El primer ex presidente acusado por la justicia en un caso de corrupción. Y no cualquier ex presidente. Un Zapatero especialmente vinculado a Sánchez.
La Audiencia Nacional acusa a Zapatero de cobrar mordidas a cambio de favorecer ilegalmente el rescate de Plus Ultra. Aportando indicios contra el ex presidente que todos los juristas consideran sólidos.
Sea cual sea su resolución, el “caso Zapatero” ya es una bomba que sacude brutalmente el tablero político.
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Peor que lawfare
El auto del juez Calama acusa a Zapatero de ser el presunto líder de “una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” cuya finalidad era “la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros”.
¿Estamos ante un nuevo caso de “lawfare”, donde una justicia “de derechas” actúa sin pruebas contra un dirigente progresista? No. Este no es un nuevo “Peinado”, donde un juez ultra impulsa una chapuza de instrucción contra la mujer del presidente. Ni tampoco ante otro “caso Fiscal General”, donde una alta instancia judicial retorció la ley y condenó sin pruebas evidentes a un alto funcionario para golpear al gobierno.
Así lo reconocen diversas fuerzas de la izquierda. Agueda Micó, diputada de Compromís, afirma que “no está tan claro que haya lawfare”. Ione Belarra, de Podemos, admite que “no pinta bien el auto·. Y Gabriel Rufián, señalando al auto que acusa a Zapatero, declara que “si esto es verdad, es una mierda”.
Está probado que Plus Ultra, aerolínea hispanovenezolana, pagó una comisión de 530.000 euros al empresario Julio Martínez para garantizar que recibía del Estado un rescate de 53 millones durante la pandemia. Y Zapatero ha reconocido que cobró 400.000 euros, en calidad de asesor, de una empresa de Julio Martínez.
En el auto no hay pruebas concluyentes, estamos al inicio de la investigación, pero sí numerosos y sólidos indicios que permiten acusar a Zapatero.
Se prueba que los directivos de Plus Ultra conocían, antes que lo aprobara el gobierno, que se les iba a conceder el rescate.
Se reproducen conversaciones entre dirigentes de la aerolínea que cuentan cómo Zapatero trabajó a favor de la trama para conseguir el rescate: “Zapa es nuestro contacto”, “nuestro pana Zapatero detrás”, “mañana Zapatero interviene directamente, va a intentar que nos den los permisos”….
Se aportan hasta 174 transferencias donde Zapatero y su entorno cobraron 2,6 millones de la trama, a través de empresas sin facturación ni trabajadores, que actuaban como tapaderas para pagos ilegales. Zapatero cobró 1,5 millones, supuestamente por labores de asesor. La empresa de las hijas de Zapatero – Whathefav- cobró casi un millón, con facturas tan irreales como casi 300.000 euros por maquetar un documento.
Y está por esclarecer si Zapatero intervino en la formación de una sociedad off shore en Dubai, cuyo titular es Julio Martínez pero que el auto afirma que buscaba esconder a la Hacienda española los pagos a Zapatero.
Debemos esperar para saber hasta dónde conducen las investigaciones. La presunción de inocencia está en pie. Pero los indicios contra Zapatero son muchos y sólidos. Aunque no se pruebe el delito de tráfico de influencias, algo difícil de lograr, los hechos indican que sí ha estado involucrado en negocios turbios, sean o no legales.
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Un tsunami político
Políticamente, el “caso Zapatero” es en realidad el “asunto Sánchez”.
Así lo valoran los medios españoles contrarios al gobierno. El Mundo afirma que “cae el tercer hombre de Pedro Sánchez”, tras Ábalos y Cerdán. Planteando que la acusación contra Zapatero “compromete al Gobierno, y de forma personal a Pedro Sánchez”. Mientras que Expansión, el mayor periódico económico, portavoz de bancos y monopolios, defiende que “la imputación de Zapatero acelera más la caída libre del sanchismo”.
Y en el mismo sentido se han pronunciado medios anglonorteamericanos, portavoces de la superpotencia, desde Financial Times y The Times en Londres a Wall Street Journal o The Politico en Washington. Coinciden en que la imputación a Zapatero “añade más presión al gobierno de Sánchez”. NBC, la principal televisión de EEUU, insiste en que “Zapatero es un aliado clave del actual presidente Pedro Sánchez y su imputación es un nuevo golpe para su gobierno de izquierdas”.
Condenamos la corrupción, y exigimos que se investigue hasta el final y que Zapatero pague si ha estado implicado en negocios sucios, sean cuales sean las consecuencias. Pero no somos inocentes. Las fuerzas que, dentro y fuera de España, quieren acabar con este gobierno para instaurar uno de PP y Vox, están empuñando el “caso Zapatero”.
Y sabemos que la información clave para imputar al ex presidente fue facilitada, no por una organización ultra tipo Manos Limpias, sino por agencias públicas norteamericanas, dominadas por la administración Trump.
