Laaza

Canciones para olvidarte

Laura Aznar es la cantautora barcelonesa Laaza, que acaba de debutar con ‘Canciones para olvidarte’ y unas cuantas melodías virales en TikTok

Su padre le ponía ‘Los Eagles’, ‘Amaral’, ‘La Oreja de Van Gogh’ y jotas aragonesas camino de Castell de Cabra, en Teruel.

Laaza inventa un personaje, que es el ‘Pisaflores’. Alguien que, casi sin quererlo, va por la vida matando flores a su paso. Una declaración de principios contra la figura del ‘Don Juan’ y una forma determinada de masculinidad.

Laura piensa que la gente puede cambiar con la música y la gente cambia la música. Con un tono muy particular de voz y una dicción que pasa de puntillas por las frases y se deja arrastrar por las melodías, Laaza tiene estilo propio y acaba de empezar.

Con su primer álbum se retrata de forma sencilla, canta los últimos tres años de su vida, y trata de exorcizarse de alguna manera. Un retrato de un dolor casi postadolescente pero que madura con la música. Dice que las canciones prácticamente se escribieron solas y que el disco se dejó hacer porque mandaba lo que sentía. Con 14 años decidió que quería ser pianista clásica, y aunque eso no acabó de funcionar, en realidad, escuchando ‘Canciones para olvidarte’, sí.

Una artista criada por la música de Rozalén y Silvia Pérez Cruz, que es leal al folclore y que ha pintado la portada de su primer disco, que es ella, con la cabeza fuera del agua.

Una declaración de principios contra la figura del ‘Don Juan’

Cuenta que un día una amiga le explicó que en su pueblo, Bellprat, un incendio había acabado con un bosque, al mismo tiempo que Laura atravesaba por una mala racha de desamor. Al llegar la primavera todo floreció menos el bosque recién quemado. ‘Plantar un bosque’ -por si lloras, tú me lo riegues– nació como consuelo y se ha convertido en un pequeño grupo de notas virales que se repiten en TikTok en cientos de miles de pantallas. Parece que su bisabuelo le tiró de la oreja (figuradamente) y le exigió que compusiera una jota, que sirve de transición en el disco. No lo es, pero sí la cadencia.

Cuando tenía varias canciones en la mano y las había tocado en algunos escenarios quiso darle sentido y pensó un disco, pintó la portada con un autorretrato y se dijo ‘ya tengo disco’. Laaza está enamorada de las plantas y dice que tiene alma de ‘iaia’ –abuelita-.

‘Celos’ es un tema de carretera, con violines de balada country y escobillas sobre la caja, inspirada en los sonidos de ‘Pájaros en la cabeza’ de Amaral, buscando otra manera más inocente de decir ‘te quiero’. ‘Ella’ es un piano discreto y melancólico que cuentan una historia pintada a brochazos por la voz de Laura que arrastra las palabras y que fue la primera canción que compuso tras un desamor. ‘Mallorca’ se decora como un bolero con bongo e instrumentos de cuerda y la textura del agua. ‘Ojitos lindos’ marca un vals con castañuelas y percusión que tira de sintetizadores para los arreglos. ‘Pisaflores’ es el tema más viralizado en TikTok, con palmas, guitarra en ritmo de rumba, la voz de Laaza sembrando de personalidad los tiempos y un personaje engominado que parece pavonearse por las notas. Y ‘Cuando no estabas’ despide el disco con una bossa nova que se queja y añora, posiblemente, al inspirador del desamor.

Como si su bisabuelo le exigiera componer una jota

Hasta C Tangana y The Cranberries se encuentran en las referencias de Laaza, pero ‘Palomita’ es una versión de la jota ‘Palomica’ que homenajea a sus orígenes aragoneses y a su familia paterna.

Mientras acababa la carrera y decidía abandonar sus estudios de piano clásico, impulsada por ‘El mal querer’ de Rosalía, quiso imaginar que era capaz de ser artista y producir un álbum. Es entonces cuando se inventó el nombre de ‘Laaza’.

Una ruptura amorosa con un músico de jazz se convirtió en el combustible de su lanzamiento musical. Dejó atrás los sonidos más pop y abrazó el alma del bolero y los guiños folclóricos. El eje temporal lo tejió recuperando experiencias propias y vertiéndolas sobre las canciones hasta que llegó a ‘Canciones para olvidarte’.

Abrazó el alma del bolero y los guiños folclóricos

El momento en el que más disfrutó fue el de decidir el nombre del disco y el más difícil el de separar la creación y producción, de la aventura de encontrar manager y distribución.

Laaza tiene una actitud muy particular cuando canta que le da personalidad a la identidad que Laura ha elegido. Desde la mirada hasta la forma en la que modula los gestos de la cara para expresar las notas.

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