22 millones: España bate el récord de afiliados a la Seguridad Social

Luces y sombras de una buena noticia

Es un hecho incontestable y positivo. Pedro Sánchez presume de los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social. Pero esa es solo una cara de la realidad. La otra es el avance de la desigualdad, de la precariedad, de la pérdida de poder adquisitivo para millones de trabajadores

La economía española ha creado en marzo 211.510 empleos pese a la guerra de Irán y superó los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, en términos desestacionalizados. Un récord histórico, la primera vez que España alcanza ese nivel de cotizantes a la Seguridad Social.

También fueron buenas las cifras del paro. El número de parados inscritos en las oficinas de empleo bajó en casi 23.000 personas, confirmando una tendencia descendente con una tasa de paro que ya está por debajo del 10%.

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Los datos sobre la creación de empleo dados a conocer por el gobierno convierten a marzo en un mes histórico. Los 22 millones de cotizantes a la Seguridad Social rompen el techo de afiliación y se convierten en una cifra simbólica, empujada por el crecimiento del empleo. Un crecimiento generalizado en todos los sectores, aunque sigue siendo la hostelería la que más tira al coincidir la Semana Santa, aportando 80.000 afiliaciones, 4 de cada 10 nuevos afiliados a la SS. Con la construcción en segundo lugar.

En los últimos ocho años, con el gobierno de Sánchez, el número de afiliados a la SS ha aumentado en 3,4 millones, un 15% más que en 2018. Un crecimiento que se ha acelerado en los dos últimos años sumando dos millones de afiliados y liderando la creación de empleo en la UE. El año pasado España creó la mitad de todo el empleo que se creó en Europa. La Comisión europea estima que España seguirá creando empleo a un ritmo similar en 2026.

El gobierno destaca que el empleo femenino marca un máximo histórico, con casi 10,4 millones de mujeres afiliadas a la Seguridad Social, lo que supone 1,8 millones más que en 2018. También destaca los más de 3 millones de jóvenes, el 40% más que hace ocho años, afiliados a la SS.

La creación de empleo ha ido acompañada de la bajada del paro registrado (22.934 desempleados menos en marzo) hasta situarse en 2,4 millones de parados, el mínimo desde marzo de 2008. Bajó en todas las comunidades autónomas lideradas por Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Además, entre los datos aportados el gobierno resalta el repunte del número de contratos firmados, tanto indefinidos como temporales, más de 1,3 millones de nuevos contratos, un 44% indefinidos.

También los autónomos “celebran la resiliencia con la que el colectivo ha resistido el impacto de la guerra de Irán”, según el presidente de ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos) Lorenzo Amor, pese a que “ha supuesto un incremento de los costes generales, sobre todo los energéticos”.

Todos estos datos configuran una buena noticia que debemos celebrar: sigue creciendo la economía, el empleo, la afiliación a la SS y baja el paro… Pero es solo una cara de la realidad. La otra es la de la calidad del empleo y la desigualdad que afecta a las condiciones de vida y trabajo de amplias capas de la población en general.

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El contrapunto de los sindicatos

Desde los sindicatos, tanto Comisiones Obreras como UGT, celebran la estabilidad del crecimiento de la economía creciendo en todos los sectores, el récord de los 22 millones de personas trabajando y el avance de la contratación indefinida. Pero también han puesto un contrapunto señalando las “graves deficiencias que persisten en el mercado laboral” (CCOO) y los “retos importantes especialmente en lo que respecta a las condiciones de vida de millones de familias y bienestar de los trabajadores” (UGT).

Ambos sindicatos destacan el estancamiento de los salarios, frente a la mejora de la economía y los beneficios empresariales. Sobre todo los salarios más bajos no dan para llegar a fin de mes y afrontar los precios de la vivienda y la inflación a pesar de la subida del SMI.

La precariedad en la contratación de las mujeres, base de la persistente brecha de género: son una abrumadora mayoría en la contratación a tiempo parcial, el 68%, y en los contratos fijos discontinuos, el 60%.

La tasa de paro, por debajo del 10%, sigue siendo la más elevada de la UE, y es especialmente grave para las mujeres que representan el 60% y para el paro de larga duración que supone casi un 35% del total..

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Pedro Sánchez presume de los 22 millones de afiliados a la SS. Pero esa es solo una cara de la realidad.

Precariedad: la otra cara del empleo

La precariedad laboral afecta a casi la mitad de la población activa (47,5%) y se ha convertido en la nueva normalidad”. Esta es la principal conclusión del último informe de la fundación FOESSA. Según este informe, la calidad del empleo que se crea en España está un 26% por debajo de la media europea, especialmente en ingresos y estabilidad del trabajo.

La hostelería es uno de los sectores de “empleo de salarios bajos”.

El informe de la fundación por el Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA) ha sido realizado para Cáritas por investigadores de 51 universidades, centros de investigación, fundaciones y entidades sociales.

Según el informe, “aunque el empleo mejora macroeconómicamente, ha perdido gran parte de su capacidad protectora e integradora”, ya que ese 47,5% de población trabajadora significa “que 11,5 millones de personas están atrapadas en diversas formas de inseguridad laboral”.

Los investigadores señalan ese factor, la precariedad laboral, como uno de los elementos fundamentales más determinantes del aumento de la desigualdad y empobrecimiento de muchas familias en nuestro país, por los bajos ingresos y la inseguridad e intensidad en el empleo, en la misma línea que los sindicatos. “De hecho, más de un tercio de la población con exclusión moderada o severa trabaja», concluye el informe.

La precariedad laboral afecta a casi la mitad de la población activa y se ha convertido en la nueva normalidad

La inseguridad e intensidad en el empleo y los salarios bajos están indisolublemente relacionados con el aumento de la desigualdad.

En primer lugar, según FOESSA, porque la mitad de los trabajadores a tiempo parcial lo hace de manera involuntaria, ya que desearía trabajar más, frente al 19,4% de promedio en la UE. Estos trabajadores con contratos a tiempo parcial tienen unos salarios medios entre el 35% y el 45% de los salarios anuales de los trabajadores con contratos a tiempo completo. Pero además, señala el informe, el recorte de los salarios de estos contratos no solo es por jornadas cortas sino de salarios por hora un 29% inferiores.

Y en segundo lugar, por la presencia en el mercado de trabajo de “empleo de salarios bajos” que se caracterizan por un nivel de cualificación escaso y en sectores más sensibles a determinadas condiciones de trabajo o al ciclo económico, como la agricultura, hostelería, limpieza, comercio o empleo doméstico.

Este “empleo de salarios bajos” supera el 18% del mercado laboral y afecta sobre todo a las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes; y más en comunidades como Andalucía, Canarias, Extremadura y Murcia, pero también en la Comunidad Valenciana y Galicia.

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