El nuevo ministro de Exteriores israelí­ desecha el proceso de paz

Gasolina y cerillas para Annapolis

"Quienes piensan que mediante concesiones se ganarán el respeto y lograrán la paz, están equivocados... Aquellos que quieran la paz deben prepararse para la guerra y ser fuertes", dijo Lieberman

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02-04-2009
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El gobierno de extrema derecha de Tel Aviv parece no querer perder el tiempo, y nada más tomar su cargo de manos de su predecesora, el nuevo ministro de Exteriores israelí­, Avigdor Lieberman -lí­der de la formación ultranacionalista Israel Beitenu- decidió tirar a la basura los compromisos de Anápolis, que incluyen la solución de los dos Estados. Y acto seguido, una declaración de principios: "Quienes piensan que mediante concesiones se ganarán el respeto y lograrán la paz, están equivocados... Aquellos que quieran la paz deben prepararse para la guerra y ser fuertes". El gobierno de extrema derecha de Tel Aviv parece no querer perder el tiempo, y nada más tomar su cargo de manos de su predecesora, el nuevo ministro de Exteriores israelí­, Avigdor Lieberman -lí­der de la formación ultranacionalista Israel Beitenu- decidió tirar a la basura los compromisos de Anápolis, que incluyen la solución de los dos Estados. Y acto seguido, una declaración de principios: "Quienes piensan que mediante concesiones se ganarán el respeto y lograrán la paz, están equivocados... Aquellos que quieran la paz deben prepararse para la guerra y ser fuertes".
Directo y sin contemplaciones, fiel a su estilo, Lieberman fue al grano: "Hay un sólo documento que nos obliga (la Hoja de Ruta de 2003) y no es la conferencia de Annapolis, que no tiene validez". El líder ultraderechista recordó que ni el Gobierno ni el Parlamento israelíes han ratificado nunca Annapolis, tratado firmado en noviembre de 2007 por el hasta ayer primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, bajo los auspicios de la administración de George W. Bush.
 
Y para dejar claras las cosas, el nuevo titular de Exteriores subrayó que las "concesiones" no traerán a Israel "elogios y paz", sino "más guerras". "Decir veinte veces al día la palabra paz no nos llevará a ningún lugar. Cuantas más concesiones hagamos, más empeorará la situación", agregó el líder de Beitenu, un partido que en la campaña ha establecido el objetivo de derribar a Hamás invadiendo de nuevo Gaza si es preciso.
 
El Departamento de Estado, fiel también a su estilo de no desautorizar directamente al gobierno israelí haga lo que haga, salió sin embargo en defensa del proceso de Anápolis y de la solución de los dos Estados a las pocas horas de estas declaraciones. Su portavoz, Gordon Duguid, no mentó a Lieberman, pero reiteró la posición estadounidense de avanzar en lo establecido en Annapolis, como es la creación de un Estado palestino que conviva en paz con Israel. Duguid fue tajante al recordar que tanto el presidente Obama como el Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, Rusia, UE y la ONU) “están comprometidos de forma irreversible con la solución de los dos Estados”.
 
Por parte de los palestinos –que no esperaban otra cosa del nuevo ejecutivo israelí- la reacción ha sido contundente. Desde Líbano, un portavoz de Hamás, Osama Hamdán, advirtió que el rechazo del nuevo Gobierno israelí al proceso de Annapolis puede llevar a más guerras y crisis en Oriente Medio. "El hecho de que el Gobierno extremista de derecha comience así indica que la región podría encaminarse a más guerras y crisis", afirmó Hamdán. Irónicamente, Hamás tampoco reconoce los acuerdos de Anápolis, por lo que algunos han interpretado estas declaraciones como un signo del acercamiento de los islamistas a ver con buenos ojos la solución de los dos Estados, como táctica de aislar al ultrareaccionario gobierno Netanyahu. Desde Cisjordania, el presidente de la ANP Mahmud Abbas, se mostró tajante con el ministro de exteriores israelí: "Lieberman no cree en la paz. No podemos negociar con él. El mundo debería presionarle".
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