Francisco Villar, psicólogo clínico

¿Sin pantallas?

Un movimiento de familias se opone en cientos de colegios de toda España al uso indebido de las pantallas y a la introducción de dispositivos en las aulas. Preguntamos a Francisco Villar psicólogo clínico especialista en menores

Francisco Villar es psicólogo clínico especializado en la conducta suicida en menores. Recibió formación específica de terapia familiar en el «Roberto Clemente Family Guidance Center» de Nueva York, y hace 12 años empezó a trabajar como facultativo especialista en Hospitalización de agudos, Hospital de Día de Crisis y en consultas externas del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona. Forma parte del grupo de expertos de prevención de suicidios del “Pla Director de Salut Mental i Addiccions” del Departament de Salut de Cataluña.

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¿Por qué decidiste estudiar el efecto de las pantallas en la salud mental en la infancia?

Estábamos haciendo los máximos esfuerzos nunca vistos desde que estoy con el estudio específico del suicidio: atención rápida y urgente para pacientes que llegan por una tentativa de suicidio, campañas de sensibilización, intervenciones en los colegios… y los resultados estaban siendo contradictorios, algo estaba triturando todos los esfuerzos que estábamos haciendo. Incluso estaban incrementando los suicidios. Cuando empecé atendíamos a 250 chicos en urgencias de mi hospital y ahora estábamos atendiendo a mil.

Cuando llego al hospital pregunto ¿cuántos chicos han ingresado por intento de suicidio?, y lo primero que hago es hacer un poco la narrativa para saber cómo un chico de 15 años decide renunciar a la oportunidad de vivir. Era cada vez más frecuente la interferencia de todos los dispositivos, de todos los elementos de la digitalización en todos los ámbitos.

Llevábamos muchísimos años peleando con páginas web estilo “Ana y Mia” –en la que se presenta a la Anorexia y la Bulimía no como dos enfermedades sino como dos estilos de vida– y luego aparecieron con el suicidio, como la serie “Por trece razones”. Y cuando hablábamos con los guionistas nos decían que la responsabilidad es de los padres. No es que han hecho una cosa nociva y la tienen que quitar, no, no… más trabajo para los padres que tienen que estar con su hija y explicarle que la de la serie es una actriz. Pero entonces resulta que el contenido sobre suicidios en la red lo suben chicos de 13 y 14 años, que no son imputables.

Las conversaciones con los chavales eran del tipo “mi vida es mía”, “yo no he decidido venir a este mundo”, “la vida no tiene sentido”, “porque estoy mal”, “porque sí”… una especie de vaciado que tenía que tener alguna explicación. Lógicamente, desde un hospital recurrimos al método científico y quise identificar el proceso o el perfil de chicos. Y para eso lo primero es mirar toda la literatura, a ver dónde puedes encontrar el hueco para aportar más información que no esté dada. Y estaba todo descrito ya, la afectación de las pantallas con la depresión, con la ansiedad, con la conducta suicida, el vaciado de oportunidades…

Los niños vienen al mundo sin recursos y la naturaleza ya está programada para darle las oportunidades y que ellos vayan desarrollando estos recursos. Si tú esto lo interfieres y le privas de las oportunidades y de los recursos para transitar la adolescencia y enfrentar a la adulta…

¿Cómo puede ser que esto se sepa y no se actúe? Solo se escucha que esto (las pantallas) ha venido para quedarse y que no podemos tener la escuela de siempre. Se cargan un estudio científico con un eslogan. Piensas que estás dándole una oportunidad al lenguaje con las pantallas pero lo que haces es privarle de las oportunidades de interaccionar

Hay una epidemia de miopía por el uso de las pantallas”

Ningún padre me ha dicho que les he abierto los ojos. Lo sabían. Lo único que me atribuyen y les acepto es el ser uno de los primeros en decir que se puede cambiar. ¿Cómo puede ser que los oftalmólogos sigan mejorando sus tratamientos en la infancia cuando saben que el mejor tratamiento es el no necesario?, y saben perfectamente que hay una epidemia de miopía por el uso de las pantallas.

¿Por qué lo comparas con los automóviles?

Fíjate el proceso como ha ido. Llegaron los automóviles para cambiar el mundo y lo cambió. Pero lo primero que tuvimos que hacer es proteger a los que se mataban con ellos. A los menores y no solo. Hemos tenido que trabajar durante años en el uso responsable y seguro de los automóviles, pero por parte del adulto. Desde el año 2000 la mortalidad ha bajado un 75%. Hemos conseguido hacerlo un poco más seguro, con asistentes de conducción, con airbags, mejorando las carreteras, prohibiendo el alcohol, con el cinturón, la velocidad… pero con las tecnologías hemos entrado a saco y lo primero debería ser el uso responsable de los adultos. Tenemos a Max Fisher relacionando el uso de Facebook con las matanzas de Birmania. Es una herramienta de trabajo tan brutal que tenemos que ponerle límites. No la controlamos en los adultos y queremos dársela a los niños. Es una negligencia.

Pero, ¿qué dicen los informes?, ¿o pasa que hay a favor y en contra?

La mayoría de estudios, sin equivocación, hablan de causalidad. Quienes defienden las pantallas ni se molestan en hacer estudios para decirte las bondades. Directamente generan el clima. Un eslogan es mucho más potente que los estudios, que al final nadie se lee. Ten en cuenta que había médicos que te decían que fumar era bueno para cosas de la garganta, y sabemos que el primer científico que se atrevía a poner evidencias de que era dañino, se quedaba sin trabajo en ninguna universidad del mundo. Todas esas cosas ya las sabemos. ¿Cómo puede ser que no hayamos aprendido?

Lo primero es justificar que no hace daño. Se han ahorrado todos los estudios que deberían de haber demostrado los beneficios que tienen, y que además vale la pena respecto a los perjuicios.

Es como estudiar el ciberbullying. Estás asumiendo que vas a necesitar una muestra, es decir, niños que sufran ciberbullying. Es una barbaridad. Lo que hay que demostrar es que mejora las habilidades de socialización. Pero resulta que no, que les hace daño.

Hay que controlarlas como hemos hecho con los automóviles”

Ya conocemos los principios, lo que te dice Aristóteles de la amistad, que la amistad requiere su tiempo. Sin embargo pretenden decirnos que lo importante es la conexión, como estar en un recibidor con dos mil puertas a las que te vas asomando porque cuantas más opciones mejor. Nos engañan diciendo que conexión es vinculación y que si tengo 2 mil contactos en las redes tengo más amigos. Y les llaman amigos.

¿Sabes lo que le pasa a un chaval que está en una comunidad de dos mil personas y desaparece? Nada. La comunidad ni se entera. ¿Cómo puede ser que yo desaparezca y no me echen de menos?

Los científicos sabemos que la ausencia de evidencia no es la evidencia de la ausencia. Lo que tienes que demostrar es los beneficios, no los perjuicios. No se permitirían hacer esto con un fármaco. Nadie se ha preguntado por qué le vas a poner una pantalla a un niño que no tiene la visión preparada, que le va a hacer daño directamente.

Todos los padres que, con buena fe y buena intención, ponen una pantalla al niño para solventar las pataletas, le están incapacitando para gestionar sus emociones en el futuro.

¿Qué opina de quien dice que una tablet en las aulas no es lo mismo que un móvil?

Dicen eso para enredar. Todos los niños de 15 años no son iguales. ¿Y qué? Pero hasta que no tengan 16 años no pueden tomar unas decisiones a nivel de salud. Es que por debajo de los 14 no eres imputable. ¿Por qué? Porque está muy bien hecha la ley.

Malas noticias para los de todas las pantallas no son iguales. Los niños que veían más televisión y hablaban menos con sus adultos, imaginaban menos, leían menos e incluso tenían un índice de masa corporal inferior. El juego es el elemento que ha encontrado la naturaleza para motivar al niño para que haga un proceso de aprendizaje. Por eso el juego es exigente. Por eso el entretenimiento para los niños tiene que ser exigente, ya sea físicamente o imaginativamente. Eso es lo que ha inventado la naturaleza, y por eso te premia con el placer de jugar y el castigo del aburrimiento, del malestar que experimentan los niños cuando se aburren. Es un entrenamiento de habilidades para el mundo.

Ahora bien, si pones una pantalla, un entretenimiento sin ningún tipo de exigencia, incapacitas al niño en el proceso de aprendizaje.

En poco menos de un año pasaron de que era el docente quien debía enseñar a manejar los móviles a retirarlos de las aulas. Pues ha mejorado la convivencia, ha bajado el bullying e incluso se empieza a notar en el incremento del rendimiento académico. ¿Cuál es la diferencia entre un móvil y una tablet? Si al final acaban haciendo lo mismo. ¿Cuál es la diferencia entre una tablet y un Chromebook? En muchas universidades ya están retirando los Chromebooks porque saben que es un elemento de distracción.

Lo que tienes que demostrar es los beneficios, no los perjuicios”

Los niños juegan a videojuegos online en clase, ven videoconsolas en clase. Puede que sea una herramienta, pero para el docente, no para los alumnos. Está demostrado que hay mucha mayor comprensión lectora en papel que en el mismo PDF en una pantalla, que escribir a mano no tiene nada que ver, en cuanto a aprendizaje, que escribir en un ordenador.

Y si es una herramienta pedagógica del profesor, lo que debería hacer es hacerse cargo de las herramientas que utiliza, porque el cirujano utiliza unos fármacos para sedar a los niños, pero nosotros sabemos que esos fármacos, fuera del hospital y de la indicación médica, son un peligro, por lo tanto los custodian. No utilizan bisturíes y luego se los dejan a los niños.

¿Qué habría que hacer?, ¿cómo actuar en las aulas?

Primero que demuestren que es una herramienta de aprendizaje. El colegio del futuro es el que es el modelo de Silicon Valley. Cero pantallas, ya está. Los ricos llevan a sus hijos a colegios sin pantallas.

¿Cómo imagino yo el colegio del futuro? En Primaria, cero pantallas. Y si lo quieres meter en Secundaria, recuperas el aula de informática. Y tiene que estar diseñada de tal manera que sean todos los ordenadores de torre. Ninguno portátil. No se pueden ir del aula informática. Y todos en disposición contra la pared, para que el profesor vea todo lo que hay en las pantallas de todos los alumnos. El mejor tratamiento, el innecesario. El mejor control parental, el innecesario.

El currículum digital del que nos habla Europa lo damos en el aula de informática y no hace falta que las familias le deis en casa acceso a este mundo tan peligroso. Además, todos los deberes que os vamos a mandar para casa van a ser con aquel elemento que ha demostrado la máxima capacidad de aprendizaje que es el manuscrito.

De esta manera nos liberan a los padres de tener que comprarle un dispositivo y si compramos un ordenador, que sea de torre, en el salón y con la misma disposición que tienen en los colegios. Y cuando nos hablen de intimidad suspiramos y les decimos que “ya entenderás esto cuando seas más grande”.

¿Y qué opinas de los colegios que están dando tablets a los niños ya en Primaria?

Que van a contracorriente de la línea general y van muy tarde. Esos colegios tienen que irse al rincón de pensar. Van en contra de todo lo que está pasando. Muchos colegios que tenían ese sistema lo están retirando y están volviendo a los libros. Las familias se quejan porque tienen que comprar los productos informáticos, pero yo creo que esos colegios tienen firmados algunos acuerdos comerciales y que ponen por delante de la educación de los alumnos, cumplirlos. Aunque no tengo pruebas para demostrarlo. Si es así tendrán que retroceder poco a poco. Es lo que les tratamos de enseñar a nuestros hijos, si me equivoco, me disculpo y rectifico. A ninguna familia le preocupa comprar una tablet y luego tener que tirarla, le preocupa la salud de sus hijos.

El manuscrito ha demostrado la máxima capacidad de aprendizaje”

¿Crees que uno de los problemas son los gigantes tecnológicos?

Sí, pero a ellos ya los conocemos. Son los mismos de antes. Los mismos del tabaco. A ellos les da igual. Protegen a los suyos y a los otros no los ven como personas. Solo tienes que ver la disculpa que le dio Zuckerberg a las familias que sus hijos se habían suicidado. Cuando lo vi no me lo podía creer. Es verdad que el desarrollo moral es independiente del coeficiente intelectual. ¿Para qué enfrentase con ellos?. Nosotros somos la solución. Todos somos la solución.

La escuela no debe pelearse con las familias, ni al revés, ni con los pediatras, porque somos la solución. En 2018 pedíamos precaución. Si una cosa no ha demostrado ser positiva, y tiene toda la pinta de ser negativa, quítala y protege a los niños porque el daño está por encima de la oportunidad.

Es tan fácil acabar con el problema que da miedo que no se haga. Si el colegio se equivoca, que las familias le avisen. Si una familia se equivoca, que le avise otra. Pongamos los límites entre todos. No podemos tener una herramienta tan poderosa como esta tecnología o la inteligencia artificial y no regularla como hemos hecho con los automóviles.

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