Reacciones a las amenazas de Trump

Españolistas de postín y la izquierda patriótica

De manera tan súbita como inesperada, ante las amenazas de Trump, ha brotado un patriotismo de izquierdas. Uno que ha decidido arrancar la bandera española de las manos los que la usan para defender a USA.

Trump ha amenazado a España. A nuestro país y a nuestro pueblo. De forma directa, sin medias tintas. Se ha mostrado dispuesto a hacer daño a nuestra economía, a nuestra prosperidad. Y a violentar tanto como le dé la gana nuestra soberanía. Ha dicho que nuestras bases y nuestro suelo son suyas para hacer con ellas lo que quiera.

Esto ya no va de Pedro Sánchez, esto va de España. De la independencia y la soberanía de nuestro país.

Ante esta contradicción, ante la amenaza de una superpotencia exterior señalándonos, se han caído todas las caretas.

La ultraderecha de Vox, esa que pronuncia la palabra «España» en cada dos oraciones, se ha posicionado con el que amenaza a nuestro país. Ninguna sorpresa.

Vox ha demostrado lo que son: una franquicia del trumpismo, una extrema derecha verde dólar, financiada, impulsada y alentada por los centros de poder más reaccionarios del otro lado del Atlántico, como Steve Bannon (exasesor de Trump) o la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) del partido republicano, a cuyos cónclaves acuden -a recibir orientaciones y directrices- una o dos veces al año.

El PP, partido alfa de la oligarquía española, también se ha puesto a los pies de la señora del inquilino de la Casa Blanca. Ninguna sorpresa tampoco.

Feijóo llamó a Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, para subrayarle su lealtad. Una posición que no sólo rinde pleitesía y se conecta con la larga tradición proyanqui que viene desde Alianza Popular, pasando por Aznar y su foto de las Azores, sino que se corresponde con los intereses de una clase dominante española históricamente subordinada a Washington, cuyos bancos y empresas del Ibex tienen como principales accionistas a fondos de inversión de Wall Street. Pase lo que pase y haga lo que haga, hay que llevarse bien con el Despacho Oval, dicen en Génova.

Lo que sí sorprende es la reacción de estos días de mucha gente que se reclama de la izquierda a la izquierda del PSOE, y que en otras muchas cosas son muy críticas con Sánchez. Gente en redes sociales aplaude sin reservas la posición del gobierno de España, y celebran la firmeza frente a los trágalas y las guerras de EEUU.

De repente, de manera tan súbita como inesperada, ante las amenazas de Trump, ha brotado un patriotismo de izquierdas. Uno que ha decidido arrancar la bandera española de las manos los que la usan para defender a USA. Uno que reclama orgulloso el derecho a que España tenga voz propia en el mundo, el derecho de romper filas con los mandatos del Imperio. A defender un modelo político, económico y social justo, equitativo, progresista e inclusivo antagónico al que quiere imponer Trump.

Como en la Guerra de la Independencia, las élites y sus partidos se pusieron al servicio del invasor, del agresor, del bárbaro. Y los que no usan la palabra «España» o «patria» más de lo debido, han descubierto el profundo significado antiimperialista que tiene defender a tu país y a tu pueblo cuando al que tienes enfrente es a la más poderosa de las potencias extranjeras.

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