La noticia ha saltado a primera hora de la mañana, y rápidamente se ha convertido en un escándalo nacional. El ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero era imputado formalmente en un caso de corrupción. Se le acusa de cobrar hasta 1,95 millones de euros en comisiones ilegales.
No le acusa cualquier magistrado, sino un juez de la Audiencia Nacional, y en la investigación ha participado la Fiscalía Anticorrupción.
El auto del juez es demoledor. Se acusa a Zapatero de ser el presunto líder de “una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” cuya finalidad era “la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros”.
En el origen está el rescate público de 53 millones de euros adjudicado a la aerolínea hispanovenezolana Plus Ultra por las pérdidas originadas por la pandemia. La investigación asegura que para asegurarse de recibirlo, Plus Ultra puso en marcha dos vías, una con el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y otra liderada por Zapatero.
El ex presidente habría cobrado casi medio millón de euros por su intermediación de la consultora Analisis Relevante, propiedad del empresario Julio Martínez, que habrían sido abonados por Plus Ultra.
Además, el dinero de las comisiones habría sido supuestamente ocultado en sociedades off shore radicadas en Dubai.
La UDEF, la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales, ha registrado el despacho de Zapatero, y de la empresa de sus hijas, que también está implicada en el caso.
El caso ha saltado ahora a la luz pública, cuando el juez ha levantado el secreto de sumario, pero lleva detrás meses de investigación judicial. Y en su origen está una reclamación internacional, procedente de Francia y Suiza, por supuesto blanqueo de capitales procedentes de Venezuela, vinculado al rescate de Plus Ultra.
Estamos ante un caso de una extrema gravedad. Habrá que esperar a cómo evolucionan los acontecimientos, y si las acusaciones se traducen en una condena. Pero está ya abierta una investigación judicial, y el auto del magistrado plantea hechos e indicios que incriminan a Zapatero.
El ex presidente ya se ha pronunciado. Zapatero afirma que que “toda” su actividad pública y privada “se ha desarrollado siempre con absoluto respeto a la legalidad”, y que “jamás he tenido una sociedad mercantil ni directamente ni a través de terceros ni en España, ni fuera de España, ni he participado en ninguna operación de este tipo”.
Pero el mero hecho de que un ex presidente del gobierno esté implicado en un caso de corrupción es un escándalo mayúsculo. Zapatero es además una figura política relevante, especialmente vinclado a la actual dirección socialista encabezada por Pedro Sánchez.
Que sobre él se derrame la mancha de la corrupción -habrá que ver si de manera justificada o no- sacude el tablero nacional, y va a tener, ya las está teniendo, profundos efectos en un momento donde la situación política es especialmente convulsa.
