“Las redes sociales se han convertido en un Estado fallido, en el que se ignoran las leyes y se toleran los delitos”, ha dicho Pedro Sánchez en su intervención en el World Governments Summit en Dubái, donde ha anunciado que el gobierno lanzará un paquete de cinco medidas para limitar esta impunidad de los monopolios de las redes sociales -Meta, X, Google, YuoTube, TikTok…- y garantizar un entorno digital seguro para los menores.
Entre estas medidas, Sánchez ha anunciado que España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. «Vamos a proteger a niños y adolescentes del salvaje Oeste digital”.
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Cinco medidas
En su intervención en el World Governments Summit en Dubái, Pedro Sánchez anunció un paquete de cinco medidas para «enfrentar los abusos de las grandes plataformas digitales, proteger a los menores y garantizar un entorno digital más seguro y democrático». Dos de las medidas son de carácter técnico y otras tres de ámbito jurídico.
Las medidas son las siguientes:
1. Comenzando por la de mayor notoriedad, España prohíbirá el acceso a redes sociales y plataformas digitales a menores de 16 años.
Los menores españoles de 16 años no podrán acceder a redes sociales y ciertas plataformas digitales. Las empresas estarán obligadas a implementar sistemas efectivos de verificación de edad (barreras reales y funcionales, no solo declaraciones del usuario).
2. Responsabilidad penal de los directivos de las plataformas
Se modificará la legislación para que los ejecutivos y directivos de las plataformas digitales asuman responsabilidades legales por infracciones graves, contenidos ilegales o incumplimientos normativos en sus servicios, poniendo fin a la impunidad actual.
3. Tipificación como delito de la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenidos ilegales
Se penalizará expresamente la manipulación intencionada de algoritmos para promover o amplificar contenidos ilegales, violentos o de odio.
4. Creación de un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad de «huella de odio y polarización»
Se establecerá un mecanismo (incluyendo un posible ranking o sistema de medición) para identificar, cuantificar y rastrear la difusión de discursos de odio y polarización en las plataformas, permitiendo atribuir responsabilidades y combatir la desinformación y el odio organizado.
5. Tolerancia cero frente a infracciones vinculadas a contenido sexualizado de menores
Se reforzará la persecución y eliminación inmediata de contenidos de explotación o sexualización de menores, con mayor control y posibles investigaciones específicas a plataformas como TikTok, Instagram o incluso la IA de la red social X, Grok (mencionadas en el contexto de posibles infracciones).
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Limitar el «Salvaje Oeste digital», un peligro para los menores

Prohibiendo el acceso a las redes a menores de 16 años, y obligando a las plataformas digitales a incorporar sistemas efectivos de verificación de edad, España sigue la estela de Australia, que reguló la edad en diciembre, y a la que planean sumarse Francia y Portugal.
Más allá de si el límite debe estar en los 16 años, de si esta edad es demasiado pronto o demasiado tardía, esta medida trata de dar respuesta a las voces de estudios y expertos -pedagogos, educadores, psicólogos infantiles- que alertan de que el cada vez más temprano acceso de niños y adolescentes a internet, y en particular a las redes sociales representa un peligro: interfiere en su vida cotidiana, incrementa los riesgos para su intimidad y para problemas de acoso, déficit de atención y fracaso escolar, y se asocia a síntomas de ansiedad, depresión y riesgo suicida.
Un estudio de Unicef (Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital) advierte que en España, ocho de cada diez estudiantes accede a su primer teléfono móvil a los 11 años, y casi la totalidad de los jóvenes de entre 10 y 20 años (92,5%) está registrado en alguna red social.
En general, los expertos apoyan la medida con más o menos matices, pero muchos advierten de que «no es una solución en sí misma», y que debe estar acompañada de un refuerzo en la educación y en el acompañamiento de niños y adolescentes en el uso de internet y redes sociales, para que puedan iniciarse en ese mundo con el máximo de herramientas de conciencia, protección y responsabilidad.
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El problema no son los jóvenes, sino los monopolios
Aquí hay un debate abierto donde lo primero que todo debemos escuchar y sopesar muy bien lo que nos dicen los expertos y los estudios, que alertan de problemas reales para los menores.

Existe una contradicción real entre la seguridad y bienestar digital de niños y adolescentes y su derecho al acceso y a la expresión a internet y las redes. Debemos buscar que se resuelva de forma democrática, justa y adecuada, con el máximo de herramientas de conciencia y empoderamiento para los más jóvenes.
De lo que nos debemos prevenir en este problema no es de los jóvenes, sino de los grandes monopolios de internet y las redes sociales -X, Meta, Google, YouTube, Tik Tok…- que han demostrado sobradamente al menos dos cosas.
Primero, que anteponen en sus algoritmos el máximo beneficio a la seguridad digital de niños y adolescentes, actuando de manera criminal contra su integridad o contra su salud mental.
Y segundo que permiten -cuando no directamente alientan, como Elon Musk- que estas redes sociales puedan ser usados como herramientas al servicio de la ingeniería social al servicio de centros de poder hegemonistas, siendo por ejemplo plataformas para que campañas de bulos y odio de la extrema derecha se propaguen sin restricciones.
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¿Quién lo dice, cuando lo dice y para qué lo dice?
¿Elon Musk llamando “fascista” a quién?
David Bezoar
El dueño de Twitter -ahora X-, Elon Musk ha respondido con insultos a las medidas del gobierno español sobre el acceso de menores de 16 años a las redes. Llama a Pedro Sánchez “tirano” y “fascista totalitario”
Sí, Elon Musk llamando “fascista” a alguien. De verdad. Ver para creer.
¿Quién lo dice, cuando lo dice y para qué lo dice? ¿Quién, cuando y para qué llama «fascista» a Sánchez?
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¿Quién lo dice?

Lo dice Elon Musk, que no sólo se ha convertido en un meme por hacer el saludo nazi («saludo romano», dicen algunos), sino que ha sido asesor y miembro del ultrareaccionario -y ultraderechista- gobierno de Trump, que está llevando al propio EEUU por la senda de un régimen cada vez más autocrático y autoritario, con una “Gestapo” migratoria que no sólo se dedica a realizar cacerías de migrantes, sino que tiene impunidad para asesinar en plena calle a los ciudadanos estadounidenses que se atreven a alzar la voz.
Un Elon Musk que ha apoyado explícitamente a partido ultra y neonazi Alternativa por Alemania y a otros gobiernos y partidos de la ultraderecha pro-norteamericana. Un Elon Musk que no oculta su «nostalgia» por el régimen del apartheid en Sudáfrica, donde él mismo se crió, procedente de una familia de ultra-ricos blancos partidarios de la segregación racial, propietarios de una mina de esmeraldas.
¿Cuándo lo dice y para qué lo dice?

Elon Musk arremete así contra Pedro Sánchez en un momento donde en Europa -siguiendo el ejemplo de Australia- se está abriendo el debate sobre limitar la absoluta impunidad de los grandes monopolios de las redes (todos ellos norteamericanos) Ayer mismo la Fiscalía de París registraba las oficinas de X en Francia y convocaba a Elon Musk para que declare por manipulación de algoritmos.
En medio de una contradicción cada vez más frontal entre unos EEUU de Trump y unas naciones europeas a las que la Casa Blanca quiere tratar de forma cada vez más degradante, avasalladora y depredadora, algunos gobiernos de la UE están tratando de limitar la impunidad de redes como X para diseñar unos algoritmos tóxicos, y que han servido de plataformas para el auge de una extrema derecha vinculada a Washington y/o a Moscú, que alienta climas de opinión ultrareaccionarios, una agenda política y social basada en el odio a los migrantes y en el ataque a derechos civiles, y que busca la destrucción de la UE en pos de los intereses de dominio de centros de poder imperialistas ajenos a Europa.

