Con el alto el fuego pendiendo de un delgado hilo, la izquierda pacifista israelí y los familiares de los rehenes que aún están en manos de Hamás intensifican sus acciones para impedir que -tal y como parece querer hacer el ultrareaccionario gobierno Netanyahu- el alto el fuego se rompa.
Pocas horas después de que Hamás liberase a los últimos seis rehenes israelíes vivos de la primera fase de la tregua, permitiendo liberar también a más de 600 presos políticos palestinos (de los más de 10.000 que languidecen en condiciones inhumanas las cárceles israelíes), Netanyahu ha decidido bloquear la excarcelación de palestinos hasta que Hamás se abstenga de “ceremonias humillantes” en la entrega de rehenes.

Se refería a las macabras ceremonias que el grupo islamista viene celebrando con cada entrega de rehenes. Como la que mostró a cuatro ataúdes, los que contenían el cadáver de una madre -Shiri Bibas- junto a sus dos hijos pequeños que hoy habrían tenido cinco y dos años, respectivamente, y del octogenario Oded Lifshitz, por cierto un militante por la paz que luchó toda su vida por los palestinos, y que fueron secuestrados por Hamás el 7 de octubre de 2023. Los restos de la mujer resultaron ser de otra persona muerta, por error (intencionado o no) de los islamistas al rescatar los restos, pero la indignación que generó le ha dado pie a Netanyahu a lo que buscaba: el primer paso para dar por rota la tregua.

Es lo que intentan impedir la izquierda propalestina israelí y los familiares de los rehenes, que están intensificando sus acciones de protesta. Como la que hicieron cortando a finales de enero una autopista de Tel Aviv en la víspera del Shabat. En medio del asfalto, con los vehículos parados, pusieron una mesa decorada con mantel blanco, vino y velas. Una mesa que fue incendiada por los activistas para simbolizar las intenciones pirómanas y belicistas de Netanyahu, mientras sostenían fotografías de sus seres queridos que llevan casi 500 días en Gaza.

Entre los manifestantes del viernes se encontraba Yifat Kalderon, cuyo primo Ofer Kalderon, junto con sus dos hijos, fueron secuestrados por Hamás el 7 de octubre. Si bien los hijos de Ofer fueron liberados como parte del acuerdo anterior en noviembre de 2023, él permanece en cautiverio. «La preocupación no es solo quién será liberado en la segunda fase, sino también si la primera fase se completará», dijo Kalderon a +972 Magazine.
Las protestas de este grupo izquierdista de familiares de rehenes incluyen duras críticas a la guerra, demandas inquebrantables de un acuerdo inmediato a cualquier costo y, en ocasiones, debates sobre los crímenes de guerra israelíes en Gaza, una perspectiva que sigue siendo excepcionalmente rara y polémica en el discurso público israelí.