ESPECIAL ELECCIONES 4M

Los votos de Madrid agitan el escenario nacional

El gobierno de coalición encabezado por Pedro Sánchez y el dimitido Pablo Iglesias sale debilitado de las elecciones en Madrid. Los resultados del  PP de Ayuso, que suma más votos que los partidos de la izquierda juntos y siete escaños más, ganando no solo en las zonas más ricas sino también en las pobres, son una moción de censura popular a la gestión política del gobierno de coalición.

Pedro Sánchez aceptó el envite de la presidenta madrileña para convertir las elecciones de Madrid en un plebiscito nacional entre ella y Moncloa. Y el PSOE de Sánchez ha obtenido los peores resultados de su historia en la comunidad de Madrid, sobrepasado incluso por Más Madrid. El principal partido del gobierno ha sufrido una derrota sin paliativos, “catastrófica” como dicen los medios de comunicación, que debilita al principal socio del gobierno nacional.

En la base de este golpe, no están los errores de campaña de los socialistas o del candidato Gabilondo entrando en el juego planteado por Iglesias de “fascismo o democracia”, sino el rechazo entre una amplia mayoría de la población a la gestión política del gobierno del país.

Especialmente en la gestión de la pandemia económica y social en la que han fracasado en su promesa de “no dejar a nadie atrás”, con ayudas como el Ingreso Mínimo Vital que no llegan a cientos de miles de familias que las necesitan; sectores populares especialmente castigados por las medidas restrictivas que se sienten abandonados, autónomos, pymes y sus empleados de la hostelería, el pequeño comercio y los espectáculos; o las alarmas levantadas por las subidas de impuestos -como la supresión de las bonificaciones por la declaración conjunta en el IRPF- que se han colado en plena campaña electoral.

Díaz Ayuso ha ganado con mucho voto prestado. Como ella misma reconoce en sus declaraciones: “soy consciente de que tengo mucho voto prestado…, hay muchos ciudadanos que nos han votado por una situación determinada”. Una parte importante de los votos que le han dado una victoria inapelable no son de la derecha, no han votado contra el PSOE porque en Moncloa haya un gobierno de coalición de izquierdas, sino porque amplios sectores de votantes de centro y de izquierdas han presentado una moción de censura popular al no percibir en los hechos que al frente del país está el gobierno “más a la izquierda de Europa”.

Y sí, tendrán que “analizar voto a voto, ver quién no nos ha votado y por qué”, porque ese voto prestado es también un voto que pueden perder.

Un gobierno debilitado

El gobierno de coalición sale debilitado por los resultados del socio principal, el PSOE, pero también por los pobres resultados del otro socio de coalición de gobierno, Unidas Podemos.

UP, aunque sube en votos y 3 escaños, apenas ha logrado salvar los muebles y ni siquiera ha podido superar a Vox, fracasando la apuesta lanzada por Pablo Iglesias para colocar las elecciones bajo el juego de elegir entre “fascismo o democracia”. Además, la dimisión de Iglesias y su decisión de retirarse de la política activa en la misma noche electoral, en el momento más crítico de Unidas Podemos, también debilita al segundo socio y por lo tanto al gobierno de coalición.

Hay un tercer factor que debilita al gobierno en otro sentido, el hundimiento de Ciudadanos y su desaparición de la Asamblea de Madrid.

Dice la presidenta del partido naranja, Inés Arrimadas, respaldada por su Ejecutiva, que “no tiran la toalla” y que se propone “relanzar el centro liberal” porque este es un “espacio más necesario que nunca”. Pero los sucesivos golpes sufridos desde las elecciones generales de 2019, en Cataluña y ahora en Madrid, junto a la opa hostil del PP por quedarse con sus cuadros y votantes auguran un proceso imprevisible respecto a si será capaz de resistir, lo que limita las opciones de acuerdos de gobierno “progresistas” con el gobierno de coalición.

Si en Cataluña el PSC fue la fuerza más votada en las recientes elecciones autonómicas gracias a capitalizar votantes de ciudadanos, en Madrid es el PP quien ha capitalizado el hundimiento de Cs quedándose con sus 26 diputados y sus votantes.

El PP, que también ha frenado el crecimiento de Vox, abre así la posibilidad, si no de “reunificar a la derecha”, como dice Pablo Casado, sí de recomponer a la derecha en torno al PP. No hay que hacer una traslación mecánica de los resultados de Madrid a la política nacional, pero la dirección del PP comandada por Pablo Casado está tratando por todos los medios de convertir el triunfo de Ayuso en Madrid en un triunfo del PP a nivel nacional y aprovechar la situación para acentuar aún más la debilidad del gobierno de coalición.

Por eso, no hay que descartar los rumores de adelanto electoral en Andalucía para aprovechar el “efecto Ayuso” y dar otro golpe a Pedro Sánchez de cara a las próximas elecciones generales.

Una buena noticia

Pero como se dice en estas mismas páginas “ni el PP representa todo Madrid, solo el 38% del censo%, ni la expresión política del viento popular progresista se ha diluido”.

En la izquierda del PSOE, en el ámbito de Unidas Podemos y Más País, no todo son malas noticias. Al contrario, Más Madrid ha obtenido unos excelentes resultados. Ha aumentado un 30% sus votos, sumando 4 diputados más a los 20 que ya tenía, y se ha colocado como segunda fuerza en la Asamblea de Madrid por delante del PSOE.

Estos resultados son expresión política de cómo ese viento popular, democrático y patriótico, que late en la sociedad, la madrileña y la española, busca expresarse a través de aquellas opciones que ofrecen alternativas concretas a los problemas reales de los ciudadanos. Los de Más Madrid son de esos votos que Ayuso no ha podido contar como “votos prestados”. Y al contrario, la organización encabezada en Madrid por Mónica García puede atraer a muchos de los votantes que ahora cuenta el PP.

Esta es una buena noticia también por las repercusiones que puede tener más allá de la Comunidad madrileña. 

Aunque Más Madrid es una alternativa de ámbito regional, puede contribuir a que Más País (su equivalente nacional encabezado por Íñigo Errejón y ahora con solo 2 diputados) se consolide como un referente nacional. Y reforzar así una línea diferente en aspectos clave a la de Pablo Iglesias, que acaba de recibir un golpe importante. Especialmente en lo referente a posibilitar acuerdos con el centro o centro derecha progresista como el que podría representar Ciudadanos que faciliten acuerdos de gobernanza con el gobierno de coalición de izquierdas o futuros “gobiernos de progreso”.