La gira de Trump por Asia-Pacífico

Frente al cerco de EEUU, China defiende la paz

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20-10-2017
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El gira de Trump por Asia-Pacífico se lleva a cabo en medio de la tensión política y militar entre Estados Unidos y Corea del Norte, cada vez más aguda. China lleva tiempo reivindicando persistentemente la alternativa de la "doble suspensión", de las amenazas políticas y de las actividades militares por parte de los dos países, y la iniciación de un proceso de negociaciones.
 Frente al cerco de EEUU, China defiende la paz
El gira de Trump por Asia-Pacífico se lleva a cabo en medio de la tensión política y militar entre Estados Unidos y Corea del Norte, cada vez más aguda. China lleva tiempo reivindicando persistentemente la alternativa de la "doble suspensión", de las amenazas políticas y de las actividades militares por parte de los dos países, y la iniciación de un proceso de negociaciones.

Después de los últimos lanzamientos de proyectiles y la realización de pruebas nucleares subterráneas por parte de Corea del Norte, por un lado, y de que Estados Unidos haya completado en Corea del Sur el despliegue del sistema antimisiles Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD en inglés, Terminal High Altitude Area Defense); los dirigentes de los respectivos países, Donald Trump y Kim Jong-un, han realizado incendiarias declaraciones públicas. Trump, en su primer discurso ante las Naciones Unidas, afirmó que “destruiría totalmente Corea del Norte si fuera necesario”, añadiendo días después que los días de Kim Jong-un estaban contados. La respuesta norcoreana a través del ministro de Asuntos Exteriores, haciéndose eco de las palabras de Kim Jon-un, rezaba: “EEUU no durará mucho”.

China, con el apoyo de Rusia en este conflicto, lleva meses reivindicando la alternativa de la doble suspensión como salida equilibrada y sensata al atolladero actual. Esta vía al diálogo conlleva, necesaria y previamente, decidir una moratoria de los ejercicios militares que está realizando Estados Unidos en el territorio de Corea del Sur, por un lado, y una interrupción de los ensayos nucleares y de las pruebas balísticas de Corea del Norte, por el otro lado. La aplicación del principio de doble suspensión crearía las condiciones, tanto de tiempo como políticas y militares para poder iniciar un proceso serio de negociaciones entre todas las partes implicadas con cierta garantía de resultados reales."Trump: "destruiría totalmente Corea del Norte". Kim Jon-un: "EEUU no durará mucho""

La enloquecida lógica actual, pruebas balísticas norcoreanas-ejercicios militares estadounidenses-ensayos nucleares norcoreanos-sanciones económicas estadounidenses, lo único que está consiguiendo es agravar cada vez más la ya agudizada situación, lo que puede desencadenar una chispa incontrolada de inimaginables consecuencias. Cada provocación de Pyongyang (capital de Corea del Norte) favorece –a pesar de la resistencia del nuevo presidente surcoreano Moon Jae-in, defensor de una solución diplomática con Corea del Norte- que se refuercen los lazos políticos, diplomáticos y sobretodo militares entre Seúl y Tokio con Washington. Así como favorece la línea militarista en Japón, donde Ken Endo, asesor del Ministerio de Asuntos Exteriores, acaba de declarar que: “Japón no puede seguir permitiéndose tener una Constitución pacifista”.

Reforzar el cerco de Washington contra Pekín

Y, de fondo, lo que está consiguiendo cada provocación norcoreana, además de una respuesta estadounidense de la misma índole, es dar justificaciones a Washington para avanzar en su objetivo estratégico de cercar militarmente a China, reforzando su presencia militar en la península de Corea y en las aguas del Mar Amarillo. China valora que la escalada de la intervención de Estados Unidos en la Península de Corea busca como verdadero objetivo incrementar la presencia militar norteamericana en la zona Asia-Pacífico, y reforzar el cerco de Washington contra Pekín, como instrumento esencial de contención y presión sobre China, el principal rival geoestratégico a nivel mundial de la superpotencia estadounidense. Washington ha llevado acabo un colosal despliegue militar alrededor de Corea del Norte: decenas de miles de soldados, centenares de lanzaderas de misiles, así como un desconocido y creciente número de drones, submarinos de ataque, escuadrones de aviones de combate, submarinos nucleares, y portaaviones y barcos lanzamisiles. Washington cuenta además con todas las fuerzas estacionadas en las bases norteamericanas de Japón y en la isla de Guam.

A Washington, por un lado, le interesa mantener las espadas levantadas, pero por otro lado le interesa que la situación se mantenga tensa pero calculadamente contenida. Por ello, al mismo tiempo que militariza la zona y encuadra más férreamente a Corea del Sur y a Japón en el plano militar, hace llamamientos a China para que ejerza una presión diplomática más enérgica sobre el régimen norcoreano de Kim Jong-un. A sabiendas de que cuanto más sube el tono entre Pekín y Pyongyang, y China aplica sanciones más duras, más delgados y frágiles se vuelven los canales diplomáticos chino-norcoreanos. Desde su posición hegemonista, Washington ataca públicamente a Pekín con acusaciones de que no presiona a Pyongyang, como si Corea del Norte fuera un país subordinado a China. Por ello, el gobierno chino ha declarado varias veces que: “Corea del Norte es un país soberano, donde no hay tropas extranjeras, a diferencia de Corea del Sur”. China nunca ha tratado de imponerle a Corea del Norte lo que tiene que hacer."China pide la doble suspensión, por ambos países, de amenazas políticas y maniobras militares"

Pero el gobierno chino, obligado por las continuas provocaciones de su irritante vecino norcoreano, se ha visto obligado a unirse hace semanas a las sanciones decididas por la ONU; mientras, por otro lado, insiste en oponerse a que se alimente la espiral de tensión con respuestas militares de EEUU o de Corea del Sur. China es el principal receptor de las exportaciones norcoreanas y, a su vez, China es el principal país en las importaciones que realiza Corea del Norte. China mantenía amplias relaciones comerciales y turísticas, con empresas mixtas chino-norcoreanas dentro de las fronteras chinas. De acuerdo con las resoluciones adoptadas por la ONU, China ha tenido que proceder al embargo de las exportaciones norcoreanas de textil y la limitación del suministro de crudo, anunciando posteriormente nuevas restricciones a las ventas de combustible a su vecino (e incluso sopesa imponer un embargo total de petróleo a Pyongyang) así como conceder un plazo de 120 días a las empresas norcoreanas y a las empresas mixtas chino-norcoreanas para que cesen sus actividades en el territorio chino.

Una amenaza para la paz mundial

China, sabedora de que la situación de Corea es una bomba de relojería contra ella y contra la paz mundial, llama persistentemente a la calma. “A pesar del desafío de Corea del Norte, el mundo debe permanecer tranquilo”, tituló un editorial del Global Times, diario oficioso de Pekin, insistiendo en su política de “doble suspensión”, es decir, que Corea del Norte desista de nuevas pruebas de armamento a cambio del fin de las maniobras militares estadounidenses. “Aunque las sanciones tendrán un efecto a largo plazo, la creciente presión militar sobre Corea del Norte sólo hará lo contrario. Una Corea del Norte aislada será más racional si la sociedad internacional la trata de una manera racional”, razona el Global Times.

No parece probable que ni EEUU ni Corea del Norte deseen de verdad un conflicto abierto de imprevisibles consecuencias. Pero en los choques antagónicos pueden saltar chispas que prendan de forma súbita y descontrolada, generando un conflicto de proporciones catastróficas. El peligroso juego de la península de Corea pone en peligro no sólo a los habitantes de una de las zonas más pobladas del planeta, sino a la misma paz mundial."China mantiene firmemente una política de defensa de la paz mundial"

En respuesta a los últimos acontecimientos, China continúa insistiendo en el diálogo y la negociación como la manera más efectiva de romper el círculo infernal, urgiendo a los dos lados a parar el juego militar y dejarse de amenazas. “La actual situación en la Península de Corea sigue siendo muy compleja y grave”, ha declarado Hua Chunying, la portavoz del Ministerio de Asuntos Extranjeros de China.

China mantiene firmemente una política de defensa de la paz mundial en un mundo en transición, convulso y conflictivo.

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COMENTARIOS

0 (invitado) 07-11-2017 17:06

China aplica con firmeza una política exterior independiente y de paz, respeta el derecho de los demás pueblos a elegir soberanamente su vía de desarrollo, defiende la equidad y la justicia internacionales, y se opone a que un país imponga su voluntad a otro, intervenga en sus asuntos internos y abuse de su condición de poderoso para atropellar a los débiles. China de ninguna manera se desarrollará a costa de los intereses de otros países, pero tampoco renunciará a sus derechos e intereses legítimos, por lo que nadie debe ilusionarse con la posibilidad de que China trague el amargo fruto del menoscabo de sus intereses. Nuestro país aplica una política de defensa nacional de carácter defensivo. Su desarrollo no supone amenaza alguna para ningún país. Y China jamás aspirará a la hegemonía ni practicará la expansión, sea cual sea su grado de desarrollo. http://politica-china.org/secciones/texto-integro-del-informe-presentado-por-xi-jinping-ante-xix-congreso-nacional-del-pcch


El Empecinado (invitado) 07-11-2017 01:10

¿Alguien sabe qué posición tiene China ahora? ¿Después del último congreso del Partido Comunista Chino (para mi una burguesía burocrática de Estado estata-capitalista), se puede considerar la China de Deng Xiapoing como una potencia imperialista? Al parecer tengo entendido que la política exterior de China va a ser un giro siendo mucho más intervencionista en asuntos de otros estados. Me gustaría que algun experto de UCE me alcarase qué papel juega ahora China en el mundo, sabiendo que colabora con Rusia, que es claramente una potencia imperalista y que necesita a China (mediante el BRICS) para combatir la potencia hegemónica de Estados Unidos.