Más mayoría por la unidad

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26-01-2018
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Las maniobras para formar un nuevo gobierno independentista, aprovechando su mínima mayoría parlamentaria, no pueden ocultar la realidad que, de fondo y por encima de las provocaciones de Puigdemont, sigue determinando el desarrollo de los acontecimientos en Cataluña.
 Más mayoría por la unidad
Las maniobras para formar un nuevo gobierno independentista, aprovechando su mínima mayoría parlamentaria, no pueden ocultar la realidad que, de fondo y por encima de las provocaciones de Puigdemont, sigue determinando el desarrollo de los acontecimientos en Cataluña.

A pesar de la ofensiva vivida desde septiembre del pasado año, el apoyo a las tesis secesionistas no solo no ha aumentado, sino que por el contrario lo que en realidad ha subido es el respaldo a la unidad y el rechazo a la ruptura en el seno de la sociedad catalana.

Una reciente encuesta publicada  en  El  País  nos  informa  de cuáles son las tendencias principales en Cataluña. El apoyo a la continuidad del procés soberanista queda reducido al 22%, mientras que el 72% apuesta por “buscar una estrategia  negociadora  del  tipo  que  se ha seguido en el País Vasco”, absolutamente  alejada  del  enfrentamiento con el Estado y de vías unilaterales.

Cuando se pregunta sobre el posicionamiento en una hipotética consulta, solo el 26% apoya la independencia, y más de la mitad -el 51%- defiende “que Cataluña forme parte de España con nuevas y blindadas competencias”. 

Es  el  apoyo  más  bajo  registrado  a  la  independencia  desde 2015.  Como  ya  había  sucedido en otras ocasiones, la radicalización del procés al calor del referéndum del 1-O, ha recortado la base social del independentismo.

Es  significativo  que  solo  el 46% de los votantes de Junts per Catalunya  y  el  33%  de  los  de ERC  se  pronuncien  a  favor  de “continuar  el  procés  soberanista”".El apoyo al procés soberanista se reduce al 22%, el más bajo desde 2015"

Puede  argumentarse  que  estos son solo datos procedentes de una encuesta, que puede contener errores y haber sido debidamente “cocinada”. Pero  las  tendencias  que marca se corresponden con las expresadas  en  la  otra  “encuesta”,  esta  sí  absolutamente  fiable: la que expresaron las urnas el 21-D.

Allí se comprobó que, a pesar de las cargas policiales del 1-O y la  detención  de  exconsellers,  el apoyo a la independencia no solo no  aumentaba  sino  que  retrocedía.  Los  partidos  independentistas fracasaron nuevamente en su intento de superar el 50% de los votos. Se quedaron en el 47,5% de los votos emitidos. Y, teniendo en cuenta el conjunto del censo, el peso real del apoyo a la independencia en la sociedad catalana quedaba reducido al 37,1%.

Por  el  contrario,  el  voto  a favor  de  la  unidad  se  movilizó como  en  ninguna  otra  elección anterior.  Superando  en  200.000 votos  a  los  sufragios  independentistas.  Una  distancia  que  se amplia hasta 400.000 en la provincia de Barcelona. Esta es la realidad -la de una mayoría por la unidad que crece, y la de un apoyo a la independencia que sigue siendo minoritario que no pueden ocultar las provocaciones de Puigdemont.

 

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