Mientras la eurozona intenta resolver sus problemas, China está comenzando a arder. Eso podría ser un poco exagerado, pero no demasiado.
Ahora hay evidencia de que la crisis de deuda de la eurozona no sólo se está propagando a los bancos, al deteriorar su capacidad de autofinanciarse, sino también a los principales socios comerciales de la región. En este caso, a China.
Y lo que es malo para China, definitivamente es malo para la economía mundial.