1,5 billones de problemas

«Sólo los bancos alemanes y franceses tienen una exposición combinada de 86.988 millones de euros a Grecia y 664.479 millones de euros en los cuatro paí­ses, según datos del Banco Internacional de Pagos. En general, los bancos europeos tienen 185.000 millones de euros en Grecia y 1,53 billones de euros en los cuatro paí­ses en problemas». (EXPANSIÓN)

EL PAÍS.- Bruselas era ayer una maraña de lobistas, think tanks y demás malabaristas del arte de la olítica bajo presión. La mayor crisis en varias generaciones deja al descubierto una enorme fractura entre norte y sur: países ricos, competitivos y disciplinados fiscalmente, que capean mejor las turbulencias, frente a un sur más pobre y supuestamente más irresponsable. Ese desequilibrio se ignoró hace 11 años, en la puesta en marcha del euro: se dejó para más adelante la solución por las dificultades políticas. Pero la crisis obliga. "La crisis ha puesto al descubierto nuestras debilidades", asegura un documento sobre el que trabaja la Comisión. Apenas hay pistas acerca de hacia dónde conducirá el camino inaugurado ayer LA VANGUARDIA.- Si la factura destinada a que la gente corriente, la mayoría social que no especula en bolsa y vive de su trabajo, se abre paso en Grecia, la jugada se repetirá luego en otros escenarios europeos. Ese es el único "efecto domino" que importa a la Europa social y de los ciudadanos. Y esa es la única Europa que merece la pena. La otra, la de la especulación, la falta de principios, la de la "guerra de civilizaciones" y el intervencionismo militar imperial, se la regalamos. No es la nuestra. EL MUNDO.- Podría haber una oportunidad para el pacto si realmente Zapatero estuviera dispuesto a dar un giro a su política económica impulsando un severo plan de ajuste para reducir el déficit público y una reforma para flexibilizar el mercado de trabajo. La iniciativa del Grupo Socialista que anunció ayer una ronda de contactos con el resto de las fuerzas parlamentarias para explorar la posibilidad de un entendimiento podría indicar un cambio de posición, aunque también es posible que se trate de una maniobra de distracción Informe. Expansión La banca europea tiene 1,5 billones expuestos a los países con problemas Bloomberg Francfort La enorme exposición de los bancos alemanes y franceses a Portugal, Irlanda, Grecia y España explica por qué las mayores economías de Europa están actuando para rescatar a sus vecinos del sur, según el informe de Société Générale titulado Casamiento griego. La ilustración muestra cuánto dinero tienen en juego los bancos alemanes, franceses, suizos y británicos en los países conocidos por el acrónimo “PIGS” (Portugal, Irlanda, Grecia y España) y que genera incomodidad porque PIG es cerdo, en inglés. Sólo los bancos alemanes y franceses tienen una exposición combinada de 119.000 millones de dólares (86.988 millones de euros) a Grecia y 909.000 millones de dólares (664.479 millones de euros) en los cuatro países, según datos del Banco Internacional de Pagos. En general, los bancos europeos tienen 253.000 millones de dólares (185.000 millones de euros) en Grecia y 2,1 billones de dólares (1,53 billones de euros) en los cuatro países en problemas. “La exposición es enorme”, afirma Klaus Baader, segundo economista para Europa de Société Générale en Londres. “La crisis en Grecia no es un asunto tan solo de Grecia, sino un problema concreto para todo el sector bancario de Europa. Eso explica el interés de los ministros de finanzas en estabilizar la situación” Los líderes de la eurozona de 16 países dijeron ayer que actuarán para ayudar a Grecia a reducir su déficit de presupuesto y salvaguardar la estabilidad financiera de la región, en caso de ser necesario. Grecia está luchando por convencer a los inversores de que puede reducir su déficit desde el 12,7% del producto interior bruto, nivel que ha desencadenado una crisis en los mercados financieros. España, Portugal e Irlanda, que también están sufriendo por sus elevados déficit tras sucumbir a la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, se han visto inmersos en una espiral de crecientes diferenciales en los bonos y alzas en los CDS (seguros contra el impago, que son indicadores del riesgo crediticio). La prima que los inversores piden por tener bonos a 10 años de los cuatro países que generan dudas, en lugar de la deuda alemana, y el costo de asegurarse contra un impago, se han disparado este año. “Las situaciones de los países hacen peligrar las finanzas de naciones fiscalmente más fuertes”, dijo Baader. “Esa es una razón por la que el tono cambió”. EXPANSIÓN. 12-2-2010 Reportaje. El País La crisis fuerza a la UE a poner en marcha el gobierno económico europeo C. Pérez / A. Missé La teoría del bazuca consiste en que si guardas armamento de gran calibre en el bolsillo y el mercado lo sabe, nunca tendrás que usarlo. La eurozona decidió ayer dotarse de arsenal suficiente: escenificó esa estrategia de disuasión ante el ataque especulativo contra Grecia, y dio un paso adelante que podría calificarse de histórico si esa palabra no estuviera tan devaluada. Grecia será rescatada si es necesario. Y Portugal, y España, en una respuesta rotunda que cambia de arriba abajo las reglas del juego en la eurozona. Cambia incluso el tablero: la tragedia griega y sus réplicas a lo largo del Mediterráneo han destapado enormes grietas en la arquitectura institucional de Europa. La moneda única y la política monetaria no bastan: la prueba es ese ataque sobre las finanzas públicas, que pone en jaque la idea misma del euro. La solución elegida es crear -de una vez- un auténtico gobierno económico. "La gobernanza económica no debe ser un eslogan. Lo que ha pasado obliga a una mayor coordinación en política económica", declaró el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso. Bruselas era ayer una maraña de lobistas, think tanks y demás malabaristas del arte de la política bajo presión. La mayor crisis en varias generaciones deja al descubierto una enorme fractura entre norte y sur: países ricos, competitivos y disciplinados fiscalmente, que capean mejor las turbulencias, frente a un sur más pobre y supuestamente más irresponsable. Ese desequilibrio se ignoró hace 11 años, en la puesta en marcha del euro: se dejó para más adelante la solución por las dificultades políticas. Pero la crisis obliga. "La crisis ha puesto al descubierto nuestras debilidades", asegura un documento sobre el que trabaja la Comisión. Apenas hay pistas acerca de hacia dónde conducirá el camino inaugurado ayer. Las habituales declaraciones ambiguas en Bruselas hablan de "más coordinación", de "responsabilidad", de "reducir los objetivos de política económica -los cuellos de botella que más presionan- a un número de cinco", sin citar cuáles. Columnas de humo que deberían traducirse en reformas de gran calado: armonizar impuestos, uniformar mercados de trabajo, equilibrar políticas sociales. Conseguir, en suma, que la política económica de los 27 vaya más allá de tipos de interés y agricultura. El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, pasó de puntillas por ese nuevo gobierno económico, muy verde aún. Sí dejó claro que no habrá sanciones para los incumplidores, sino una política de incentivos: fondos estructurales y de cohesión y préstamos del Banco Europeo de Inversiones para quienes no se aparten de la sacrosanta disciplina fiscal. El anterior plan fue la fracasada Estrategia de Lisboa, con multitud de objetivos pero sin mecanismos de control. Grecia, el ataque al euro y el debate sobre las finanzas públicas "obligan a luchar contra lo urgente, pero sería irresponsable dejar de lado esa visión de largo plazo", dijo Van Rompuy. El presidente quiso distanciarse con diplomacia de los objetivos grandilocuentes de la Agenda 2020. Los ciudadanos quieren respuestas al desempleo y a la crisis para hoy. No a 10 años vista. EL PAÍS. 12-2-2010 Opinión. La Vanguardia “¡OJI!”, una lección griega sobre el verdadero efecto dominó R. Folch de Feliu El año pasado estalló la crisis financiera. Sus causas y geografía son claras. Sin embargo, los dueños e intérpretes de las sagradas escrituras pretenden vendernos el absurdo de que la única manera de combatir los efectos de aquel descalabro es el masivo recorte de gasto social y del nivel de vida de la mayoría. Grecia es el paradigma europeo de este absurdo. ¿Tiene una de las poblaciones más pobres y gloriosamente atávicas de Europa, algo que ver con lo que se hundió en el templo de Wall Street?. La respuesta es no. En la pasividad y la falta de medidas contra el neoliberalismo, la especulación y el robo legal practicados por una minoría social, en el mundo, en Europa, y, por supuesto, también en Grecia, está la clave de los actuales males, incluidos los del euro, pero los politicastros europeos que lidian con este desbarajuste, ya han encontrado la respuesta a la pregunta, ¿quién pagará la crisis?. Los griegos son los primeros en pasar por caja. Los sacerdotes les dicen que para salir de la crisis deben recortar drásticamente sus menguados ingresos y maltrechos derechos, incluido el derecho al trabajo del que el 25% de ellos ya están excluidos. En ausencia de medidas convincentes contra la especulación y las demás causas de la crisis, este trato es inaceptable. Grecia ha respondido "Óji" (No) a este agravio y ha mantenido hoy una gran protesta. Grecia es un país "defectuoso" en el concierto europeo. Los movimientos sociales y los sindicatos son fuertes allá y la gente, menos moderna, no necesita leer el "Financial Times" para sacar conclusiones sobre su economía. Los defectos de Grecia tienen cierta tradición. En 1940 los griegos dijeron "Óji" al ultimátum de Hitler y Mussolini y dieron un ejemplo de dignidad a Europa. Los griegos de Chipre escribieron también páginas notables de la historia reciente europea, al oponerse al colonialismo inglés y la agresión turca propiciada por aquel, lo que les costó la división de su isla que aun perdura. Grecia es el único país que no permite hoy a Estados Unidos abastecer de armas a Israel desde sus puertos. Se opone así modestamente a contribuir a la bíblica "guerra de los sesenta años" contra Palestina, que es, a la vez, uno de los principales revulsivos de terrorismo global, y la principal causa de la locura de Israel contra si mismo. Si la factura destinada a que la gente corriente, la mayoría social que no especula en bolsa y vive de su trabajo, se abre paso en Grecia, la jugada se repetirá luego en otros escenarios europeos. Ese es el único "efecto domino" que importa a la Europa social y de los ciudadanos. Y esa es la única Europa que merece la pena. La otra, la de la especulación, la falta de principios, la de la "guerra de civilizaciones" y el intervencionismo militar imperial, se la regalamos. No es la nuestra. LA VANGUARDIA. 10-2-2010 Editorial. El Mundo La última oportunidad de un gran pacto LA PRESIÓN política sobre el presidente del Gobierno para que impulse un pacto de Estado contra la crisis está arreciando después de constatarse que la economía española sigue en recesión -el PIB se contrajo un 0,1% en el último trimestre de 2009-, que el paro sigue creciendo, que el déficit está disparado y que los mercados internacionales castigan nuestras emisiones de deuda pública. El propio Rey instó ayer a la consecución de este pacto diciendo que «es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos» para superar la crisis. No es la primera vez que Don Juan Carlos demanda esfuerzo y generosidad al Gobierno y a la oposición para este acuerdo -lo hizo también en el último mensaje de Navidad- pero en esta ocasión sus palabras adquieren un especial significado, habida cuenta de que la situación económica no sólo no mejora, sino que empeora con el paso del tiempo. La idea del pacto ha sido resucitada esta semana formalmente por CiU -que ha visto la oportunidad de recuperar la centralidad perdida- y propuesta a Zapatero por sus portavoces en las sesiones de control. Duran Lleida llegó incluso a entrevistarse con Rajoy para hablar del asunto y al terminar dijo que ni el Gobierno ni el PP eran proclives al acuerdo. Zapatero lo ha rechazado hasta la fecha alegando que «razones ideológicas» le impiden pactar con el PP en materia económica. Este periódico viene defendiendo editorialmente desde el comienzo de la crisis la necesidad de unos nuevos pactos de La Moncloa. A nadie se le oculta que hubiera sido más fácil hace un año y medio, sin elecciones a la vista, que ahora, cuando hay unas catalanas en otoño y unas autonómicas y municipales el año que viene. Aunque José Bono dice con gran voluntarismo que prefiere «ganar las batallas que se libran en favor de los ciudadanos que ganar las elecciones» no todos piensan lo mismo en su partido. No obstante, podría haber una oportunidad para el pacto si realmente Zapatero estuviera dispuesto a dar un giro a su política económica impulsando un severo plan de ajuste para reducir el déficit público y una reforma para flexibilizar el mercado de trabajo. La iniciativa del Grupo Socialista que anunció ayer una ronda de contactos con el resto de las fuerzas parlamentarias para explorar la posibilidad de un entendimiento podría indicar un cambio de posición, aunque también es posible que se trate de una maniobra de distracción para quedar bien ante los ciudadanos que reclaman por abrumadora mayoría este pacto. De momento, las declaraciones formuladas ayer tanto por la vicepresidenta Salgado como por Zapatero son preocupantes, ya que el Gobierno puede tener la tentación de creer que el respiro que le han dado los mercados ha resuelto sus problemas. La ministra de Economía señaló que no tiene intención de «tocar» el sueldo de los funcionarios -cuando sería necesario al menos congelarlo en cualquier plan de ajuste de las finanzas públicas- y el presidente manifestó que el debate sobre el déficit público español «ha quedado superado». A Zapatero le corresponde, pues, aclarar cuál es su posición y tiene una oportunidad -la última- en su comparecencia de la próxima semana en el Congreso. Si él hace una propuesta clara, todo el mundo, sobre todo el PP, tendrá que retratarse. Sería impensable que el PP se negara a respaldar un recorte del gasto público o una reforma laboral profunda. Los gobernantes son los que deben tomar la iniciativa, como ha hecho Barreda, el presidente socialista castellano-manchego que ha propuesto a Cospedal un pacto de «gobernabilidad» de la comunidad para una situación de «emergencia». Porque no cabe engañarse. Los pactos de Estado son para exigir sacrificios a los ciudadanos y eso suele ser impopular. EL MUNDO. 12-2-2010

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