al entrar a la presidencia cuando prometió “un nuevo trato para el pueblo de América”. Ese nuevo trato o New Deal lo consituirí­a un paquete de medidas económicas introducidas en dos tiempos que marcarí­an una nueva manera de entender la economí­a.

Hasta la aarición del capitalismo monopolista de estado, la resolución de las crisis que cíclicamente se abatían sobre el mercado se dejaba en manos de las propias fuerzas del mercado. Qué capitales serían destruidos y cuáles sobrevivirían incrementándose y concentrándose dependía de la fortaleza, la decisión y la habilidad de lo que entonces se conocía como grandes capitanes de la industria, el comercio y las finanzas. Mientras hubo nuevos mercados que conquistar y mercados antiguos todavía muy insuficientemente explotados, los capitalistas podían y debían hallar por su cuenta los medios para sobrevivir a las crisis y salir reforzados de ellas. Aunque fuera a costa de preparar otras mayores y más imponentes. Sin embargo, el salto al capitalismo monopolista producido a finales del siglo XIX cambia las condiciones en que hasta entonces se desarrollaban las crisis. En primer lugar porque todo el mercado mundial está ya conquistado y repartido. En segundo lugar, porque explotarlo más concienzudamente requiere unas inversiones gigantescas de capital. En tercer lugar, porque el enorme volumen de capital sobrante y de fuerzas productivas que es necesario destruir multiplica de forma cualitativa el caos económico, político y social inherentes a cada crisis: el desarrollo monopolista ha dado tal carácter social a la producción, que sus crisis ahora colapsan por completo la actividad industrial y comercial y las estructuras sociales de cada país. A finales del siglo XIX las burguesias monopolistas en Alemania y EEUU encabezaron la salida a la crisis estructural del librecambismo acabando con aquel capitalismo en un salto al monopolio. La respuesta al crack del 29, la primera gran crisis del capital monopolista, también nacerá en EEUU y Alemania. Y la respuesta que van a dar -pese a las apariencias en sentido contrario- es la misma: la intervención activa y de primer orden del Estado en la economía, hasta su práctica estatalización o semiestatalización, convirtiendo al Estado definitivamente en un auténtico monopolio colectivo, en una única y gigantesca empresa monopolista con capacidad para centralizar todos los recursos de la nación y distribuirlos planificadamente de acuerdo con las necesidades y los intereses de sus oligarquías financieras. La intensificación de la tendencia a la eliminación de la libre competencia y los rasgos de burocratismo y parasitismo inherentes al monopolio se van a convertir, ahora de forma centralizada, planificada y dirigida desde el Estado, en el medio de resolver la crisis. En el New Deal de Roosvelt y en los Planes Cuatrienales de Hitler podemos hallar tanto los orígenes como los fundamentos esenciales del modelo de capitalismo burocrático que, a partir de la década de los 50, se desarrollará tan ampliamente en la URSS como en la Europa de los Estados del bienestar. El famoso neoliberalismo que actualmente aparece con el gran demonio al que combatir para amplios sectores de la izquierda mundial, no es, en sustancia, más que la "liberación" de los enormes recursos productivos y de capital que, si durante la crisis del 29 y las décadas posteriores de la Guerra Fría las oligarquías financieras habían necesitado dejar en manos de los Estados para una mejor gestión de sus intereses; ahora, una vez desaparecidas las razones que lo hicieron necesario, vuelven a pasar directamente a manos de los distintos sectores monopolistas.

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