Lluvia de millones para el Ibex-35, chaparrón de desigualdad para el 90%

Las dos caras del crecimiento económico

La economía "va como un cohete", nos dicen. Las grandes empresas del Ibex35 cerraron 2025 con un nuevo año de ganancias de récord, con más de 65.500 millones de euros de beneficio neto. Pero este crecimiento económico -que significa un maná de millones para banca, monopolios y capital extranjero- tiene otra cara: el aumento aberrante de la desigualdad.

La economía española ha seguido creciendo en 2025 de una manera sostenida. El PIB cerró el año con un crecimiento del 2,5%, más del doble de la media europea, para situarse en 1,6 billones de euros. El paro bajó del 10% por primera vez desde 2008. Y la Bolsa Española está que se sale. La publicación de los resultados de las empresas que cotizan en Bolsa batieron su récord de beneficios: 71.118 millones de euros. Nunca habían ganado tanto en un año. Es una cara de la moneda.

La otra cara de la realidad económica y social española es la de un sector importante que sobrevive al límite de la pobreza y la exclusión social, y otra mayoría social que ve cómo se ha recortado su capacidad adquisitiva y sus condiciones de vida.

El selecto grupo de bancos, monopolios y capital extranjero que integran el Ibex-35 (a falta de Inditex, que da sus datos a partir de marzo) acapara los beneficios de toda la Bolsa: 59.763 millones de euros, el 85% del total, frente a los 11.354 millones de beneficios de las más de 115 restantes empresas que cotizan en Bolsa.

La banca, las energéticas y las inmobiliarias son los principales motores de esta lluvia de millones.

Los beneficios de la banca disparan su peso en Bolsa.

Las seis entidades bancarias del Ibex-35 -Santander, BBVA, CaixaBank, Bankinter, Sabadell y Unicaja- ganaron 34.000 millones de euros, y suponen el 40% del Ibex. Su fuente principal de ingresos son las comisiones que nos cobran a todos los usuarios por tener una cuenta, por servicios y tarjetas. El Santander de

Ana Botín es la empresa del Ibex que más ganó, hasta los 14.101 millones. Se propone repartir un dividendo de 10.000 millones a sus accionistas. Y es la empresa que ya ha presentado un plan para seguir superando todos sus récords de ganancias en los próximos tres años y superar los 20.000 millones de beneficios en el 2028.

Las energéticas ocupan el segundo lugar en la acumulación de beneficios.

La banca, las energéticas y las inmobiliarias son los principales motores de esta lluvia de millones

Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, Enagás y Redeia ganaron 13.249 millones, un 18% más que en 2024.

Las tres eléctricas -Ibrerdrola, Endesa y Naturgy- han cerrado el año con más beneficios que nunca, ni siquiera el apagón ha impedido que el saqueo de los precios a los ciudadanos llene sus cajas. Ni que Iberdrola, la que más gana, anuncie también un reparto histórico de dividendos de 20.000 millones en cinco años.

También el ladrillo se suma a esta lluvia millonaria.

La seis mayores empresas que cotizan en Bolsa -Colonial, Merlin Properties, Metrovacesa, Neinor, Realia y Renta Corporación- han empezado a trasladar a sus cuentas el boom del mercado de la vivienda y lograron el año pasado 1.500 millones de euros, casi el doble que el año anterior.

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Los principales dueños de la Bolsa

El capital extranjero es el principal accionista de la Bolsa Española. Según el último informe anual sobre la propiedad de las acciones de la Bolsa Española, publicado por ‘Bolsas y Mercados Españoles’ (BME), los inversores extranjeros son los principales propietarios de la Bolsa. Y controlan el 48,7% de las acciones.

El norteamericano BlackRock, el mayor fondo de inversión del planeta, es uno de los grandes propietarios del Ibex35

Estos propietarios incluyen a grandes gestoras de fondos de inversión y de pensiones, los fondos soberanos, aseguradoras, fondos de capital riesgo y bancos de inversión. Las gestoras y fondos de inversión de Estados Unidos, junto con Reino Unido, concentran la mayor parte del capital extranjero.

Estados Unidos concentra la mayor participación de los fondos de inversión. Con más de 1.800 fondos de inversión interviniendo en la Bolsa española, con un valor de inversión de casi 95.000 millones de euros, que representan el 45,6% del total. Fondos norteamericanos como BlackRock, Vanguard y Capital Group son las gestoras extranjeras con más presencia en el Ibex-35.

BlackRock, con 32.396 millones de euros en acciones, representa por sí solo el 15,6% del valor de mercado del Ibex, en sectores fundamentales como la banca y la energía, con participaciones destacadas en BBVA, Naturgy y Enagás.

Reino Unido ocupa la segunda posición a una distancia considerable, con más de 1.600 fondos y un 27,1%. Y a gran distancia Francia (6,5%) y Alemania (4%).

Los fondos soberanos están encabezados por el noruego ‘Norges Bank’, con más de 13.000 millones en el Ibex-35, dueños del 15% de las acciones de Repsol, e inversiones destacadas en Iberdrola, BBVA, Santander o Inditex. ‘QIA’, el fondo soberano de Qatar posee casi el 9% de las acciones de Iberdrola.

Entre las 20 primera gestoras y fondos soberanos de la Bolsa no hay ninguna española. La primera es el Banco Santander en el puesto 22, con 1.795 millones de euros, el 0,87% del Ibex-35.

En conclusión, casi la mitad de los beneficios de la Bolsa Española, unos 35.000 millones, acaban fuera del país en manos del capital norteamericano y otros.

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El capital extranjero, con los fondos norteamericanos en cabeza, son dueños de la mitad de la Bolsa Española.

Desigualdad: la otra cara de la moneda

Desigualdad y empobrecimiento son la otra cara de la moneda. Mientras la macroeconomía “va como un cohete”, y de ello se benefician aproximadamente un 20% de las rentas más altas, una parte muy importante de la población está ya en los límites de la pobreza y la exclusión social; o no sufren la amenaza de la pobreza pero sí ven recortadas sus condiciones de vida.

En la pobreza o en el límite de la pobreza y la exclusión está un 26,5% de la población, según datos de Eurostat. Son casi 13 millones de personas, una parte importante de la población que tiene serias dificultades para cubrir los gastos básicos de alimentación, energía y especialmente mantener el alquiler o acceder a una vivienda.

En este sector están incluidos los “trabajadores pobres”, mujeres y hombres que trabajando no logran cubrir sus necesidades básicas con los salarios que cobran. La pobreza laboral supera ya el 12% de la población trabajadora (hasta el 15% según algunos estudios) y afecta a más de 3 millones de trabajadores. Y se ceba especialmente con los jóvenes, las mujeres y algunos sectores como la agricultura o la hostelería.

Según un informe de CCOO sobre la brecha salarial, las mujeres concentran el 75% del empleo parcial, lo que penaliza su salario. Y en el campo, por ejemplo, trabajan el 31% de los que perciben el Salario Mínimo.

Según el último informe de Cáritas, 11 millones de personas con trabajo tienen un empleo inestable o precario. Y la vivienda se ha convertido en el epicentro del empobrecimiento y la exclusión social. El 45% de los inquilinos está en riesgo de pobreza.

La población que ve recortadas sus condiciones de vida es el 48,5%. Según el INE, el 59% de la población ha perdido poder adquisitivo desde 2021. Las subidas salariales de los últimos cinco años no compensan la escalada de la inflación. Así, mientras la inflación acumulada en los precios ha subido un 20,63%, los salarios aumentaron un 14,5%, seis puntos menos que los precios. Las familias han visto cómo se duplicaba la cuota de sus hipotecas y subían los insumos y los intereses para los autónomos y pymes.

Estos dos sectores, que no perciben los beneficios del crecimiento económico, suman un 75% de la población. Esta es la otra cara de la realidad del país.

Frente al 1% de la oligarquía, bancos, monopolios y capital extranjero que no paran de acumular beneficios y riqueza, es necesaria una política alternativa basada en la Redistribución de la Riqueza.

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